La importancia de difundir la sabiduría de la Cabalá al mundo

En primer lugar, debemos recordar que el objeto de la corrección es el mundo entero, todas las naciones. No puede ser de otra manera y esta es la misión del pueblo de Israel. Al igual que nuestros antepasados, una vez en el estado corregido, trabajaron con el pueblo de Israel y lo llevaron a la espiritualidad, hoy debemos alcanzar el grado de los antepasados ​​para realizar su trabajo y poder guiar a otros. Una vez pudieron convertirnos en el pueblo de Israel y ahora tenemos que hacer el mismo trabajo y llevar al mundo entero al grado espiritual.

No hay concesiones ni compromisos posibles porque es la ley de la naturaleza.

Abraham elevó a sus discípulos y después ellos transmitieron sus enseñanzas a otras personas que formaron la nación de Israel. De la misma manera, nosotros debemos convertirnos en maestros, no sólo de los que vienen de la antigua Babilonia, sino de toda la humanidad y trataremos de elevarla al mismo grado en el que una vez estuvo el pueblo de Israel, llevarla a comprender y a ser conscientes de la espiritualidad. Es decir, con ayuda de la Luz que reforma, corregir sus deseos para que sean de otorgamiento y para que lleguen a amar al prójimo.

Padres e hijos son dos grados y hoy, los hijos son el mundo entero, por eso debemos enseñar a todos. El mundo entero exige corrección y somos responsables de hacerlo. como lo son los padres hacia sus hijos.1  

Antes de llegar a la corrección, debemos determinar exactamente lo que queremos corregir. Por lo tanto, necesitamos conectarnos con las naciones del mundo y discernir sus deficiencias y su estado, para imaginar el estado al que es preciso llegar y el estado al que debemos llevarlos. Así podremos lograr nuestra corrección, porque no nos corregimos nosotros mismos, sino al convertirnos en conducto para  el mundo.

Desde el principio, nuestra corrección debería ser, tratar de ser ese conducto generoso, «tubería». Si en nuestra oración no nos presentamos como tubo y no pasamos todo lo recibido del Creador a los demás, sin dejar nada para nosotros, no recibimos nada del Creador, sólo nos arruinamos aún más. No nos quedará nada de esa transmisión sólo nuestra misión, llamada «vasija que tiene la bendición para Israel».

Por eso el pueblo de Israel aún no ve la bendición, sin importar las acciones que realice. Por el contrario, hay un descenso continuo de generación en generación, pues no cumplimos con lo principal: nuestra misión con respecto al mundo, sobre esto, muchos cabalistas han escrito. La gente se limita a cumplir con los mandamientos tradicionales, no quiere ser responsable de las naciones del mundo ni de la corrección del alma. La necesidad de pensar y preocuparse todo el tiempo es difícil, pues va en contra del deseo de recibir, por lo tanto, nuestro egoísmo se resiste.

Hasta la época del Ari, era suficiente observar los mandamientos corporales. Pero después del Ari, la oportunidad para todos de participar en la sabiduría de la Cabalá se abrió y se convirtió en un deber, porque solo a través de ella llegará la corrección del mundo.2
De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá del 23/jul/19, «La importancia de difundir la sabiduría de la Cabalá al mundo»
1 minuto 2:30
2 minuto 10:10

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