Ve qué órdenes sigues

Está escrito que el Creador endurece el corazón del faraón, es decir, el deseo egoísta de disfrutar .Es necesario aislarlo e incrementarlo para que sea obvio quién es el enemigo en tu camino hacia el Creador, identifícalo, luego convierte ese malvado faraón en el buen Creador y así, lograr adhesión con la fuerza superior.

El siervo más fiel del Creador es el faraón, él es requerido para llevarnos al Creador, para que podamos distinguir entre luz y oscuridad, otorgamiento y recepción, dulce y amargo. Con su ayuda aprendemos a lograr las cualidades del Creador. En última instancia, el Creador endurece el corazón del faraón, es decir, Él está detrás de todo, incluso de los eventos más desagradables para nosotros. En toda la realidad, «No hay nada más que Él».

Si podemos aceptar que todas las fuerzas de la naturaleza, todos los seres humanos, todas las acciones hostiles y todos los pensamientos vienen del Creador y aún así queremos amarlo, convertimos todos los medios adversos en ayuda.

Para poder discernir una cualidad necesitamos el contraste de su opuesto. Somos seres creados y debemos sentirnos a nosotros mismos y al Creador. La brecha entre estas dos sensaciones nos da sensación de realidad.

Mientras más diferentes seamos del Creador, más profundo y preciso podremos revelarlo en un nivel más interno. Se dice que mientras más grande es una persona, mayor es su ego. Mientras más avanzamos, más perturbaciones serias encontramos y al mismo tiempo, la colisión de los opuestos nos ayuda a llegar a la conclusión de que «No hay nada más que Él».

Nuestro trabajo es crear la singularidad de la fuerza superior, no existe nada más. Todo el mundo está hecho de disturbios de la fuerza que se opone al Creador, se llaman «faraón». Por encima de esta confusión creada por el faraón podemos aceptar que fue enviada por el Creador. Así, todos los disturbios se envuelven en «No hay nada más que Él» y podemos examinar este principio con mayor precisión en todos sus detalles al construir la imagen del Creador a través de la imagen del faraón.

No tenemos forma de acercarnos a un Creador que no tiene imagen. Son los disturbios los que construyen para nosotros la imagen del Creador, en su forma inversa.1

El faraón nos confunde a lo largo de nuestra vida, hasta el día que morimos, nos obliga a pensar que nuestro deber es servir al ego. Ni siquiera somos esclavos, sino trabajadores voluntarios del faraón, dispuestos a cumplir todas las órdenes de nuestra naturaleza para, a cambio, recibir placer o al menos evitar el sufrimiento. Sin embargo, si el Creador quiere acercarnos a Él, endurece nuestro corazón, mostrándonos que trabajamos para la fuerza del mal, para un faraón que no se preocupa por nuestro bienestar, sino que nos engaña durante toda la vida, hasta que finalmente somos enterrados en el suelo. El faraón disfruta porque seguimos sus órdenes.

Pero la fuerza buena se esconde detrás del mal y quiere enseñarnos la ventaja de la Luz sobre la oscuridad, con ese contraste nos muestra que hay algo por encima de nuestra naturaleza. Todo es para que, por nosotros mismos, usemos nuestro deseo y esfuerzo para descubrir esa realidad superior, el mundo espiritual y que lleguemos a reconocer la fuerza superior que está sobre el faraón. Así revelamos la forma opuesta al faraón: el Creador.

Luego buscamos «nada más que Él», no ver al faraón, sino tratar de ver al Creador detrás de él. Dejo que el faraón desempeñe cualquier papel ante mí, lo principal es que me ayude a revelar la actitud del Creador.

El Creador es el bien permanente, incondicional e invariable que no puedo ver. La Luz superior siempre llena toda la realidad pero, ¿quién la ve? El faraón me da un negativo transparente a través del cual veo luz y veo todo tipo de imágenes. No podría entender ni distinguir nada del Creador si no fuera por el faraón.

Mientras más cruel se vuelve el faraón, más detalles contrastantes podemos revelar del Creador. Sin faraón no hay Creador; por eso el Creador inicialmente creó la inclinación al mal. Cuando vemos al Creador a través de nuestra inclinación al mal, podemos ver todo tipo de formas, tipos de relación, acciones e intenciones y con la ayuda del faraón, aprendemos a ser similares al Creador.2

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 24/abr/19, Pésaj

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