La preparación desde arriba y nuestro trabajo

Está escrito, “cualquiera que llora por Jerusalén, es recompensado con ver su gozo.” Esto significa que necesitamos pedir para el público, pero ¿qué deberíamos pedir? ¿Tiene el público un deseo por la espiritualidad? El hecho es que todos los deseos que existen en el público, pertenecen a una persona que trabaja en la corrección. Los deseos están dentro de las personas y un cabalista debe desarrollar intenciones. El deseo y la intención son dos categorías separadas; no existen en el mismo lugar. Cuando un cabalista trabaja con una pantalla, restricción y luz reflejada, el deseo comienza a caer en un lugar y cambia conforme la intención con la que quiere utilizar los deseos. 

La intención se llama Rosh (cabeza) y el deseo se llama Guf (cuerpo). Trabajamos sobre el  Rosh, sobre la intención, para que se adapte al Guf y así podamos usar el Guf, es decir, el deseo. La desaparición de la compatibilidad que una vez existió, es llamada la destrucción del Templo. Si dicha compatibilidad entre la intención y el deseo se restablece, eso es la construcción del Partzuf espiritual, su nacimiento. 

La vasija es la intención de otorgar. Toda la corrección consiste en alcanzar la intención correcta. Los deseos existen. Sólo están acomodados de forma incorrecta, carentes de la intención correcta. No hay deseos nuevos. El rompimiento, la restricción y el ocultamiento, todo sucede para que podamos examinar los deseos y comenzar a conectarlos. Como un bebé recién nacido y comienza a crecer, corregimos el rompimiento y desarrollo de nuestra alma.1

Trabajamos sobre la intención para hacerla en función de otorgar, dirigida a traer contento al Creador. Para otorgar al Creador es necesario concentrar la intención y elegir de entre los deseos fragmentados, aquellos con los que se pueda trabajar bajo control. Al hacerlo así, construimos el Partzuf espiritual, el grado de nuestro otorgamiento. 

Por esto se dieron las fracturas, preparaciones para la corrección que se dio no por nuestras faltas. Casi no hay trabajo del inferior en esto. El exilio egipcio, el desierto, la destrucción del Primer Templo, el exilio babilonio, luego el Segundo Templo que también fue destruído y la salida a este último exilio —¿Cómo pudo pasar todo esto? 

Era sólo la preparación desde arriba. Ahora, todo lo que tenemos que hacer es una corrección final. Sólo el trabajo para la corrección final se considera el trabajo de la persona; todo lo demás fue preparación.2

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 11/ago/19,“El nueve de Av” 

1 Minuto 32:20

2 Minuto 37:00

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