Señal de que debemos compartir el método de corrección

No es necesario lamentar un edificio en ruinas, con la esperanza de que si lo construimos en Jerusalén mejoraremos. El Templo está en nuestro corazón, donde deben existir amor y otorgamiento mutuos. Esa será la estructura santa, es decir, por encima de nuestro egoísmo.

Es a lo que debemos aspirar y la destrucción que debemos lamentar, la que sucede justo ahora, no la que pasó en algún momento en el pasado. El Templo es destruido día tras día, es decir, nuestra conexión se está destruyendo cada vez más. Nuevos genes de información (Reshimot) se revelan, pero somos incapaces de corregirlos y por eso es que está sucediendo la destrucción. La posibilidad para la conexión se revela de nuevo y se destruye de nuevo; y así pasa a cada momento. Por eso debemos lamentarnos.

Pero en vez de lidiar con nuestra corrección interna, nos aferramos a la materia. No entendemos que la Torá es santidad, que está más allá de la materia y que se relaciona sólo con nuestro espíritu. A las piedras y lugares geográficos donde tuvieron lugar eventos históricos les damos más importancia. Es muy difícil para el hombre en este mundo renunciar a los símbolos materiales; lo hacen sentir en el lugar. Los símbolos terrenales nos confunden y empezamos a santificar objetos materiales, en lugar de pensar en la intención.

Al mismo tiempo, los cabalistas no pidieron la abolición de los símbolos materiales porque el hombre vive por ellos. Es importante tener una rutina diaria, días festivos y especiales que recuerden que hay fuerzas espirituales y cualidades detrás de ellas. De lo contrario, no se recordará la espiritualidad. Si no estamos conectado a la espiritualidad, al menos los símbolos materiales nos los recordarán. Por lo tanto, los símbolos no pueden cancelarse; sólo necesitamos agregarles la intención. Ambos tienen que existir mientras nuestro mundo exista.1

Lo único que nos falta en nuestro estado, es revelar al Creador, la fuerza de otorgamiento, amor y conexión. Si aspiramos específicamente a esto, estamos en el trabajo y la dirección correctos. El exilio (Golá) es deseo de recibir incapaz de conectar para sentir la realidad verdadera. Sólo necesitamos agregarle la letra “Alef א, Creador (Geulá—redención) y así, el deseo de conectar nos revelará la verdadera realidad.

Está escrito: “Y ellos no enseñarán más…. porque todos ellos Me conocerán, desde el más pequeño, hasta el más grande”. Es decir, todas las migajas de deseo de recibir, con ayuda de la Luz que reforma, construirán una vasija común dentro de la que recibirán la fuerza superior. Todos deben lograrlo; ni siquiera una parte del deseo debe perderse. Si acaso uno de ellos no se conectan al deseo común de otorgar, se perderá en el gran Maljut del mundo del infinito.2

El mal se revela en el mundo cada vez más, día tras día, ya hay señales de reconocimiento de este mal en la humanidad. La gente comienza a entender de dónde viene el mal. Pero es sólo el reconocimiento del mal, no la forma de corregirlo. El pueblo de Israel sigue sin reconocer su misión y al contrario, lo opuesto, la actitud negativa está creciendo. Debe revelarse que el método de corrección está dentro del pueblo de Israel.

Todos están de acuerdo en que la situación es mala y se está deteriorando día tras día. Pero lo principal es transmitir a la gente que la corrección llegará sólo en unidad y que el pueblo de Israel tiene el método de unificación. Hasta que eso suceda, el antisemitismo en el mundo y la actitud negativa hacia Israel, seguirán creciendo. Esta es señal de que el conocimiento de la fuente y del método de corrección están siendo difundidos de forma insuficiente.3

De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 29/jul/19  Tishaa BeAv (nueve de Av)
1 minuto 3:20
2 minuto 12:25
3 minuto 16:20

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