Tejiendo un manto de amor

Se dice que el trabajo del hombre es elevar la Shejiná del polvo, para restaurar el alma común de Adam HaRishón, y reconstruir la tienda caída de David. Se trata de restaurar la conexión entre nosotros, volviéndonos como un hombre con un corazón, como era antes del pecado de Adam, antes de la ruptura.

Y aun cuando el egoísmo evita que hagamos esto, no lo destruimos, sino nos elevamos por encima de este y construimos la conexión entre nosotros. Esto es llamado “tejer un manto de amor” que cubrirá a todas las criaturas como un cuerpo. Así, llegamos al final de la corrección, regresando a la única alma en la cual está vestida una luz, el Creador. Disfrutando las creaciones que Él creó. 1

El Creador intencionalmente creó la inclinación al mal para que podamos sobreponernos a ella y convertirla en bien. Él a propósito pone obstáculos para nuestra unificación, y tenemos que buscar una manera de cambiarlos por el bien. No debes regañar a tu egoísmo, porque es como un ángel, el poder del Creador, enviado a nosotros como un impedimento.

El Creador parece establecer una barrera frente a mí que necesita ser saltada. Esta barrera está bastante baja, casi en el suelo, pero una barrera impenetrable está detrás de ella. Es lo mismo con la inclinación al mal: no necesitamos destruirla sino elevarnos por encima de ella ¡no puedo elevarme por encima de ella! Sólo si el Creador remueve la barrera, o más bien, si Él se aleja, entonces a este grado seré capaz de elevarme por encima de mi egoísmo.

Resulta que el progreso en la espiritualidad depende de la conexión de una persona con el Creador. La inclinación malvada es ayuda en mi contra que ayuda en esto. Por lo tanto,  necesitamos tratar al egoísmo con entendimiento y respeto y darnos cuenta que esta barrera es ayuda en nuestra contra.

Nuestra inclinación malvada describe al mundo para nosotros. Nos vemos a nosotros mismos, las personas, la naturaleza inanimada, plantas y animales. Todo este mundo egoísta fue creado con el fin de elevarnos por encima de éste y fusionarnos con el Creador.

Entendemos tanto nuestra inclinación malvada que comenzamos a amarla. Después de todo, ambas fuerzas, el bien y el mal, actúan para ayudarnos. De otra manera, resulta que intento ocultarme de mi egoísmo como un enemigo, pero tampoco soy capaz de amar a mi prójimo. Es decir, de cualquier manera, no tengo éxito y no entiendo qué hacer con esta vida. Pero tiene que llevarme hacia el bien absoluto, cuando incluso la oscuridad brillará como la Luz y el ángel de la muerte se convertirá en un ángel sagrado.

Por lo tanto, al tejer un manto de amor, debes tratar todos los incidente negativos como que fueran enviados por la fuerza superior. El Creador creó la inclinación malvada con un propósito, y por lo tanto, no hay mal en el mundo; todo está destinado a dirigirnos hacia la fuerza superior y la vida eterna. Si le atribuimos todas esas fuerzas a la misma fuente, entonces tejemos la base correcta para la manta de amor que nos cubrirá.

En esencia, el Creador es revelado de esta manera: entre las fuerzas buenas y malas revelamos el pensamiento de la creación y la actitud del Creador hacia nosotros. 2

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 21/may/19, Tejiendo un manto de amor (Preparación para el Congreso en Norte América 2019)

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