Por encima de la existencia corporal

Para cada fenómeno espiritual hay una huella especial en nuestro mundo, como una rama que corresponde a su raíz. Dado que la rama corporal se revela en un momento determinado, en cierto lugar y en condiciones corporales específicas, existe en una forma muy comprimida, claramente limitada en tiempo y espacio. Por lo tanto, hay todo tipo de costumbres corporales que reflejan los mandamientos espirituales.

Un mandamiento es la acción de corregir el deseo al atraer la Luz que reforma llamada Torá. La Luz hace cambios en nosotros, se llaman mandamientos y corrige nuestro deseo. Es útil observar que la raíz espiritual desciende y se manifiesta en una rama corporal. Por eso, en Cabalá podemos usar el lenguaje de las ramas y tomar acciones en nuestro mundo, como símbolos espirituales.

Por ejemplo, durante Yom Kippur (día de la expiación), es costumbre arrepentirse y orar para volver al Creador. Pero, se debe pedir ese retorno al Creador todos los días, en todo momento. El arrepentimiento debe ser constante. Aunque en la rama corpórea sólo le dedicamos un día específico al año: Yom Kippur.

El mes de Elul se llama «Soy para mi amado y mi amado es para mí», esto simboliza el anhelo del hombre por el Creador ¿sólo debemos anhelar al Creador un mes? Pero así se hace en las ramas corporales. Por eso, a medida que nos acercamos al día de la expiación, debemos pensar especialmente en cómo podemos volver al Creador.1

Si queremos que nuestras acciones vayan hacia la espiritualidad, hacia el logro de la calidad de otorgamiento por encima de nuestro deseo egoísta, debemos pensar sólo en dar satisfacción al Creador. Es decir, nuestras acciones, cálculos y pensamientos deben estar por encima de la existencia corporal. Por lo tanto, todas nuestras acciones parecen estar separadas de la realidad y no tienen sentido en nuestro mundo.

Nos es muy difícil continuar día tras día, porque cada vez necesitamos volver a aumentar nuestro esfuerzo, gota a gota, hasta que recibamos la nueva calidad de otorgamiento.

Por lo tanto, debemos seguir los consejos de los cabalistas, entender que en nuestro mundo, no hay base racional ni beneficio pragmático que nos obligue a actuar. Estas acciones están tan separadas de la realidad como está el mundo espiritual. No sentimos ninguna necesidad.

El Creador las hizo para contradecir nuestro egoísmo, nuestro deseo de recibir y nos son de mucha ayuda. Pues, sin esa contradicción, sin la oportunidad de sentir y evaluar nuestra resistencia, no sabremos que logramos acciones espirituales y avanzamos. Mientras menos deseo tengo de hacer algo, más seguro puedo estar de que eso está cerca de la espiritualidad.

El Creador, a propósito, creó la inclinación al mal en nosotros para que podamos evaluar nuestras acciones y pensamientos con respecto a nuestro egoísmo y comprendamos que no corresponden con la dirección espiritual. De lo contrario, nunca podríamos entrar al mundo espiritual, no sabríamos en absoluto de qué se trata.

El ego funciona como ayuda en contra. Cada vez nos aleja de la espiritualidad y toma nuestra fuerza, pero si entendemos que todo nos fue dado como ayuda, sólo así podremos avanzar.

De la 1 parte de la lección diaria de Cabalá 7/oct/19, «¿Cuál es la medida del arrepentimiento?»

1 minuto 0:20

2 minuto 15:45

Material relacionado:
Una operación en «fe por encima de la razón»
La ley del equilibrio universal
¿Hay un «ser humano» creciendo dentro de mí?

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta