En una pequeña balsa

Si estoy constantemente con mis amigos, no voy a caer, puedo equilibrar mis estados. Es como si estuviéramos parados en una balsa sacudida por las olas, en decena. Todo nuestro trabajo es equilibrar la balsa en el mar tempestuoso; todos nos esforzamos.

Hay un nivel en el medio de la balsa que muestra el nivel horizontal y todos nos enfocamos en él, en la línea media. Lo hacemos juntos o no podremos equilibrar el nivel. Debemos sentirnos unos a otros, entender lo que cada uno hace y lo que necesitamos para mantener el equilibrio. No trabajamos por turnos, uno tras otro, debemos estar conectados internamente incluso antes de actuar, para así alinear el nivel a cero.

Al equilibrar el nivel, hago la acción opuesta al Creador: Él levanta las olas, yo quiero compensar la perturbación, compensar su trabajo, por eso, Le pido. Trabajo con la pantalla y la Luz reflejada contra el Creador, eso nos lleva a una colisión por la oposición de nuestras acciones y, al mismo tiempo, a la adhesión porque trabajamos juntos. Es como si estuviéramos bailando un tango, como los novios.

Esto requiere conexión de los corazones. La mente no ayuda; funciona muy lento. Sólo el corazón puede reaccionar al instante. Si un corazón siente al otro, se llevarán bien inmediatamente, incluso antes de que la comprensión llegue a la mente y comience a pensar.

Por eso, queremos ser un solo corazón. Cuando sentimos que podemos, de repente entendemos que el mundo espiritual está organizado «por encima de la razón«. La mente comenzará a reaccionar en medio minuto, no antes; por lo tanto, lo principal es el sentimiento, que responde de inmediato.

Corazón quiere decir que no hay diferencia en nuestra actitud; no hay demora de corazón a corazón; Simplemente estamos juntos. Por lo tanto, no necesitamos esperar al otro ni preguntarnos qué está haciendo para equilibrar el nivel. Lo equilibramos juntos; no preguntamos nada porque sabemos, sentimos, lo que es. Nos elevamos por encima del tiempo porque no necesito esperar la acción de los amigos; vivo con ellos en un solo corazón. Por lo tanto, el tiempo desaparece, no hay pasado ni presente ni futuro.

Pasado, presente y futuro existen entre nosotros sólo por la transferencia de uno a otro. Si todos actuamos desde un punto, no hay tiempo. Pues estamos en la eternidad, el tiempo desaparece.

Sin embargo, si no trabajamos desde el centro del grupo, todo nuestro trabajo será muy largo y redundante. Eventualmente alcanzaremos la meta, pero estiraremos mucho el tiempo.

El nivel es el punto central del grupo, un solo deseo, una sola intención, un solo corazón. En ese lugar podemos revelar al Creador: uno junto al otro.

El nivel no es una burbuja de aire en un líquido, como en un dispositivo físico, sino el corazón común del grupo que pertenece a todos. Imagina que estamos en una balsa sobre las olas. En medio de la balsa hay un nivel que debemos mantener en equilibrio. Si podemos alinearlo, en el punto central que mantiene el equilibrio a pesar de las olas, será nuestro contacto con el Creador, su revelación.

En el siguiente grado, será aún más difícil mantener el equilibrio: las olas crecerán más, la balsa será más alta, dos pisos. Pero, esto nos hará unirnos aún más firmemente en un solo corazón, sólo así, descubriremos más y más oportunidades para revelar al Creador y darle satisfacción.

El nivel es el punto común para todos nosotros, vino del Creador ¡es el Creador dentro de nosotros! El nivel estará en equilibrio si todos nos acercamos, nadie quiere nada para sí mismo, está dispuesto a entregarlo todo a los amigos.1

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 21/oct/19, Simjat Torá
1 minuto 51:30

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