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Mis pensamientos en Twitter, 28/may/19

La cualidad de otorgamiento significa regocijarse en la oscuridad tanto como en la luz, debido a que lo principal es la grandeza del Creador. Cuando uno se encuentra sin apoyo, siente la oscuridad y si lo acepta con alegría lo eleva a Kéter, otorgamiento, Luz.

¿Por qué fue necesario romper el deseo sólo para después corregirlo…?

La revelación de la ruptura consiste en darse cuenta de que el estado no corregido nunca existió, sino que sólo lo parecía para una persona no corregida. Así, la corrección es sólo en nuestra percepción.

En cualquier estado, incluso en uno alto, si uno busca mayor avance esta búsqueda causa corrección: ascenso sin caída.

Entonces, sin esperarlo de arriba como si fuera una «caída», uno puede hacerlo, encontrar las fallas y elevarlas a la corrección hacia el otorgamiento.

El bien se manifiesta en el mal, como la luz en la oscuridad. Oscuridad y mal se muestran primero, luego viene la luz, el Creador.

Trabajo espiritual es sacar lo bueno de lo malo y el hombre da alegría al Creador. Por eso hay perfección en la conexión correcta de oscuridad y luz.

El Creador creo oscuridad para manifestar la Luz a través de ella.

El día es oscuridad y luz, noche y día. La noche es luz sin corregir, no es visible para las criaturas, es claro que requieren corrección, ayuda del Creador, Luz de corrección. Así la oscuridad se convierte en Luz

El gran medio para percibir es la oscuridad y se dice: «Yo creé la oscuridad», «y vi la oscuridad». La sensación de debilidad de la luz se siente como oscuridad. Eso nos ayuda a percibir la luz: «la sensación de luz sale de la oscuridad». El logro de la luz viene de la oscuridad.

Todos somos iguales, el sabio o el plebeyo, todos somos iguales en el sistema general.

En el tiempo de corrección hay diferentes almas y cada una será evaluada de acuerdo a su grado.

Pero cuando el proceso de corrección termine en el estado perfecto todas las almas serán iguales.

Servir al Creador sólo puede suceder en la oscuridad. La oscuridad es una cualidad maravillosa que me impulsa hacia el Creador, no me deja en paz. En la medida en que uno eleva al Creador ante sus propios ojos, también se eleva por encima de su maldad inherente.

De Twitter, 28/may/19

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Independencia de nuestra naturaleza

El individuo nace y existe en este mundo para lograr independencia de su naturaleza, para separarse del nivel inanimado, del deseo de disfrutar y construir su forma opuesta.  Esto significa volverse independiente del estado previo. El siguiente nivel no existe en su forma completa, para que así se pueda visualizar, estudiar y tomar ejemplo. No tenemos a nadie a quién imitar. Sólo podemos aspirar a las cualidades opuestas y de esta forma, construir el siguiente nivel.

A cada momento deseos y pensamientos cambian y crecen y el individuo puede trabajar en lograr independencia de ellos, en construirse a sí mismo. Se desarrolla más y más en el nivel animal, deja de estar en el estado simple del animal, en el que nació, pero el egoísmo, la inclinación al mal, se vuelve cada vez más evidente. Pero el mal fue creado para construir sobre él lo opuesto, el nivel espiritual, la inclinación al bien, el hombre (Adam).  

El nivel humano se caracteriza porque requiere conexión con los demás, no como el nivel animal, en el cual todos se sienten cada vez más aislados y distantes entre sí. Al mismo tiempo, en el nivel animal pareciera que separándose de los demás se alcanza independencia. Pero para construirme en el nivel humano, necesito anularme y conectar con todos. Uno se pregunta: “¿Dónde está aquí la independencia?” Al contrario, me olvido de mí en beneficio de los demás. Es totalmente lo opuesto.  

Necesitamos darnos cuenta, con el llamado de la naturaleza, de lo insignificante que es nuestra lucha por la independencia animal.  La independencia al nivel de hombre, es la aspiración de cumplir con las instrucciones de la fuerza superior. Construimos nuestra semejanza con el superior, al grado en que nos sobreponemos a nuestra naturaleza animal.

Está escrito: “El Creador salva a los humanos y a los animales por igual” —ambos niveles se desarrollan, se apoyan mutuamente y juntos construyen la independencia de su naturaleza a partir del deseo de disfrutar. En esa forma alcanzamos el propósito de la creación, el Creador creó en todo el deseo egoísta, para así poder construir el nivel del hombre, Adam, semejante al Creador, por encima y en adhesión, apoyo mutuo, conexión de todos los deseos.1

Todo lo que dijo Baal HaSulam sobre el pueblo de Israel, hace casi cien años, sigue siendo relevante hoy —realmente somos como “nueces dentro de una bolsa”, porque somos forzados a estar juntos, debido a la influencia de fuerzas externas negativas. Nadie sabe la gran misión de este pueblo, aún debe ser revelada. Por lo tanto, anhelamos el indiscutible derecho de las demás naciones de existir en su tierra.  

Pero los judíos son un pueblo especial y nadie en el mundo tiene una actitud positiva hacia ellos. Es un fenómeno especial, el pueblo de Israel, por sí mismo, no puede unirse de forma natural y siente su separación interna.   

Incluso los no judíos, en quienes se ha despertado el punto en el corazón —el deseo de unirse con la fuerza superior que los lleva a estudiar Cabalá —también revelan lo diferente y distantes que están entre sí. No tienen deseo de acercarse a los demás. No importa a qué nación pertenecen en el mundo corporal, pero en cuanto se unen en un grupo comprometido en el avance espiritual, inmediatamente se vuelven similares al pueblo de Israel: se sienten igual de divididos. Cada grupo es como una bolsa de nueces que se rozan con la fricción de unos contra otros, pero no quieren conectar.

Esta es una manifestación de la misma naturaleza, tanto en el pueblo de Israel, como en los grupos cabalistas alrededor del mundo que quieren acercarse al Creador. A partir de esto queda claro que los judíos no son un pueblo, sino un grupo de cabalistas que existió en el pasado. Alguna vez estuvieron en un nivel espiritual, pudieron sobreponerse a la separación y unirse. Luego cayeron de esta grandeza y ahora existen en la forma opuesta.

Es necesario estudiar nuestro estado espiritual a partir de su forma opuesta que existe hoy. Al final, cuanto más nos desarrollemos e intentemos estar juntos, menos podremos lograrlo. Pero nos debemos alegrar de que el mal, nuestra naturaleza, se revele. Esta naturaleza no es ordinaria, es mucho peor que la de las demás naciones, porque viene de la fragmentación.

Los demás tienen una naturaleza animal ordinaria y luchan por el bienestar material de su cuerpo. Pero el pueblo de Israel que intenta unirse y estudiar Cabalá, consciente o inconscientemente, despierta la Luz superior que reforma y así revela la fragmentación, falta de unidad y de espiritualidad. Por lo tanto, las cualidades anti-espirituales, opuestas al Creador, se revelan en nosotros.

Se requiere aclarar, entender y tratarlos con gran respeto, porque están por encima de las consecuencias de la fragmentación -corrupción y rechazo por la espiritualidad y la unidad, que necesitamos para construir el estado corregido.  Todos estos estados en los que estamos en oposición a la unión y a la corrección, tanto como aquellos que sustentan la unidad, pertenecen a la fase del humano. Por lo tanto, necesitamos apreciarlos y trabajar en ellos.

La corrección se refiere sólo al nivel humano. Requiere que nos unamos y coincidamos en nuestras opiniones y sensaciones, no obstante nadie quiere renunciar a sus opiniones y sentimientos, la conexión tiene lugar por encima de ellos, como un hombre con un corazón, como el primer hombre llamado Adam HaRishon. Al final, aún la última persona corregida será igual. La revelación de la fragmentación anterior, indica una futura corrección.

Por lo tanto, hoy somos un grupo especial, un nuevo pueblo, gente del Creador que está intentando levantarse a sí misma del polvo.2

Hay personas con tal deseo de disfrutar, que están unidas en el nivel animal. Se sienten en cercanía y comprensión de acuerdo a sus cualidades corporales y por lo tanto, se sienten bien juntas. Todos sienten que vale la pena la relación con ese grupo, con esas personas. Existen 70 naciones así en el mundo, grupos que tienen su propio espíritu, grado de unidad, nivel de existencia, carácter y genes físicos. La gente siente de forma natural que pertenece a uno de esos grupos. Incluso si aparece odio entre ellos, es meramente corporal y no tiene nada que ver con la espiritualidad.

Pero al mismo tiempo, puede haber un grupo a un nivel superior, que existe en conexión por un objetivo especial. Este objetivo no es natural, está por encima de la naturaleza corporal: es para conectarse por encima del propio egoísmo. Aquí, dos opuestos se combinan. Por un lado, existe una conexión negativa entre ellos, porque nadie se siente ni obligado ni conectado a este grupo. Pero, por el otro lado, están unidos por un objetivo artificialmente determinado.

Un objetivo común crea un espacio común para ellos, porque sólo al juntarse pueden alcanzar este sublime y elevado propósito. Entonces podrán ser llamados un pueblo especial —no de acuerdo al ADN corporal, sino conforme a los genes espirituales (Reshimot) que en ellos se despiertan.

Ese grupo que alcanza una nueva forma de conexión, en contraste a su separación corporal natural, es llamado pueblo de Israel (Isra-El) porque se quiere volver semejante al Creador (Yashar-El), a la fuerza superior. Posee una nueva naturaleza, una nueva esencia. De generación en generación, ha estado intentando alcanzar la fuerza superior, creó una metodología para hacerlo y estableció prácticas conforme a la fuerza superior como; días festivos, días especiales y preceptos físicos de acuerdo a su alcance espiritual.  

Es decir, la unión se forma de acuerdo a las leyes espirituales. Un grupo de gente que establece leyes y costumbres para sí misma, conforme al origen superior, aparece en la historia. Cada nación tiene sus propias costumbres, pero las costumbres del pueblo de Israel corresponden a pasos espirituales, ya sea que se alcanzaron en el pasado o que están determinadas para futuro, como “una señal para los hijos”. Estas costumbres le recuerdan al individuo los niveles espirituales que tiene que alcanzar.3

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 9/may/19, Día de la Independencia, 

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3 minuto 19:57

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Día de la Independencia: El comienzo de la redención de la Humanidad
Día de la Independencia para el mundo entero
Día de la Independencia: Cómo ser independiente

Una lección del holocausto

El día de la memoria del holocausto es un día especial y muy triste en la historia del pueblo judío y de toda la humanidad, debido a que todos estamos conectados unos con otros. En este día necesitamos hablar de las causas de esa tragedia y de sus lecciones, de manera que “Las acciones de los padres se conviertan en señal para los hijos”.1

No hay nada excepto la fuerza superior que es el bien que hace el bien y nos gobierna todo el tiempo. No hay acción más allá de este buen gobierno. Por lo tanto, si en nuestra investigación no nos elevamos por encima de nuestra naturaleza egoísta y en su lugar condenamos al Creador y dudamos de su buen gobierno, estaremos equivocados. En este caso, toda nuestra investigación no traerá ningún beneficio y nos llevará de regreso a la misma amarga realidad de la cual debemos hablar el día de hoy.

El Creador siente lo que nosotros sentimos. Si estamos unidos y felices, el Creador se regocija. Él no tiene sensaciones personales, Él está dentro de nosotros, como una madre que vive dentro de su amado bebé. En nuestra conexión, creamos un lugar para el Creador donde Él puede existir. Si no estamos conectados, no hay lugar para el Creador y sentimos Sus acciones en forma inversa, como si no vinieran de Él. Cada acción es experimentada en nosotros de acuerdo al grado de nuestra conexión o desconexión.2

El Creador vive dentro de nuestra conexión. Esta conexión debe desarrollarse todo el tiempo, comenzando desde la primera ruptura causada por el Creador hasta el final de la corrección, hasta la adhesión completa. Mientras no estemos rezagados en nuestro avance en las etapas de corrección por las que debemos pasar, estamos bien, si nos retrasamos, nos encontramos en un mal estado que nosotros mismos hemos causado.

Si no corregimos, a cada momento, nuestra conexión, sentimos la diferencia entre el estado deseado y el estado actual. Digamos que hoy debo haber corregido un 20% en mi conexión con la humanidad, pero he llegado sólo al 15% de la conexión. Por lo tanto, el 5% es revelado en mí como presión y problemas. En realidad, esas son fuerzas que están destinadas a acelerar mi avance y compensar por el retraso, para extinguir la diferencia entre lo deseado y lo real.

Esas fuerzas no indican ni bondad ni maldad del Creador, son simplemente consecuencia natural de la operación del sistema, como está escrito: “La ley está dada y no puede ser transgredida”. Es decir, debemos evaluar, no cuánto dolor o placer sentimos, sino cuánto esas fuerzas que nos son reveladas como bien o mal nos ayudan a avanzar correctamente.

El Creador no nos desea ningún mal, pero existe una ley de la naturaleza, al cumplirla, sentimos nuestra conexión, al romperla, sentimos dolor y hoy en ese grado debemos recordar el holocausto -el evento más triste en la historia del pueblo judío. Por supuesto, no fue causado por el Creador sino por personas que tenían que corregir su conexión y no lo hicieron. El retraso en la corrección fue tan grande que resultó en un sufrimiento terrible.

¿Qué lecciones podemos aprender de esto? De la antigua Babilonia al día presente, ha habido muchos de esos eventos tristes y todo por una razón. Dado que el Creador es la ley general de la naturaleza, el sistema nos muestra la necesidad de la conexión. Pero si no lo escuchamos ni tenemos prisa por eliminar el retraso, recibimos las consecuencias correspondientes. En realidad, nosotros mismos las causamos y no podemos culpar al Creador.

Existen condiciones conocidas para nosotros, pero no las cumplimos y al no hacerlo, atraemos fuerzas que nos empujan hacia la meta de forma más firme y resuelta. En toda la historia nos han perseguido presiones y problemas: exilio, esclavitud egipcia, el desierto, la destrucción del Templo. Aun así, el holocausto es un estado muy diferente. El pueblo de Israel en su desarrollo histórico ya ha llegado a la necesidad del cuarto grado de conexión del alma de Adam HaRishón, pero no lo ha implementado. Hoy, tampoco estamos cumpliendo con esa meta, entonces ¿qué podemos esperar? Sólo podemos esperar estados incluso peores que antes. Tenemos que aprender de la historia para no repetir los mismos estados.

Después de Babilonia y Egipto hemos sido atormentados por un golpe tras otro en cada momento en que no hemos establecido la conexión mutua en la medida requerida. El castigo será colectivo para todo el pueblo de Israel. Hoy somos responsables no sólo por nosotros mismos, sino por el mundo entero. Alguna vez, fue posible corregir un grupo limitado: los judíos europeos. Los nazis mismos querían ayudar a los judíos a reconstruir el estado de Israel. Al principio, actuaron como fuerzas que ayudaban a la corrección. Sin embargo, si no usamos la oportunidad que nos dan, esas fuerzas se convierten en negativas.

Hoy también, si no usamos las fuerzas que nos despiertan y que ya están  actuando negativamente, se convertirán en fuerzas mucho más terribles que antes. El holocausto de nuestros días será a escala diferente: no sólo en Europa, sino en todo el mundo. Por lo tanto, vale la pena entenderlo y apresurarse con la corrección antes que sea demasiado tarde.

Si nos conectamos, la fuerza superior pasa a través de nosotros hacia todas las naciones del mundo, hacia toda la realidad y gradualmente el mundo entero alcanza la unidad. Así todo se calma, el Creador comienza a revelarse a los seres creados y el mundo alcanza la corrección a la que está destinado.

Sin embargo, si nosotros, el pueblo de Israel, no nos conectamos, al menos dentro de Israel donde tenemos las mejores condiciones para la conexión, si no nos convertimos en un hombre con un corazón, si no amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, no nos convertimos en luz para las naciones del mundo al darles ejemplo de unidad, pasaremos por estados tan horribles que, en comparación, el holocausto palidecerá.3

Los méritos se convierten en deudas y las deudas en méritos. Por lo tanto, debemos creer que ahora tenemos oportunidad, tiempo, lugar y todos los medios para no repetir el error cometido por los judíos hace casi cien años. No debemos perder la oportunidad de conectarnos entre nosotros para así estar en contacto con la fuerza superior, que es el bien que hace el bien y que a través de nosotros, esta fuerza que quiere aparecer ante todos los habitantes del mundo, sea capaz de revelarse. Debemos ayudar y volvernos un conducto entre ella y la humanidad.

No repitamos errores pasados. La sabiduría de la Cabalá habla acerca de las leyes de la naturaleza que no dependen de si son placenteras o desagradables para nosotros y no toman en cuenta los intereses políticos ni económicos de nadie. No hay duda que si los judíos se hubieran comportado diferente en ese entonces, el mundo de hoy luciría completamente diferente.

Todo está en nuestras manos y nosotros determinamos nuestro destino y el destino del mundo entero. La ley de la naturaleza es una ley inmutable que debe ser cumplida. El Creador no tiene lástima de nosotros ni nos castiga, sino cumple con la ley general. El Creador es la naturaleza y de acuerdo al programa de la naturaleza, debemos conectarnos en un deseo, en una intención, de acuerdo a la fórmula de otorgamiento mutuo. Debemos traer esta conexión al mundo; esta es nuestra misión.

No repitamos esos amargos errores e intentemos en este triste día, asumir la responsabilidad de llevar al mundo hacia la unidad.4

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 2/may/19, Día de la memoria del holocausto.

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2 minuto 4:40

3 minuto 27:28

4 minuto 1:44:50

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El Holocausto: Las causas y fuerzas que lo motivaron
¿No temes otro holocausto?
Declaración indignante sobre el Holocausto

Nueva Vida #1087 – Educación para cambiar la naturaleza humana

Nueva Vida #1087 – Educación para cambiar la naturaleza humana
Dr. Michael Laitman en conversación con Oren Levi y Tal Mandelbaum ben Moshe

Resumen

La sabiduría de la Cabalá en un método de educación que transforma el egoísmo en altruismo. La ejecución del método requiere de pequeños grupos de cerca de diez personas para que participen en ejercicios únicos que las ayuden a comunicarse entre sí, para que sientan que pertenecen a un solo cuerpo. En el pequeño grupo, cada individuo intenta conectarse, escuchar y corregir su naturaleza egoísta. Lo más importante es despertar el poder superior desde dentro de las profundidades de la naturaleza, para que nos influya.
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De Kabtv “Nueva Vida #1087 – Educación para cambiar la naturaleza humana”, 26/feb/19
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Lección diaria de Cabalá – 28/may/19

Preparación para la lección
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Lección sobre: “Impresiones de los congresos”
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Lección sobre: “El cero absoluto”
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Lección sobre: «Construyendo la sociedad futura»
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