Una lección del holocausto

El día de la memoria del holocausto es un día especial y muy triste en la historia del pueblo judío y de toda la humanidad, debido a que todos estamos conectados unos con otros. En este día necesitamos hablar de las causas de esa tragedia y de sus lecciones, de manera que “Las acciones de los padres se conviertan en señal para los hijos”.1

No hay nada excepto la fuerza superior que es el bien que hace el bien y nos gobierna todo el tiempo. No hay acción más allá de este buen gobierno. Por lo tanto, si en nuestra investigación no nos elevamos por encima de nuestra naturaleza egoísta y en su lugar condenamos al Creador y dudamos de su buen gobierno, estaremos equivocados. En este caso, toda nuestra investigación no traerá ningún beneficio y nos llevará de regreso a la misma amarga realidad de la cual debemos hablar el día de hoy.

El Creador siente lo que nosotros sentimos. Si estamos unidos y felices, el Creador se regocija. Él no tiene sensaciones personales, Él está dentro de nosotros, como una madre que vive dentro de su amado bebé. En nuestra conexión, creamos un lugar para el Creador donde Él puede existir. Si no estamos conectados, no hay lugar para el Creador y sentimos Sus acciones en forma inversa, como si no vinieran de Él. Cada acción es experimentada en nosotros de acuerdo al grado de nuestra conexión o desconexión.2

El Creador vive dentro de nuestra conexión. Esta conexión debe desarrollarse todo el tiempo, comenzando desde la primera ruptura causada por el Creador hasta el final de la corrección, hasta la adhesión completa. Mientras no estemos rezagados en nuestro avance en las etapas de corrección por las que debemos pasar, estamos bien, si nos retrasamos, nos encontramos en un mal estado que nosotros mismos hemos causado.

Si no corregimos, a cada momento, nuestra conexión, sentimos la diferencia entre el estado deseado y el estado actual. Digamos que hoy debo haber corregido un 20% en mi conexión con la humanidad, pero he llegado sólo al 15% de la conexión. Por lo tanto, el 5% es revelado en mí como presión y problemas. En realidad, esas son fuerzas que están destinadas a acelerar mi avance y compensar por el retraso, para extinguir la diferencia entre lo deseado y lo real.

Esas fuerzas no indican ni bondad ni maldad del Creador, son simplemente consecuencia natural de la operación del sistema, como está escrito: “La ley está dada y no puede ser transgredida”. Es decir, debemos evaluar, no cuánto dolor o placer sentimos, sino cuánto esas fuerzas que nos son reveladas como bien o mal nos ayudan a avanzar correctamente.

El Creador no nos desea ningún mal, pero existe una ley de la naturaleza, al cumplirla, sentimos nuestra conexión, al romperla, sentimos dolor y hoy en ese grado debemos recordar el holocausto -el evento más triste en la historia del pueblo judío. Por supuesto, no fue causado por el Creador sino por personas que tenían que corregir su conexión y no lo hicieron. El retraso en la corrección fue tan grande que resultó en un sufrimiento terrible.

¿Qué lecciones podemos aprender de esto? De la antigua Babilonia al día presente, ha habido muchos de esos eventos tristes y todo por una razón. Dado que el Creador es la ley general de la naturaleza, el sistema nos muestra la necesidad de la conexión. Pero si no lo escuchamos ni tenemos prisa por eliminar el retraso, recibimos las consecuencias correspondientes. En realidad, nosotros mismos las causamos y no podemos culpar al Creador.

Existen condiciones conocidas para nosotros, pero no las cumplimos y al no hacerlo, atraemos fuerzas que nos empujan hacia la meta de forma más firme y resuelta. En toda la historia nos han perseguido presiones y problemas: exilio, esclavitud egipcia, el desierto, la destrucción del Templo. Aun así, el holocausto es un estado muy diferente. El pueblo de Israel en su desarrollo histórico ya ha llegado a la necesidad del cuarto grado de conexión del alma de Adam HaRishón, pero no lo ha implementado. Hoy, tampoco estamos cumpliendo con esa meta, entonces ¿qué podemos esperar? Sólo podemos esperar estados incluso peores que antes. Tenemos que aprender de la historia para no repetir los mismos estados.

Después de Babilonia y Egipto hemos sido atormentados por un golpe tras otro en cada momento en que no hemos establecido la conexión mutua en la medida requerida. El castigo será colectivo para todo el pueblo de Israel. Hoy somos responsables no sólo por nosotros mismos, sino por el mundo entero. Alguna vez, fue posible corregir un grupo limitado: los judíos europeos. Los nazis mismos querían ayudar a los judíos a reconstruir el estado de Israel. Al principio, actuaron como fuerzas que ayudaban a la corrección. Sin embargo, si no usamos la oportunidad que nos dan, esas fuerzas se convierten en negativas.

Hoy también, si no usamos las fuerzas que nos despiertan y que ya están  actuando negativamente, se convertirán en fuerzas mucho más terribles que antes. El holocausto de nuestros días será a escala diferente: no sólo en Europa, sino en todo el mundo. Por lo tanto, vale la pena entenderlo y apresurarse con la corrección antes que sea demasiado tarde.

Si nos conectamos, la fuerza superior pasa a través de nosotros hacia todas las naciones del mundo, hacia toda la realidad y gradualmente el mundo entero alcanza la unidad. Así todo se calma, el Creador comienza a revelarse a los seres creados y el mundo alcanza la corrección a la que está destinado.

Sin embargo, si nosotros, el pueblo de Israel, no nos conectamos, al menos dentro de Israel donde tenemos las mejores condiciones para la conexión, si no nos convertimos en un hombre con un corazón, si no amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, no nos convertimos en luz para las naciones del mundo al darles ejemplo de unidad, pasaremos por estados tan horribles que, en comparación, el holocausto palidecerá.3

Los méritos se convierten en deudas y las deudas en méritos. Por lo tanto, debemos creer que ahora tenemos oportunidad, tiempo, lugar y todos los medios para no repetir el error cometido por los judíos hace casi cien años. No debemos perder la oportunidad de conectarnos entre nosotros para así estar en contacto con la fuerza superior, que es el bien que hace el bien y que a través de nosotros, esta fuerza que quiere aparecer ante todos los habitantes del mundo, sea capaz de revelarse. Debemos ayudar y volvernos un conducto entre ella y la humanidad.

No repitamos errores pasados. La sabiduría de la Cabalá habla acerca de las leyes de la naturaleza que no dependen de si son placenteras o desagradables para nosotros y no toman en cuenta los intereses políticos ni económicos de nadie. No hay duda que si los judíos se hubieran comportado diferente en ese entonces, el mundo de hoy luciría completamente diferente.

Todo está en nuestras manos y nosotros determinamos nuestro destino y el destino del mundo entero. La ley de la naturaleza es una ley inmutable que debe ser cumplida. El Creador no tiene lástima de nosotros ni nos castiga, sino cumple con la ley general. El Creador es la naturaleza y de acuerdo al programa de la naturaleza, debemos conectarnos en un deseo, en una intención, de acuerdo a la fórmula de otorgamiento mutuo. Debemos traer esta conexión al mundo; esta es nuestra misión.

No repitamos esos amargos errores e intentemos en este triste día, asumir la responsabilidad de llevar al mundo hacia la unidad.4

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 2/may/19, Día de la memoria del holocausto.

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