Mis pensamientos en Twitter, 19/ago/19

Elegir es lo más importante en nuestra vida. Continuamente tomamos decisiones, comparamos consciente o inconscientemente y cambiamos el enfoque. Toda nuestra vida es elegir la mejor opción, según el nuevo criterio determinamos lo que es más importante en ese momento.

Si el valor de la espiritualidad cae ante mí es como si el bastón se me cayera y se convirtiera en serpiente. Estos dos estados están conectados: no podemos elevarnos sin descender. «El Creador hizo uno y otro». El bastón me sostiene en alto, la serpiente me arrastra. Yo elijo…

Si la espiritualidad cae ante mis ojos y la elevo, significa que camino con bastón. La naturaleza del bastón es tal que cae constantemente, debo levantarlo todo el tiempo. Así guío a la decena y me sostiene. (Aron Nosé Nosav). El bastón cae, lo levanto, así avanzo hacia la meta.

Nuestro trabajo es anularnos y que no haya nada más que el Creador. De ser cero debemos bajar hasta el infinito negativo, para que el trabajo sea hecho no por nosotros sino por el Creador, cuando se lo pedimos. Así, del 100% de ego bajamos a menos 100%, ahí se revela el Creador.

Tenemos que trabajar con nuestro deseo de recibir en bien del otorgamiento, es decir, usar nuestro egoísmo al máximo. Al hacer nuestro trabajo, nuestro egoísmo crece 620 veces y logramos un deseo corregido que es 620 veces mayor que el original.

El siguiente grado egoísta viene de la Luz que atraje para otorgar, luego caí y quise tenerla solo para mí. Es el bastón y la serpiente: la importancia del otorgamiento cae, debo elevarla más y más. Así alcanzo un deseo 620 veces mayor, en virtud de que la Luz expande el egoísmo.

Despreciamos nuestro ego pero cada vez crece más. La Luz que viene en la siguiente etapa aviva el ego. Como resultado de nuestros esfuerzos, la Luz nos llega para otorgarnos, pero caemos y deseamos recibir en bien propio. Así es como la Luz eleva al ego hasta el nivel de la Luz.

El movimiento espiritual ocurre al revelar un deseo vacío y llenarlo con la cualidad de otorgamiento: el Creador. Así hay dos estados polares: pecado, egoísmo y su satisfacción al otorgar. La revelación del mal es necesaria y obligatoria al inicio de cada nuevo estado espiritual.
De Twitter, 19/ago/19

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