Pequeños esfuerzos, enormes correcciones

El trabajo de la persona consiste en revelar al Creador que está oculto por causa de nuestros deseos rotos. Tenemos que corregir nuestras cualidades, hacerlas similares a las cualidades del Creador, es decir, prepararlas para Su revelación. Así es como le traemos placer a Él y además tomamos conciencia del propósito de la creación y de nuestras vidas.

Ya existimos en el campo del Creador, pero con el fin de nosotros sentirlo, tenemos que comenzar con la acción llamada rendición. Para hacerlo, uno debe reducir su deseo egoísta a nada y estar de acuerdo con todo lo que está sucediendo, entendiendo que se nos da eso por nuestro propio bien. Nada existe en el mundo aparte de la luz superior. Así es como comenzamos a establecer contacto con el Creador.

La rendición nos deja entrar en conexión con el Creador y comenzar a desarrollarnos, mejorar y ampliarla en todas las direcciones, eventualmente logrando la completa revelación del Creador y la adhesión con Él. La rendición es la primera condición con el fin de lograr el contacto con el campo de la luz superior en el que existimos sin siquiera darnos cuenta.1

¿Por qué no podemos sólo estudiar, sino que la mayoría pasamos nuestro tiempo en preocupaciones materiales, empleos, etc., y en resolver todo tipo de problemas corporales?

Al aplicar incluso el más pequeño esfuerzo para conectarnos, llevamos a cabo grandes correcciones en el mundo porque las realizamos en condiciones de terrible confusión. Noticias falsas, publicidad, miedos y preocupaciones acerca de todo lo que está sucediendo en el mundo, precios de las acciones a la baja en el mercado, bombas cayendo, son problemas perpetuos. Y todo esto es realizado para que podamos aplicar esfuerzos en medio de este desastre y corregir el mundo.

En las condiciones de tal desorden, enormes disturbios y obstáculos, cuando somos capaces de aplicar incluso un pequeñísimo esfuerzo hacia la corrección, esto es contado como una enorme contribución. Por lo tanto, no podemos sentir que el mundo interfiere con nuestro trabajo espiritual, al contrario, nos ayuda. Si tuviéramos condiciones ideales, libres de toda preocupación material. Nunca seríamos capaces de corregir nada en la espiritualidad.

Hace mucho tiempo, los cabalistas se sentaban y secretamente estudiaban en soledad. Pero eso era sólo una preparación. Mientras más nos movamos hacia la corrección general verdadera, más desordenado se volverá el mundo y los cabalistas tendrán más problemas. El caos en el mundo trabaja a nuestro favor porque si aplicamos pequeños esfuerzos mientras estamos en el estado de todos esos obstáculos, estos son contados como tremendos esfuerzos y producen correcciones importantes.2

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 19/mar/19, Rendición, 

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