La conexión da nacimiento a la vida

Actualmente, estamos bajo el control total del Creador, hacemos todo lo que la naturaleza, es decir, el Creador, nos dicta. No nos damos cuenta ni sentimos que actuamos de acuerdo a las direcciones de una fuerza externa y extraña, creemos que hacemos nuestro propio deseo. Pero, de hecho, no somos nosotros en absoluto.

Fui creado con el deseo de disfrutar y funciona de acuerdo con el programa incorporado en esta computadora biológica, pienso que soy yo: que mis deseos, mis pensamientos, mis aspiraciones son mías. Es todo lo que tengo.

En realidad, una fuerza externa actúa en mí, se viste en mí, me impulsa, me guía y me cimbra en todas direcciones. Estoy tan apegado a ella que creo que soy yo. No siento ninguna diferencia, a eso se le llama, nivel inanimado.

Es muy importante sentirlo, sentirlo literalmente en toda tu interioridad, porque así tienes oportunidad de desconectarte de esa fuerza externa y liberarte, es decir, salir de la esclavitud egipcia.1

Los científicos naturales, biólogos y zoólogos pueden confirmar que el hombre no tiene libertad de elección, que está totalmente controlado por su naturaleza y que eso determina todo su comportamiento. La persona es el resultado de varios procesos químicos y eléctricos internos que ocurren en cuerpo y cabeza. No tiene libre albedrío y no es responsable de sus pensamientos. Es una máquina que opera bajo el control de señales químicas y eléctricas que se generan en su interior. En Internet hay muchos artículos científicos serios que lo confirman.

¿De dónde llega todo a la persona? En el proceso de capacitación y educación, traemos programas adicionales como: formación, vergüenza, ética, todo tipo de cálculos que lo elevan por encima del simple animal y lo convierten en ser humano. Pero todos los programas que determinan nuestras decisiones, están ocultos y no nos dejan ninguna libertad.

Nuestra tarea es desear salir del grado inanimado para llegar al propietario del programa y cambiar Su decisión, es decir, obligarlo a controlarnos de otra forma. Sólo a través del Creador podremos actuar de manera diferente. Podemos cambiar internamente, sólo yendo al Creador para obligarlo a cambiarnos, como está escrito: «Mis hijos me han derrotado». 2

El hombre inicia en el punto en que, repentinamente siente que es manejado por la fuerza del Creador y no está de acuerdo con esa dirección. Llama a ese gobierno superior «faraón» y quiere dejar la esclavitud. El faraón es la fuerza superior que constantemente me dicta lo que debo hacer. Pero, no quiero ser controlado así. Si siento que estoy totalmente bajo el control del Creador y no tengo oportunidad de resistir Sus órdenes, soy considerado inanimado.

¿Cuándo podemos descubrir que estamos bajo el control total del Creador? Hasta que queremos salir: por el contraste entre los dos. Quiero hacer una acción que no sea dictada por el Creador y solo hay una acción: otorgar. Si trato de hacerlo, entenderé que no puedo porque estoy completamente inmerso en recepción y quiero seguir ahí, eso es toda mi vida.

Quiere decir que para comprender que estoy en el estado inanimado, ¡debo querer convertirme en “planta”! Sólo con esa oposición puedo reconocer mi estado.3

Podemos ir del estado inanimado al vegetal, sólo en la decena. Somos inanimados, pero si ejercemos la influencia correcta en los demás, les daremos oportunidad de volverse vegetales. Nueve amigos trabajando como uno, así trabaja el Creador en la decena. Necesitamos trabajar en cada uno de los diez, como el Creador trabaja en nosotros.4

¿Cómo se vuelve orgánica la molécula inanimada, pues está formada de sustancias químicas inorgánicas? Cuando se conectan de modo especial, de acuerdo con la regla de las valencias, pasan al nivel vegetal, es decir, viven. La vida es el resultado de la conexión. Cuando las partículas inanimadas se conectan entre sí, se convierten en plantas o incluso, en animales.

No sabemos cómo sucede; sólo vemos que así es. Dentro de la conexión, se oculta la fuerza superior, el Creador. Por lo tanto, se considera que todo viene de lo inanimado, de la tierra. No hay nada especial ni en la planta ni en el animal ni en el humano, aparte de la fuerza espiritual adicional que viene de lo alto, cuando aspiramos a conectarnos. Ese es el secreto de la vida.5

Antes de la conexión, no hay decena, sólo hay diez personas sentadas juntas. La decena empieza cuando tratamos de conectarnos y esperamos a que la fuerza superior venga y nos conecte para que, en lugar de átomos inanimados e individuales, nos convirtamos en materia orgánica. Cada átomo del cuerpo humano es inanimado en sí mismo, pero la conexión entre ellos da nacimiento a la vida. El medio para elevarse del grado inanimado es la conexión.

¿Por qué una conexión crea materia inanimada y otra crea vida? Es sólo el deseo de llegar a ser como el grado superior, de volverse vegetal. La fuerza que despierta este deseo no está en nuestro grado, viene del nivel superior y nos penetra a través de las chispas ocultas en nuestro interior.6
De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 11/abr/19, Escritos de Baal HaSulam, Shamati, artículo 115, “Inanimado, vegetal, animal y hablante”
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