entradas en '' categoría

Preparándonos para saltar al próximo grado a través de la decena

La fe por encima de la razón es un concepto completamente desconocido para nosotros; en nuestro vocabulario ordinario no existen esas palabras. Pero cuando intentamos lograr la conexión, comenzamos a entender que el principal punto de observación es el centro de la decena. Desde este comenzamos a relacionarnos con el mundo espiritual, no desde un punto individual de una persona, sino desde este punto común en el cual uno se disuelve en la decena, abandonando mi egoísmo y visión personal de las cosas. Entonces, uno se eleva desde su propia visión animal del mundo a la visión humana, comenzando a ver todo a través de mi conexión con la decena. 

A partir de esto, una persona puede ya entender lo que es la fe por encima de la razón con la visión de todo a través de la unificación. No existo yo, existe sólo nosotros, y mis bases y visión vienen de nuestra conexión. El punto a partir del cual estoy observando ya no está en mi deseo de disfrutar sino en mi deseo de dar a la decena. Y por lo tanto, este punto es llamado fe, el punto de Biná, otorgamiento. 

Previamente, observaba todo desde mi deseo de disfrutar, y ahora observo desde el punto de Biná. Resulta que el punto de Maljut se elevó a Biná, se unió a éste, y observa toda la creación desde ahí. Me uno al centro de la decena y observo todo con los ojos de la fe. Mientras me esfuerzo por entrar en contacto con la decena y percibo nuestra conexión por encima de mis intereses personales y mis deseos materiales, egoístas, esto determina el tamaño y altura de mi fe. 

Me gustaría sentir y entender el deseo de disfrutar con mi mente, pero me conecto con mis amigos y me entrego a la meta común, y esto significa que gano fe por encima de la razón. El Creador hace todo para traerme de regreso a mi deseo animal de disfrutar, al sentido común, a estar con nuestras cuatro piernas firmemente en el suelo. Pero no quiero regresar al suelo, quiero aferrarme al centro de la decena como si estuviera suspendido en el aire como una torre voladora. 

Así es como construimos este punto, el centro de la decena, y comenzamos a construir una torre en ella, un Templo, una casa de santidad, es decir, un lugar donde Maljut (la casa) está conectada a Biná (santidad).1

Usualmente, nos esforzamos por sobreponernos a las dificultades por nosotros mismos, pero esto no es correcto. La meta es aferrarse al Creador. Si quiero sobreponerme solo, sólo incremento mi egoísmo, alejándome del Creador. Por lo tanto, en cualquier obstáculo, necesitas ver una manera de adherirte más al Creador, una razón para una petición y plegaria.2

Rabash, “Toda la Torá es un solo Nombre Sagrado”: es decir, cualquier superación en el trabajo es llamada “caminar en el trabajo del Creador, dado que cada centavo se reúne en una gran cantidad”. Es decir, todas las veces que nos sobreponemos acumulamos cierta medida requerida para convertirnos en un Kli para la recepción de la abundancia. 

Y así sucede en cada paso. Nunca saltamos sobre éste de una sola vez, sino lo evaluamos e intentamos más y más, como un gato preparándose para saltar, hasta que nos movemos al próximo estado.3

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 28/nov/19, «Centro de la decena»
1 Minuto 1:00
2 Minuto 12:40
3 Minuto 16:30

Material relacionado:
El sistema de la conexión espiritual
Todo lo que necesito es la decena
La fe por encima de la razón es otorgamiento por encima de la recepción

30 segundos sobre el milagro de Janucá

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 20/dic/19

¡Feliz Jánuca!

El camino para lograr el propósito superior, parte 3

Las causas del cambio de población en el mundo

La sabiduría de la Cabalá estudia el orden de la caída en cascada de las fuerzas superiores desde la cualidad que es al principio revelada en Maljut del mundo de infinito en cuatro fases de la luz directa y después desciende hasta nosotros a través de Tzimtzum Alef (primera restricción). 

Entonces los Partzufim Galgalta, AB, SAG, MA, y BON son formados, entonces los mundos de Atzilut, Beriá, Yetzirá, y Assiyá, y entonces la estructura especial es creada llamada Adam, o el alma común, y ocurre la fragmentación de esta alma. Somos las piezas de esta fragmentación. 

Mientras el egoísmo se manifiesta más y más con el fin de crear la posibilidad de algún tipo de ascenso y trabajo con éste, la masa general egoísta se rompe en más y más partes. Por lo tanto, en nuestro  mundo sentimos que nos estamos multiplicando- la población del planeta crece. 

A la inversa, si entramos en cualquier relación negativa el uno con el otro, entonces la destrucción y las guerras comienzan, es decir, una cantidad de la población es removida. 

No es porque la guerra asesina personas como pensamos que lo hace, sino porque en este caso la humanidad no necesita un número de personas grande, por lo tanto puede ser reducido. Si hay sufrimiento, menos almas pueden también cumplir su propósito. Esta es la manera de observar un incremento o disminución en la población de la Tierra.
[252489]
De kabtv “Fundamentos de Cabalá”, 18/ago/19

Material relacionado:
El difícil trabajo contra el egoísmo
Sintoniza la transmisión del Creador en la decena
Camino al logro del propósito superior, parte 1

“¿Qué es Janucá?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Qué es Janucá?”

Janucá (También escrito “Hanukkah”, en Hebreo “חנוכה”) , comenzando el 25 de Kislev (del comienzo a mediados de diciembre), también es conocido como la fiesta de las luces. Señala el comienzo de nuestra percepción y la sensación de una, única y unificada fuerza de la naturaleza, el primer cruce de la frontera que separa nuestro ego de la fuerza altruista de la naturaleza,. Los conceptos y costumbres de Janucá- la guerra de los macabeos y los griegos, el milagro de Janucá, la lámpara, luz, aceite y la mecha- todos se conectan con cruzar esta frontera entre la percepción egoísta y la altruista. 

Con el fin de cruzar esta frontera, necesitamos elevarnos por encima de nuestros deseos egoístas, La guerra de los macabeos y los griegos tiene lugar en el interior de una persona, entre las racionalizaciones y razonamiento egoístas de una persona, representados por los griegos, y la inclinación a unirme invitando a la fuerza unificadora de la naturaleza en nuestras conexiones, representado por los macabeos. 

Sin embargo, dado que el egoísmo es naturaleza humana, ¿cómo podemos encontrar la habilidad para sobreponernos a éste? Más aún, cualquier deseo de unificarnos, amar y dar a otros es minúsculo comparado con el egoísmo, el cual incesantemente busca recibir disfrutes dirigidos hacia sí mismo. 

Entra el milagro de Janucá

Nuestra perseverancia por unificarnos por encima del egoísmo atrae la fuerza unificadora de amor y otorgamiento que habita en la naturaleza, también llamada “la luz” en la sabiduría de la Cabalá. A pesar de nuestro pequeño deseo de unirnos, el amor y otorgamiento comparado con nuestros deseos egoístas que representan toda nuestra naturaleza, si nos apoyamos de manera que nos mantenemos adheridos a nuestro esfuerzo por unirnos, eventualmente llegamos a un estado de impotencia: sentimos una completa falta de habilidad para elevarnos por encima de nuestro ego, es decir, para vencer a los griegos, y en ese punto, una milagrosa luz se enciende- una aparición de la fuerza unificadora de amor y otorgamiento que habita en la naturaleza, la cual nos concede la fuerza que necesitamos para sobreponernos a nuestros deseos egoístas con una tendencia unificadora, amorosa y otorgante. Ese es el significado de los macabeos ganando la guerra contra los griegos. 

Prosperamos cuando nosotros, por una parte, sentimos una necesidad de ganar la guerra, pero por otra parte, nos encontramos sin opciones y en impotencia, es decir, bajo el ataque de los griegos. Mientras estamos bajo ataque, sentimos como si necesitáramos continuar peleando con todo lo que tenemos, sin embargo sin éxito a la vista. En cualquier caso,  al sentir una responsabilidad por ganar la guerra, no arrojamos la toalla, porque sería como estar de acuerdo en ser encerrado en el solitario confinamiento del ego. 

En ese punto, sucede el milagro: la iluminación de la luz de unidad, amor y otorgamiento. Esta nos carga con su energía omnipresente y ganamos la guerra.

La guerra de Janucá es interna, teniendo lugar en la frontera entre los deseos egoístas versus los de unidad, amor y otorgamiento. Nuestros deseos egoístas y pensamientos son lo que filtra nuestra percepción de  la ilimitada fuerza de amor y otorgamiento que nos rodean y permean, y nos revelamos en la revelación de esta fuerza cuando ganamos la batalla por la unificación por encima de nuestros deseos egoístas.
[257038]

Libertad imaginaria

Pregunta: ¿Entiendo correctamente que en nuestro mundo los más libres son los niños antes de comenzar a criarlos? No les importa cómo vestirse o cómo comer. ¿Entiendo correctamente que debemos tomar un ejemplo de ellos y estudiar la más alta de las ciencias, la Cabalá, y amarnos, bailar, cantar y alegrarnos como niños?

Respuesta: Los niños dependen absolutamente de sus deseos e intenciones. Y la libertad que sienten es imaginaria. De hecho, no saben que no son libres y que obedecen ciegamente a sus deseos e instintos.

Tan pronto como comiencen a limitarlos o decirles que necesitan restringirse, inmediatamente se resisten y lloran fuertemente. Los niños no son un ejemplo.
[256533]
De Kabtv «Fundamentos de la Cabalá» 17/nov/19

Material relacionado:
Los niños y el libre albedrío
Cómo educar a los niños
Enseñar bien a los niños