No te lo pierdas

Del prefacio de Jaim Vital a Shaar Akdamot: “La cosecha pasó al final del verano, pero no nos llegó la liberación. No hubo cura para nuestras enfermedades, no hubo cura para nuestras heridas ni para la destrucción de nuestro Templo, que ya tiene 1,504 años. La esperanza se acabó, el hijo de David aún no viene. Se dice que cada generación que no construye el Templo en sus días, es como si lo destruyera. Decidí estudiar y descubrir por qué nuestro castigo se prolongó, por qué nuestro exilio y la salvación aún no llegan…»

En la época de Abraham, el pueblo de Israel se formó como un grupo de sus aprendices. Abraham le preguntó al Creador: «¿Cómo puedo saber que lo heredaré» [nuestra misión y lograr la corrección común]? (Génesis 15; 8) ¿Qué respondió el Creador? Está escrito, «Y le dijo a Abram: Ten la certeza de que tu simiente será extraña en una tierra que no es de ella y servirá y será afligida por cuatrocientos años» (Shamati 86)

Abraham supo que uno debe unirse a un enorme deseo egoísta, llamado «exilio». Ese fue el exilio egipcio, esclavizados por el faraón, pero hablamos del estado interno del grupo. El exilio fue devastador porque el deseo de los egipcios, es decir, la renuncia a unirse, penetró en los judíos, entre la aspiración a la unidad (Yijud) y la separación entre ellos y del Creador.

En el exilio absorbieron todos los pensamientos e intenciones egoístas de los otros y se prepararon para la liberación, corrigiendo su deseo de disfrutar. Y después de diez plagas, pudieron salir de Egipto.

Era imposible salir sin las plagas porque les gustaba estar en el ego, como a nosotros ahora. Diez plagas también vendrán a nosotros. Estos son golpes al faraón que vive dentro de cada uno y de todos, para ayudarnos a separarnos y dejarlo. El deseo egoísta que nos separa se llama faraón.

Cuando nos separemos del deseo de disfrutar en bien propio, podremos pasar a la siguiente etapa de corrección y recibir la Torá. Nos comprometemos a estar en garantía mutua (Arvut) y unidad y deseamos recibir la fuerza que nos conectará. Puesto que este poder viene, obtenemos el método que contiene la Luz de reforma y comenzamos a usarlo.

Por cuarenta años nos corregimos para otorgar en bien del otorgamiento. Después, la corrección dentro del deseo mismo comienza a recibir en bien del otorgamiento. El deseo de recibir para otorgar ya no es el desierto, sino la «Tierra de Israel». Es decir, comenzamos a construirnos a nosotros mismos: construimos el Primer Templo, luego el Segundo. Después de la destrucción de ambos Templos, se debe esperar hasta que todos los deseos caigan y se rompan, luego se puede empezar a corregirlos en orden.

El proceso de corrección inició desde el tiempo de Arí. Por eso, en el siglo XVI, un alma tan elevada como el Arí se reveló en el mundo y nos transfirió el método de corrección.

Jaim Vital fue alumno del Arí; escribió todo lo que aprendió de su maestro y nos dejó sus libros. Se sentó y lloró porque el tiempo pasó, pero no hubo corrección, el Mesías ben David no vino.

¿Por qué no vino? Porque el pueblo no estaba preparado, es decir, no pidieron su corrección. Según la regla, «no hay coerción en espiritualidad», la Luz superior no puede venir y emprender la corrección sin nuestro deseo. Debemos iniciarlo con nuestra oración, trabajo y esfuerzo y revelar la necesidad de corrección y de buenas obras.

Es decir, tenemos que intentar corregirnos y asegurarnos de que no podemos hacerlo, luego pedir ayuda. Como resultado de nuestro esfuerzo, entenderemos qué pedir. Mientras no lo hagamos, el Mesías, la Luz de corrección, no vendrá.

Han pasado quinientos años desde la época del Arí, ¿cuándo vendrá la corrección? Baal Shem Tov le preguntó al Mesías cuándo vendría finalmente. Y el Mesías respondió: «Cuando se derraman mis fuentes», es decir, cuando se revela la sabiduría de la Cabalá.

Es lo que debemos hacer. La Luz no puede venir ni empezar a corregir los deseos si no queremos la corrección ni sabemos para qué vivimos. No nos importa el sentido de la vida; llenarnos con algo de mañana a tarde y de tarde a mañana es lo más importante.

Así pasan cien, doscientos años y nada cambia, pero mientras tanto, destruimos el mundo. La situación empeora cada vez más porque la Luz entra cada vez más en el deseo, pero no lo sentimos. Esto es el camino del sufrimiento, el curso natural del desarrollo (Beitó). Aunque suceden algunas correcciones, son debido a golpes y por largo tiempo, sin el consentimiento del inferior y sin su solicitud.

Después del Arí, hemos tenido oportunidad de despertar y terminar nuestra corrección, incluso en el siglo XVI. Parecíamos haber perdido esa oportunidad. Lo principal es, no perderla ahora: revelar el método de corrección al mundo e implementarlo.
De la 3a parte de la lección diaria de Cabalá 30/jul/19, lección sobre: «Tishaa BeAv (nueve de Av)»

Material relacionado:
Israel interno y externo
Un lecho de plumas no es una interrupción en el camino hacia la espiritualidad
El amor que vence a un monte de odio

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta



Próximas Entradas: