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Mis pensamientos en Twitter,12 /dic/19

Todo se resuelve en el pensamiento. Una y otra vez, el Creador nos permite sentir nuestra desconexión, más y más, y una vez más intentamos conectarnos y lograr la unidad. Así es como avanzamos gradualmente, hasta que se acumula al máximo.

Uno debe alegrarse al ver los defectos de uno detrás de los 10. Constantemente discierno qué me falta para ser como este amigo, y como ese, ya que «la envidia de los sabios aumenta la sabiduría», así tenemos algo que pedir, hasta que nuestras súplicas sean una verdadera oración.

Arvut es la clave del éxito y lo único faltante en el sistema de Adam HaRishon después de la ruptura, para reconectarlo. Todas las partes del alma están presentes, como partes de un motor, debemos unirlas correctamente. Debemos acercar las partes y hacerlas operar conjuntamente.

El grupo mundial Bnei Baruch es la parte del alma común que ahora recibe un despertar de la iluminación común en el mundo. Nos hemos reunido y organizado un grupo que desea revelar al Creador.Él trae a la persona al grupo, coloca su mano en la buena fortuna, y la elección es mía: tomar el camino de la luz o el sufrimiento.

Estamos del lado del egoísmo ante un abismo, y del otro lado: hay libertad del faraón, de buscar el beneficio propio. Cuando sintamos que el egoísmo nos esclaviza, y deseemos saltar sobre el abismo, huir de faraón, ser libres, entonces lloraremos. El grito es la redención.

Todos compartimos un destino ya que por nuestras acciones en el grupo despertamos la iluminación común, que se revela en nuestra conexión como la sensación de la fuerza superior. Esta sensación se acerca cada vez más, ya que cada día cumplimos más las condiciones necesarias para sentir al Creador juntos.

De Twitter, 12/dic/19

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Seguro para el alma

El centro de la decena es el punto de conexión con el Creador, el lugar de la construcción del Templo, el punto central de la creación, el punto del inicio de la corrección y de su final. Con respecto a los seres creados, todo sucede en ese punto, en el centro de nuestra conexión. El Creador, por su parte, también influye en este punto, nos une a su alrededor. De hecho, es el punto central de las acciones del Creador y de las acciones e intenciones de los seres creados. El sistema del universo está organizado de modo que empuja a los seres creados a ese punto central, ya sea por su voluntad o en contra, eso depende del destino.

Ese punto lo contiene todo. Por eso debemos dirigirnos a ese centro como la meta de todas nuestras acciones, intenciones y oraciones. Pues, está en contra de nuestro deseo. El Creador creó la creación fuera de Su nivel, excepto ese punto. Así, todos los deseos, pensamientos, acciones, todas nuestras cualidades egoístas van en dirección opuesta a ese punto central y no queremos ser incluidos en él, rechazamos la conexión.

Al examinar el centro de la decena, revelamos todo: el punto central del universo y el alma común de Adam HaRishon, el propósito de la corrección; todo está incluido en ese punto, en Maljut del mundo del infinito. Cuando empezamos a enfocarnos en ese punto único, descubrimos que nuestras acciones, intenciones y pensamientos no nos pertenecen, sólo podemos identificarnos con esas acciones, que realiza el Creador, reuniéndonos en ese centro.

Este punto se llama «Templo», para formar nuestra actitud correcta hacia el Creador en él, tenemos que pasar por toda la historia del desarrollo. Sólo así lograremos adhesión con Él, cuando nuestros anhelos e intenciones sean sólo para Él. Tenemos que cruzar muchos obstáculos para descubrir que no hacemos nada por nosotros mismos, que el Creador lo hace todo, tanto lo malo como lo bueno.

Sólo necesitamos reconocer que todo viene del Creador. Y como todo va a este punto de conexión, punto de adhesión, no hay maldad, sólo hay bien, porque todo está incluido en la adhesión. Todo el trabajo interno del hombre se concentra en ese punto central. El universo entero y todo el flujo de nuestro mundo existen para llevar al hombre al centro de esta estructura llamada «alma», hasta el punto de conexión con el Creador.1

La cubierta egoísta externa (Klipá), se llama «piel de serpiente» (Mishja de Jivia), es la más tosca. Me hace creer que soy dueño de mis acciones y que mi vida es consecuencia de mis decisiones. Obviamente, esto es un error. El hombre repite este error una y otra vez y eso lo aleja del camino. En lugar de ir por encima de los problemas y adherirme al Creador como el amo de todas las acciones, me golpeo y lamento mis malas acciones, como si algo dependiera de mí.

La Klipá es requerida para nuestra corrección. Durante su avance, el hombre se aferra al deseo interno y santo y transfiere más y más propiedades bajo su poder. Por eso, el deseo interno crece y gana fuerza. Pero al mismo tiempo, la Klipá siempre crece de nuevo, se vuelve más y más fuerte. siempre debemos entender que todo es organizado por el Creador y por eso, debemos someternos y aceptar lo que suceda.

¡Es imposible escapar de la vida! Pues, todo viene de la fuerza superior única. Aunque sufro y soy infeliz, es el Creador quien me lleva a través de todos los estados. Sólo debo anularme y aceptar todo como bueno. Lo único que necesito es corregir la intención.

Ir por encima de todo lo que sucede es adherirme al deseo interno. A veces me avergüenzo de mi pasado, lo lamento, pero eso es una Klipá, la serpiente. Esa serpiente me asegura que es mi culpa, como si tuviera independencia, libertad de acción, como si yo mismo creara mi destino y no el Creador.

El centro de la decena que queremos alcanzar es realmente un punto central. No es sólo un simple punto de conexión, sino el punto de unidad. Ese objetivo no es un color; incluye todo el caleidoscopio: todas las Klipot y toda la santidad. Si no exploro las Klipot y no las adjunto al lado opuesto del punto, no pueden existir. Es el punto central de todas las cualidades, pros y contras, pero preparadas de forma correcta. Siempre, atribuyo todo a «No hay nada más que el Creador, el bueno que hace el bien».2

En el esfuerzo por entrar en el punto central de toda nuestra vida, de todos nuestros esfuerzos, nos encontramos con el Creador. En este lugar comienza la Shejiná. Ahí revelamos el «campo bendecido por el Creador», el área en la que podemos conectarnos porque allí está el Creador que nos ayuda. Es la entrada para los que llaman a Su puerta, la puerta de la unidad.

Allí, en el centro de la decena, descubriremos nuestro trabajo interno y el trabajo externo entre nosotros, está escrito: “Cada uno ayuda a su amigo”. Estos dos tipos de trabajo son opuestos entre sí: o me concentro dentro de mí y examino mis estados o estoy con mis amigos. Me es difícil conectar uno con el otro. Pero, es necesario combinar estos opuestos, porque en la espiritualidad, no hay diferencia entre ellos: es el mismo punto.

Sin embargo, si no es espiritualidad, no coinciden en un punto y tenemos trabajo personal en nosotros mismos y la conexión externa.3

Por lo general, el hombre comienza a lamentar sus acciones pasadas. Pero, debemos entender que todo sucede de acuerdo con el guía superior: «no hay nada más que Él». Por lo tanto, hasta este momento, nada de lo que ha sucedido depende de mí. Sin embargo, a partir de este momento, todo depende de mí. Pues, ya tengo un grupo, una decena, un maestro y un método y debo elevarme al estado en que todo lo que ocurre está organizado por el Creador. Ya me incluí desde el inicio, anulé mi «yo» y deseo ir en fe por encima de la razón.4

Todo lo que sucede viene de arriba y la única forma de cambiarlo, es integrarse en el grupo y con su ayuda, aceptar lo que el Creador me envía. Si me golpeo por lo que sucedió en mi vida, es falta de fe, falta de un contacto mínimo con el Creador.

Me siento muy mal en este momento, pero tengo que ser incluido en el concepto de «No hay nada más que Él» y soltar las riendas, dejar que mi caballo me lleve a donde tengo que ir. No me importa a dónde; le doy libertad. Pues, es un ángel. Dejo que la vida me lleve a donde me lleve. Pues con mis intentos de hacer lo correcto, veo hacia atrás y veo lo que he hecho ¿por qué viví así? Es el ego más horrible, porque trato de ponerme en el centro del universo, como si yo mismo controlara mi vida.5

Tenemos que sentir dolor, no hay otra forma. Si pongo mi mano en el fuego y no siento dolor, la mano se quemará. Pero si duele, quito mi mano del fuego. Así que el sufrimiento me guía por la vida. Por eso, la vergüenza que sentimos en nuestro ego es de gran ayuda. En primer lugar, debemos elevarnos por encima. No me avergüenzo de lo que me pasó, porque toda mi vida está cien por ciento controlada desde arriba. Pero, no sólo no me retiro, trato de aferrarme a «No hay nada más que Él».6

Cada uno de los diez amigos trabaja para entender que no hay nada más que el Creador. Este es el lugar donde nos encontramos en la decena, es el punto donde tratamos de anularnos para conectarnos entre nosotros y en esa conexión lograr la unidad llamada, Creador.7

El primer momento en el que sucede, siempre lo percibimos como perturbación externa que vino de la nada y por supuesto, no lo asociamos con el Creador. Cada situación que surge es la revelación de un nuevo Reshimó roto, por eso, no hay Creador ni fuerza superior. La persona nunca comienza por la adhesión con la fuerza superior; al contrario, se concentra en el suceso, en el propio Reshimó que surgió de la destrucción. Aquí ya depende del entorno y de nuestra preparación para percibir qué tan rápido podemos lograr la percepción correcta.

Perdemos conexión con el Creador, como si perdiéramos la conciencia. Es la revelación de un nuevo registro informativo (Reshimó) y puesto que todo viene de la destrucción, es obvio que no hay Creador. Por eso, todo depende de lo rápido pueda descartar los pensamientos de la serpiente, que dice que todo depende de mí y de otros en el mundo.

En nuestro mundo, tenemos un seguro de salud en caso de una enfermedad o accidente. Asimismo, debo asegurarme contra el descenso espiritual para poder volver a la vida espiritual. Sólo el grupo puede ayudar, no hay otra forma. El Creador no me asegurará, pero puedo hacer arreglos con mis amigos. Mientras estemos en este mundo, debemos prepararnos y asegurar el alma de la misma manera que aseguramos el cuerpo, así cuando me sacudan los disturbios, recibiré ayuda para volver rápidamente a la meta, al trabajo.

En el grupo, debo obtener un seguro del alma tal, que todo mi trabajo sea llegar al centro de la decena. Por eso, preparo la conexión con los nueve amigos, para así alcanzar el centro de la decena y caer en sus manos. Y cada uno cae en manos de los demás.

Así veré que no hay otro modo de acercarse al centro de la decena, sólo con ayuda de los amigos. Para esto, no necesito tener accidentes, sé de antemano que todo el tiempo estoy en un estado destrozado debido a las Reshimot que vienen del accidente, de la destrucción de Adam HaRishon. Por eso, es claro para mí que sólo podemos confiar en las manos de los amigos y necesitamos fortalecer la conexión con ellos. Les ayudaré y ellos me ayudarán y entre nosotros, nos acercaremos rápidamente al punto central.

El punto integral que nos conecta se llama; centro de la decena. Si todos tratamos de dar satisfacción al Creador, incluso el ego nos respaldará porque el Creador es nuestro objetivo común.8

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 22/nov/19, El centro de la decena.

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2 minuto 17:20

3 minuto 28:15

4 minuto 30:45

5 minuto 32:20

6 minuto 36:50

7 minuto 40:55

8 minuto 47:10

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Hacia la Luz a través del centro de la decena

“La ventaja de la luz es desde la oscuridad”. El Creador nos envía disturbios en el camino, para que veamos dónde tropezamos, dónde encontramos obstáculos, qué límites no podemos cruzar, es como si buscáramos un pasaje entre árboles y piedras. Nuestra tarea es comprender que todo viene del Creador, no hay nada más que Él y lo más importante, no debemos fijarnos en los problemas, sino atribuirlos todos al Creador y tratar de superarlos.

El Creador me da dificultades para que avance superándolas con fe por encima de la razón. Eso me da satisfacción porque veo que hay un guía en el mundo que me cuida, que me enseña. Así exactamente fue como estudié en la escuela, donde me dieron ejercicios y tareas que tuve que resolver. Es lo mismo ahora, el Creador me envía todo tipo de dificultades, me confunde y arruina mi estado de ánimo; necesito atribuirlo todo a Él y así endulzar los juicios.

Al principio, todos hacen el trabajo individualmente, pero ahora lo atribuimos cada vez más al grupo. Es decir, no pienso en mis problemas personales, como mal humor, confusión, dificultades, sólo me preocupa mi conexión con el grupo. No sólo atribuyo las perturbaciones al Creador, sino que las percibo como oportunidad para adherirme aún más al centro de la decena. Así avanzo, trabajando con los disturbios. De hecho, no son disturbios, sino ayuda en el camino, porque así es como la fuerza superior nos lleva a la meta.

Antes, la meta era atribuir todo al Creador que es bueno y hace el bien, pero ahora también necesito, en los disturbios, dirigirme al centro del grupo. Siempre veremos que con los obstáculos, descensos, problemas personales, comunes y globales, el Creador nos lleva correctamente a la meta y ésta se vuelve cada vez más clara.1

El Creador despierta en mí, el deseo roto, las partes de la destrucción, por eso, siempre se revelan como problemas, me lastiman, me asustan, me desequilibran. Pero sé que todo es para ayudarme y guiarme hacia el propósito de la creación. Para llevarme correctamente hacia el propósito de la creación, debo ir al centro del grupo. Aunque es complicado, porque va más allá de los límites de mi deseo egoísta.

Estoy preparado para admitir que todo viene del Creador; pues ¿quién rechazaría la conexión con la fuerza superior? Incluso estoy preparado para percibir todo lo malo como bueno, es mi interés egoísta, estoy protegido por un guía benevolente y me escondo de los problemas, como en la religión. Pero la siguiente etapa, el centro de la decena, está un paso fuera de mi ego. Ahí necesito el soporte fuerte de un grupo en el que apoyarme. De lo contrario, ni siquiera iré al lado correcto, sino que me hundiré más dentro de mí.

Nuestro trabajo es cumplir tres condiciones:

  1. Entender que la fuerza superior actúa en todo y que no hay nada más;
  2. Esa fuerza es buena y sólo hace el bien;
  3. Llegar ahí desde el centro del grupo, esta es una condición adicional.

Luego profundizaremos en la investigación y revelaremos detalles adicionales, hasta que alcancemos la verdadera realización. El Creador nos da no uno, sino nueve discernimientos; así se construye el sistema superior. La conexión de la Luz con el deseo sólo es posible con nueve discernimientos de la Luz y uno del deseo. El deseo tiene una inclinación: recibir satisfacción. Hay nueve premios delante de mí y necesito saber cómo relacionarme con cada uno de ellos para dar satisfacción al anfitrión.

Por eso, están las primeras nueve Sefirot y Maljut, Maljut debe estar en equivalencia con las otras 9. Cada uno en la decena se ve como Maljut y a los amigos los ve como las primeras nueve Sefirot. El Creador se revela en los amigos, en diferente forma, negativas y positivas y despiertan envidia, ira y ambición en mí, debo adaptarme cada vez para que otorgando a los nueve amigos, otorgue al Creador.

Así es como empiezo a sentir que mi actitud hacia el grupo me da la actitud, la comprensión y la ilustración real de que actúo dentro de un Kli espiritual. Todos los conceptos espirituales como Luz directa, reflejada o interna, Hizdakjut (purificación), Masaj (pantalla) se revelarán dentro del grupo, en su centro.

Maljut se convierte en las primeras nueve Sefirot las apoya, las revela y brilla en ellas. En las primeras nueve Sefirot no hay Luz, hasta que Maljut se restringe, eleva la Luz reflejada y comienza a trabajar en su maldad. Así, la Luz brilla en las primeras nueve Sefirot, es decir, en las cualidades del Creador en mis nueve amigos. Gracias a que justifico a mis amigos y rechazo mi ego, me adhiero a ellos como el pequeño se adhiere al grande y los valoro, despierto en ellos la Luz que revelaré.

Revelaré al Creador en ellos. Pues ya no hay amigos, todo es la manifestación del Creador hacia mí.

Sin embargo, si no pasamos todo por el centro de la decena, sólo permanecemos en la religión. Es la diferencia entre religión y sabiduría de la Cabalá. Cabalá requiere que cristalicemos nuestra conexión.2

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 26/nov/19, El centro de la decena

1 minuto 0:50

2 minuto 13:20

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“¿Los judíos pueden ser antisemitas?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Los judíos pueden ser antisemitas?

Los judíos no sólo pueden ser antisemitas, pueden ser el más grande y severo tipo de antisemitas. 

¿Por qué? 

Porque los judíos tenemos un punto que nos conecta con el estado corregido y de unión de la humanidad -“ama a tu prójimo como a ti mismo”- el cual alguna vez descubrimos bajo la guía de Abraham, hace cerca de 3,800 años. Junto con ese punto, también albergamos el deseo egoísta fragmentado, el cual se opone el punto de unión, separándonos a todos unos de otros. 

Cada judío se acomoda a esta dualidad: un deseo egoísta de recibir, que busca beneficio personal a expensas de otros, junto con el punto altruista de unidad, anexo al estado máximo de unión del desarrollo de la humanidad. 

Quien se siente más cerca del punto central de unión, es atraído para desarrollarse de forma diferente que aquellos jalados por la carrera de ratas de las masas hacia la conexión positiva en la sociedad. Quien se resiste a este desarrollo y deja que el ego determine sus metas y placeres en la vida, está en contra de la unión y por lo tanto, de acuerdo a su definición más profunda, es antisemita. 

Sin embargo, el principal problema no es si ciertas personas son o no antisemitas. En su lugar, necesitamos entender cómo salen a la luz esas inclinaciones que son parte de un fenómeno natural, dónde se originan y cómo surgen nuestros sentimientos a partir del juego mutuo entre esas dos fuerzas interiores.

Si la conciencia de la causa auténtica del auto-odio en los judíos despierta a más y más personas, podríamos, de alguna manera, influir en el equilibrio de la humanidad con la naturaleza. Así la humanidad sería capaz de entender mejor por lo que está pasando. 

En pocas palabras, los judíos son los más grandes antisemitas, precisamente porque sostienen los dos puntos extremos de unidad y anti-unidad. 

Esos dos puntos tienen relaciones que cambian constantemente. En realidad existen en cada persona y lo vemos en cada nación, en cada etapa de desarrollo. Sin embargo, debido a que alguna vez descubrieron la unidad por encima de las grandes diferencias, en la antigua Babilonia, los judíos ven la diferenciación mucho más prominente entre esos dos puntos: por una parte, tienen acceso al mismo método que Abraham usó para unir a la gente por encima de sus diferencias, por otra parte, un ego más inflado que se resiste a esa unidad y hace que los judíos, fuera de cualquier proporción, tengan más éxito en sus esfuerzos egoístas, que las otras naciones. 

Por lo tanto, mientras más se desarrolla la humanidad, más odio hacia los judíos sienten las naciones del mundo. Es porque el antisemitismo es una respuesta natural al crecimiento del ego, que odia el punto opuesto a sí mismo, el que anhela conceder por encima del ego para conectarse positivamente con otros. 

La gente en áreas poco desarrolladas, como en las tribus, no tiene esa actitud hacia los judíos. Mientras más desarrollo hay en una civilización, con su gran competencia egoísta y su materialismo individualista, más se desarrolla su actitud hacia los judíos. De pronto, los que encuentran cada vez más problemas al intentar abrirse paso en el mundo moderno y civilizado, comienzan a sentir que les desagradan los judíos. Eso se debe al crecimiento del ego y a la subsecuente tensión entre el ego y el punto más profundo en el interior del hombre, el que anhela la conexión positiva con otros. 

Llegaremos a un estado en que el mundo entero revelará su actitud negativa hacia los judíos. Por eso, todo depende cuán pronto y hasta qué grado, los judíos comencemos a ejercer nuestro potencial: realizar el método para unirnos (“ama a tu prójimo como a ti mismo”) por encima de la división (“el amor cubrirá todas las transgresiones”), con el cual podemos convertirnos en conducto para que la unidad se extienda a la humanidad (“luz para las naciones”). 

Cuando esa transformación tenga lugar, la creciente actitud de odio hacia los judíos se invertirá a su forma positiva: una actitud de apoyo, respeto e incluso amor hacia un pueblo que traerá una nueva y jubilosa sensación de felicidad y unidad al mundo.

Hombre y mujer, parte 12

Hombres y mujeres: responsabilidades y posibilidades

Pregunta: ¿Hay alguna diferencia entre hombres y mujeres con respecto a los materiales y fuentes cabalistas? ¿qué pueden y deben leer las mujeres y qué deben leer los hombres?

Respuesta: Ambos pueden y deben leer absolutamente todo. Sin embargo, para los hombres, es un deber diario, para las mujeres, depende de su tiempo libre.

En cuanto al camino espiritual y al logro del Creador, para los hombres, de nuevo, es un deber, para las mujeres, es a voluntad según sus posibilidades.

Pregunta: ¿Hay alguna limitación con respecto a las fuentes? 

Respuesta: No.

Pregunta: ¿Significa que a todos se les permite leer El libro del Zóhar y Talmud Eser Sefirot (Estudio de las diez Sefirot )?

Respuesta: Por supuesto. Absolutamente todo.

Pregunta: En la decena ¿se requiere el trabajo tanto de mujeres como do hombres?

Respuesta: Sí. Sin embargo, la mujer está libre de estos mandamientos, los realiza según el tiempo; es decir, no tiene que correr a la clase a las tres de la mañana. Si lo necesita y si su carga de trabajo y su ocupación en el hogar lo permiten, puede escucharla en cualquier momento. Pero, para los hombres es un deber.

Pregunta: ¿Qué acerca de la difusión de la sabiduría de la Cabalá?

Respuesta: Es deber de hombres y mujeres difundirla, las mujeres deben hacerlo no menos que los hombres porque está relacionado con su función de dar a luz; a través de ella, la corrección llega al mundo. Por lo tanto, ella está ligada a la difusión aún más que el hombre.

Pregunta: ¿Deben tanto hombres como mujeres hacer un análisis interno, trabajo interno, todo tipo de escrutinios?

Respuesta: Todo esto es necesario para ambos. Sin embargo, la mujer lo hace siempre que puede, en el momento en que está libre, para el hombre es un deber, en ciertos momentos, en ciertas circunstancias. Hay un plazo claro para los hombres, pero no para las mujeres. También hay instrucciones claras sobre la cantidad y la calidad del trabajo para los hombres, pero no para las mujeres.
[255165]
De Kabtv «Fundamentos de Cabalá», 31/dic/18

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Hombre y mujer, parte 10
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Nueva Vida #283 – Psicología social en la siguiente generación, parte 2

Nueva Vida #283 – Psicología social en la siguiente generación, parte 2
Dr. Michael Laitman en conversación con Oren Levi y Tal Mandelbaum ben Moshe

Resumen

Con el fin de descubrir y sentir que la naturaleza es una, como una tela de araña, es una sensación nueva de percepción y debe ser desarrollada dentro del grupo. Los que ven la telaraña saben cómo arreglarse en la vida y nadie puede dañarlos. En la “terapia” de grupo de la educación integral, el guía lleva a los participantes hacia la conexión mutua, ayudado por lecciones, talleres, actividades y ejercicios. Es como si cada uno expandiera y desarrollara diez pares de ojos con los que puede percibir la realidad. Ve la red de conexión entre todas las partes. Ve que todos son un solo cuerpo y que el mundo es totalmente bueno. Si corrige y actualiza su actitud hacia los otros. Es como si hubieran vuelto a nacer. Evoluciona de sentir; el “yo” a “Nosotros” a “Uno”.
De Kabtv “Nueva Vida #283 – Psicología social en la siguiente generación, parte 2” 5/ene/14

Lección diaria de Cabalá – 12/dic/19

Preparación para  la lección
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Escritos de Baal HaSulam, «Introducción al Libro del Zohar», punto 68
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Escritos de Baal HaSulam, «Prefacio a la Sabiduría de la Cabalá», punto 136
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