Vuelve la cara al muro – revela que el otorgamiento en realidad existe

“Y Ezequías volvió la cara al muro y rezó al Señor” Esto describe el estado del hombre que ha trabajado por muchos años en su corrección, realizando todas las acciones necesarias para, eventualmente, descubrir que lo hizo todo para su egoísmo y que no tiene posibilidad de actuar en forma distinta. Este reconocimiento llega después de haber acumulado gran sufrimiento y molestias, pero continúa a pesar de todo. Como dice el dicho: “Todo menos abandonar”. 

Después comienza a sentir que el otorgamiento, realmente existe, que está fuera de él, fuera de su deseo de recibir. Si trabaja con este nuevo deseo por otorgar que descubrió dentro de él,  siente infinitas posibilidades que están ocultas ahí. 

Antes de eso es imposible entender lo que es otorgamiento, para qué se necesita y por qué da infinitas posibilidades, en comparación a la recepción egoísta, limitada, insuficiente y reducida. Es imposible recibir en mi propio beneficio algo más que una tenue iluminación, “una vela pequeña”. Pero al desarrollar el deseo de otorgar, a través del trabajo en la grandeza del Creador, revelamos esta capacidad del tamaño del Creador. Así podemos estar en otorgamiento ilimitado y el Creador conecta con este deseo y Se revela en él.     

Por muchos años, el hombre trabaja y actúa, pero resulta que todo es dentro del egoísmo. La frustración y confusión se acumulan, hasta que, de pronto, en los golpes subsecuentes, revela lo que es salir de sí mismo y volverse otorgante. Uno siente que no hay nada más que la anulación y la subyugación constantes. Sólo hay que inclinar la cabeza, aceptar todo lo que suceda. No se necesita nada más.   

Esto no se puede anticipar. Pero cuando la iluminación llega en respuesta a su esfuerzo, alcanza el grado de Ezequías: finalmente, vuelve la cara al muro, sabe cómo orar, pedir, anularse ante la Shejiná. Ve que el grupo, la sociedad, el muro y la Shejiná son lo mismo.  

Esta es una transición del deseo de recibir, en el que existimos por naturaleza, al reconocimiento de que la subyugación y la anulación son lo más importante. “Voltear al muro”, significa no dejar división entre la Shejiná y el corazón, sin coraza alrededor del corazón. 

Orar, voltear hacia el muro, es abrir el corazón a la Shejiná, la fuerza de otorgamiento. Tanto el hombre como el Creador, actúan con fuerza de otorgamiento y ambos desean borrar todas las divisiones entre ellos.  

Al retirar la coraza del corazón, es decir, remover la intención egoísta de todos los deseos, revelamos el deseo de otorgar. Todo existe: tanto el Creador como el corazón del hombre; sólo se necesita remover la armadura, la coraza a su alrededor. Esto es lo que necesitamos pedir.1

La transición es que inicialmente estaba por completo en el egoísmo, pero no me daba cuenta. Luego descubrí que actuaba sólo para mi propio placer, pero quería estar en otorgamiento, remover la coraza egoísta. Es como un huevo cocido, del que es fácil retirar la cáscara. Si una persona ha madurado, comienza a retirar su coraza y siente cada vez más que requiere ayuda.  

La ayuda llega en respuesta a la plegaria y la plegaria no puede ser por mí, sino por la decena, por todo el mundo. La Shejiná está en el polvo y pedimos elevarla del polvo y elevar su importancia ante nuestros ojos. De lo contrario, no tendremos oportunidad de otorgar, porque sólo hacemos lo que consideramos importante.  

Así que pedimos que la Shejiná, es decir, la fuerza de otorgamiento, sea importante para nosotros y así podremos otorgar. Si el otorgamiento es importante para mí, me comprometo con él, si no es importante, me olvidaré. Por lo tanto, pedimos que la fuerza superior nos conceda la sensación de la importancia de otorgar, para que podamos hacer el trabajo. Sin esa importancia nada sucederá, no podremos hacer nada. 

Por supuesto, cualquiera puede trabajar en favor de algo importante. Sin embargo, es necesario ser muy sabio para hacer tal estupidez y pedir por la importancia de la cualidad de otorgamiento. Esto es por lo que luchamos: hacer importante el otorgamiento para poder otorgar. Es imposible explicar al deseo de recibir, por qué es necesario, sólo el punto en el corazón puede entenderlo.2
De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 10/ago/19, “Y Ezequías volvió su cara al muro”.
1 minuto 21:11
2 minuto 1:01:30

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