Qué puedes encontrar en la oscuridad

El trabajo contra el faraón, contra el ego del hombre, es realmente enorme, pues el ego en su forma corregida es el recipiente espiritual que contiene toda la Luz superior, todo el Creador, toda su revelación. El Creador quiere otorgar placer a los seres creados, es decir, revelarse totalmente, para eso el deseo debe ser enorme. El faraón es del mismo tamaño que el Creador, sólo su intención es opuesta.

Fuerzas santas e impuras, Creador y faraón, luchan por el mismo deseo. El hombre está en medio de ellas y decide quién lo guía. Es claro que él no es amo de sí mismo; sólo decide cuál rey elige.

Igual que en las elecciones pensamos que elegimos y que tomando una decisión. Pero incluso antes de la elección, alguien nos gobernó y después de la elección, alguien gobernará, sólo elegimos a nuestro gobernante. Funciona igual en espiritualidad y en corporalidad, porque ésta última sigue a la primera. Es bueno si tomamos la decisión correcta, así la fuerza buena gobernará. Si no, seremos gobernados por un gobernante malvado, hasta que queramos reemplazarlo por uno bueno. Sólo en este punto tenemos libre albedrío; por lo tanto, nuestro trabajo es sólo eso.

Puesto que el deseo de disfrutar es enorme y equivalente al Creador, no se puede corregir de inmediato; se requieren muchas acciones separadas hasta que la corrección esté completa. Por eso el exilio egipcio duró cuatrocientos años, es decir, cuatro grados, hasta su estado completo.

Por lo tanto, no debemos pensar que podemos saltar al mundo espiritual de una vez y pasar rápidamente el exilio. No debemos desesperar porque los estados se repiten todo el tiempo, sino percibirlos como nuevos y hacer nuevas aclaraciones. De esta manera, «muchos centavos se unen en una gran cantidad».

Deseamos paciencia y perseverancia. El hombre no avanza cualitativa, sino cuantitativamente, repitiendo muchas veces el mismo trabajo hasta que se acumula un resultado tangible. Al repetir, se agrega un estado a los anteriores y produce un cambio cualitativo. La calidad es consecuencia de la cantidad.

Es como la computadora usa sólo ceros y unos. Pero con muchos ceros y unos, obtenemos gran cantidad de operaciones y posibilidades. La fórmula más compleja se puede resolver con una secuencia de ceros y unos: entradas y salidas, luz y oscuridad.

Debemos fortalecernos de modo que podamos percibir ascensos y descensos como avance, como un nuevo estado cada vez. Justamente en la oscuridad, no en la luz, somos probados, es decir, cuánto no me importa estar en la oscuridad, pues, yo no controlo mi estado, estoy por encima de él. Que haya oscuridad porque en la oscuridad es donde construyo la cualidad de otorgamiento y fe. El hombre es probado cuando no tiene nada, cuando nada brilla ni en su presente ni en su futuro y no requiere Luz, sólo relacionar ese estado de oscuridad con el Creador y vivir en oscuridad como si fuera Luz. Así se prueba su fe.

El trabajo está precisamente en la oscuridad, por eso, los cabalistas dispusieron que es necesario estudiar por la noche. Baal HaSulam siempre se despertaba a medianoche y ahí iniciaba su día. Por eso, debemos acostumbrarnos a estudiar en la oscuridad, hasta que la oscuridad brille como Luz. La oscuridad seguirá siendo oscuridad, pero brillará para mi, porque es allí donde encontraré la Luz de la fe y en ella, la Luz de Jojmá.

La Luz de Jojmá sin fe, conduce a la oscuridad. Si trato de agregar Luz de fe, enciendo la luz e ilumino la oscuridad.

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 23/abr/19, Escritos de Rabash, volumen 1, artículo 20, “Quien endureció su corazón» (1985)

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