Aceptar trabajar para el Creador

Después de un congreso tan poderoso, queremos medir nuestros ascensos y descensos de acuerdo con nuevos valores. Antes el estado dependía sólo de mí, de si me sentía bien o mal y de ahí concluí, si estaba en ascenso o descenso. Pero ahora quiero conectar mis estados al Creador: si Lo anhelo, es ascenso, si no Lo anhelo, no importa si mi vida ordinaria está organizada, lo considero descanso.

Luego llegamos a un nuevo estado donde ascensos y descensos se determinan de acuerdo a su dirección: hacia el Creador o hacia nosotros mismos. Este es un gran avance porque ya puedo analizar: ¿pienso en el Creador o en mí mismo? Y si anhelo al Creador, entonces ¿por qué, para darle satisfacción a Él o a mí mismo? Aquí comienza un cálculo con un discernimiento adicional: ¿yo o el Creador, yo o los amigos?

En esa escala, doy mayor peso al lado opuesto a mí: el grupo o el Creador y lo uso para evaluar ascensos y descensos. Los ascensos son cuando pienso más en el bien de la decena y del Creador y los descensos lo contrario: cuando desaparecen de mi horizonte y no pienso en ellos, sólo en mí. Estos son pasos claros de causa y efecto que deberían llevarme a Lishmá.

Lo principal es desconectarme un poco de mí mismo y comenzar a pensar en el Creador. Quiero anhelarlo y darle contento. Sólo si estoy en la decena, le daré satisfacción. Por eso, la decena tiene mayor peso para mí: no son sólo diez personas sino Shejiná (Divinidad), un lugar para revelar al Creador, donde puedo otorgarle. Todo es dirigido hacia el estado de otorgamiento, Lishmá.1

El Creador baila tango con nosotros: se acerca, retrocede y exige respuesta. Después de que Él me ilumina, se aleja y desaparece, debo acercarme al estado anterior. Es como respirar: exhalar e inhalar. Así, el Creador me enseña que, con acciones en el grupo, le daré un lugar donde pueda revelarse, donde lo invito y le exijo Su revelación. Cuando el lugar se abre, el Creador lo llena y nuevamente desaparece, Lo deja vacío. Y tengo que atraerlo de nuevo.

Necesito agregar mi pasión, mi aspiración, a este tango. Cada vez que el Creador desaparece, debo examinarme a mí mismo: ¿qué es lo que realmente anhelo? Y trato de mejorar la calidad de mi aspiración por Él, para que lo importante, no sea mi satisfacción, sino Él, a quien anhelo.2

No tenemos nada que dar al Creador, excepto nuestra conexión. El Creador es perfecto y no necesita nada, nada le falta. Todo lo que podemos ofrecerle es una vasija, un Kli, en el que Él puede revelarse y disfrutar cumpliendo nuestro deseo. Por eso, todos tenemos oportunidad de dar alegría al Creador, preparando las primeras nueve Sefirot, los nueve amigos, para la revelación del Creador en ellas.

Cada uno se convierte en Maljut en relación al resto y nos preparamos para recibir satisfacción del Creador. Damos nuestro deseo y el Creador se revela en las primeras nueve Sefirot, en los amigos. Ese es nuestro trabajo y eso es todo lo que podemos dar al Creador: una vasija espiritual.3

El deseo por el Creador se desarrolla en un largo camino, desde nuestro deseo egoísta. Recibo golpes y luego siento que el Creador los manipula para hacerme entender que todo viene de Él, tanto mal como bien, todas las situaciones de la vida. En todos los problemas y «castigos» de la vida, se revela la mano del Creador.

Al principio, sólo siento el castigo y siento dolor, miedo, desesperación y vergüenza. Pero, resulta que el castigo viene del Creador y es un alivio. Pues, hay justificación y explicación de lo que sucede: así me lleva el Creador a la corrección final. Eso endulza el castigo.

Me sentí mal cuando llegó el castigo, pero por su dulzura, me siento bien. No puedo tener un sentimiento agradable sin antes sufrir. Y, estoy de acuerdo: hay miedo, ansiedad, confusión, sólo para poder recibir misericordia y dulzura. Así aprendemos que la conexión con el Creador, justifica cualquier condición.

Así se construye el anhelo por el Creador, pues veo que el amor cubre todos los crímenes y quiero sentir al Creador, comprenderlo, amarlo. Me siento bien al anhelarlo, aún es ego. Me siento bien por que pienso en el Creador, me esfuerzo por Él, porque sé que la conexión con Él hay dulzura. Y no sólo porque endulza el juicio que recibo, sino que incluso sin la amenaza del juicio, quiero pensar en Él. Esta es la segunda etapa.

Si no pienso en el Creador, aunque sea un momento, me siento mal. Y si no me siento mal por eso, lo lamento. De hecho, es separación del Creador. Aquí se puede comprobar lo terrible que se siente separarse del Creador, incluso por un momento.

Mi definición de bien y mal cambia. Mal es cuando no pienso en el Creador y bien es cuando lo hago. También evalúo si me siento complacido o disgustado, pues sólo pensar en el Creador, se convierte en recompensa. Ya no necesito castigo en este mundo, espero al Creador como mi salvador. Pues ya me dirijo, de este mundo, hacia el Creador y digo que pensar en Él es recompensa y si no pienso, es castigo.

El Kli que el Creador llena es la decena. Lo bueno es cuando el Creador se revela en los diez como uno: Él nos une y se revela a todos. ¡Déjalo trabajar, Él ama este trabajo! Pero no hará nada hasta que se lo exijamos. Somos los maestros, ordenamos que el Creador trabaje: identificamos lugares donde no estamos conectados y Le demandamos que nos conecte y nos de satisfacción. Eso es elevar MAN, es la oración.2

Debes trabajar en fe por encima de la razón, ignorar tus sentimientos, «como buey al trabajo y como burro a la carga». Una vez, los animales domésticos, bueyes y burros eran libres y vivían su vida en la naturaleza, en su familia, en el rebaño. Ahora su vida es para satisfacer la demanda del propietario. Se vendieron por comida y están dispuestos a hacer todo el trabajo que el dueño requiere.

También nosotros debemos aceptar hacer todo el trabajo que el Creador pide, «como buey al trabajo y como burro a la carga». Y ¿cuál es la recompensa? No mucho, sólo lo básico para vivir. No quiero nada, sólo existir, ¿para qué? Para cumplir el deseo del maestro, para que Él me ame como a su buey o a su burro.

¿Por qué los propietarios alimentan y limpian a sus animales? Porque trabajan Así que, quiero lo mismo y nada más. Necesito descender al estado de intención pura.

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 13/nov/19, Endurecimiento del corazón: invitación a construir anhelo por el Creador”

1 minuto 4:50

2 minuto 27:50

3 minuto 31:56

4 minuto 51:50

5 minuto 1:24:15

Material relacionado:
¿Qué es un trabajo perfecto para el Creador?
El trabajo del hombre y el del Creador
Trabajar en el mundo del Creador

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta