¿Qué es más importante: lo interno o lo externo?

Cada grado tiene componentes internos y externos; la parte externa del grado superior está conectada a la parte intena de la inferior. Todos los grados están conectados, es decir, se puede ascender o descender desde cualquier nivel. Así, al preferir lo interno a lo externo, es decir, otorgamiento máximo y recepción mínima tanto en espiritualidad como en corporeidad, el hombre expresa su deseo de elevarse al grado superior para poder gobernar sobre el inferior. Cada uno en esta cadena descendente: Israel (los que sirven al Creador, los que no lo hacen y las naciones del mundo dentro de Israel) y las naciones del mundo, pueden ascender de grado cuando prefieren el nivel interno (superior) sobre el externo (inferior).

La parte interna es más cercana a la espiritualidad porque se refiere al grado superior y si se prefiere sobre el grado inferior, se asegura el ascenso. Por lo tanto, todos tienen oportunidad de elegir el nivel superior y al hacerlo, ascender por encima del grado actual recibido desde el nacimiento, en nuestras propiedades naturales. Y allí, una vez más, se elige lo interno y se sigue ascendiendo, desde el pie de la escalera donde todos los seres creados existen, hasta su cima.

Nadie está limitado en nada: se inicia de acuerdo a la raíz del alma y se trabaja desde ahí. Cada uno tiene una parte interna y otra externa, tiene libre albedrío e igualdad de oportunidades para ascender hasta lo más alto y otorgar lo máximo al Creador.1

A medida que nos elevamos por encima de los problemas y nos centramos en el Creador y no en ellos, avanzamos. En concreto, debemos decidir qué es más importante dentro de nosotros: la parte superior o la inferior, el deseo de disfrutar o la intención de otorgar. La importancia del avance espiritual, la solidaridad con el Creador, el propósito de la creación y la participación en el proceso de corrección tienen que ser tan grande que dejamos de sentir problemas corpóreos, no les damos importancia.

Todo depende de lo que preferimos a cada momento: nuestra parte interna o externa, ¿dónde queremos estar, qué nos es más importante? Nuestra actitud correcta hacia los cohetes que caen (en Israel) determinará si se detendrán o no, porque fueron diseñados para empujarnos a actuar correctamente. Nos enfrentamos a la fuerza superior, no hay nada más que eso, el bueno que hace el bien. En este momento, esa fuerza nos envía cohetes para que despertemos y cambiemos.

Si reaccionamos correctamente con respecto a los cohetes, si ya no pensamos en ellos sino en nuestra corrección, los cohetes se detendrán. Aunque nuestro objetivo no es detener los cohetes, sino lograr adhesión con la fuerza superior.2

Al decidir que la parte externa es más importante que la interna, le damos poder a la parte externa para que se eleve por todo el mundo. Resulta que la parte superior considera que la inferior es más importante y descuida la superior. Así la parte exterior del mundo gana importancia; es decir, los pecadores del mundo ganan oportunidad y fuerza para hacer daño a los demás. En lugar de calmarlos y establecer un orden en el mundo que nos lleve a amar a otros como a nosotros mismos.

Pero si elegimos nuestra parte interna sobre la exterior, al hacerlo, logramos que la parte interna del mundo que concierne a la espiritualidad influya en los grados inferiores para que empiecen a comprender que la espiritualidad es más importante que la corporeidad. Todo está determinado en el pensamiento.

Se debe examinar el nivel propio para poder elegir lo espiritual sobre lo material. No hay otra forma de influir en el mundo, sólo cambiando nuestro interior, elevando totalmente el interior sobre el exterior.3

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 6/may/19 Escritos de Baal HaSulam, “Introducción al libro del Zóhar”
1 minuto 17: 50
2 minuto 35:25
3 minuto 48:20

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