Apunta hacia la decena y ve al Creador cada vez con más precisión

En mis nueve amigos en la decena, revelo la actitud del Creador hacia mí y la percibo como Luz, como buena. Pero para eso, yo, Maljut, primero debo restringir mi egoísmo y construir una buena actitud hacia ellos, la cual después se convierte en acciones espirituales que son llamadas restricción, pantalla, Luz reflejada. Hasta ese grado, revelaré su actitud hacia mí. 

Intento lo más posible subyugarme y ver a mis amigos conectados y que para mí están en el grado superior. La decena representa la vasija espiritual del Creador y su centro es Sefirá Yesod a la cual me adhiero como a la manifestación del Creador hacia mí. 

Esto viene de las cuatro fases de la Luz directa que, con respecto a mí, son los nueve discernimientos superiores de otorgamiento, nueve cualidades diferentes, colores y sonidos, no más y no menos. Maljut no siente nada, no reacciona, como si no existiera en absoluto si no existen las primeras nueve Sefirot ante ella. 

Las primera nueve Sefirot siempre están preparadas, el problema es despertar a Maljut para desarrollar el deseo de disfrutar, a tal grado, que finalmente quiera entrar en contacto con las primeras nueve Sefirot, sentir y escuchar algo que está fuera de ella. Esto toma años, porque el hombre está encerrado dentro de sí mismo de forma absolutamente hermética, como en una lata de sardinas. 

Mientras más elevada es el alma, más grande es el egoísmo en la persona, toma más tiempo entrar en él. Algunas veces, tras veinte años aún no escucha. Así Baal HaSulam, siendo muy joven, accidentalmente descubrió un libro cabalista, cuando estaba con su Rabí de Pursov y estaba terriblemente complacido con su descubrimiento. Lo que no sabía en ese momento era que le tomaría otros veinte años para, realmente, experimentar todo lo escrito en el libro. 

El periodo de preparación es muy largo, pero no debes intentar acortar el camino; sólo tienes que seguir adelante de forma obstinada, etapa por etapa. No puedes detenerte, pero tampoco puedes saltarte pasos. Estamos en las manos del Creador y si Él nos revela el inicio del camino, no debemos intentar cambiar nada, sólo continuar en la misma dirección. Pues, todo viene de arriba, de acuerdo al plan del gobierno superior.1

Una vez que hago escrutinio de que todo viene del Creador y que es para mi beneficio, puedo relajarme y detenerme. Este el primer punto de reflexión en el camino. Si quiero continuar, comienzo a experimentar dificultades. Antes de eso, el Creador lo hizo difícil para mí, para que le atribuyera todos esos incidentes a Él y colorear mi vida de rosa en lugar de gris. El egoísmo apoyó esta inclinación porque era en beneficio de él. 

Pero de ahora en adelante comienza un trabajo diferente, el espiritual. Debo subyugarme hacia el entorno correcto y en esto, realmente tengo libre albedrío, puedo permanecer en el estado que estaba hasta ahora, es decir, en la percepción egoísta del principio de “no hay nada más que el Creador” o continuar corrigiendo el Kli fragmentado: abandonar mi individualidad e incluirme en la conexión. 

Aquí la religión termina y la sabiduría de la Cabalá comienza en la práctica; hablamos de la corrección del alma común de Adam HaRishón. Los hermosos discursos acerca del amor por mi prójimo, como en la ONU, no son suficientes: necesitas práctica y específicamente organizarte en una decena. Debo subyugarme ante nueve amigos y elevarlos hasta la altura del Creador e inclinar mi ego ante ellos en cada momento. 

El creador trabajará en la dirección opuesta, me muestra a los amigos cada vez más insignificantes y llenos de defectos ¡Es simplemente imposible creer que el Creador reunió a personas tan terribles en un solo lugar! Aquí es donde comienza el trabajo. Ahora, tras el congreso en Bulgaria, debemos sentir que estamos entrando en el trabajo espiritual real. 

La diferencia es que ya no quiero atribuir los resultados de mi trabajo a mí mismo, quiero transmitirlos de mí hacia la decena. Este es el trabajo al revés -es en beneficio del Creador, pero a través de la decena. Así, en realidad me dirijo al Creador porque Él es el que existe entre las primeras nueve Sefirot

Sólo quiero elevar a mis amigos y al hacerlo, darle contento al Creador. Resulta que las primeras nueve Sefirot son el Kli que construyo a partir de mis amigos y las elevo al Creador. El Creador, que está entre las primeras nueve Sefirot, recibe placer. No quiero nada para mí mismo, hago una restricción y elevo la Luz reflejada, pero me siento en una naturaleza diferente. 2

Busco al Creador en el centro del grupo. Si quiero comenzar a trabajar con el Creador, otorgarle a Él, es insuficiente con sólo decir que no existe nada más que Él, que es bueno y hace el bien; necesito conectarme con Él. Sólo puedo conectarme con Él a través de una lente, enfocando todas las cualidades y deseos en la única fuente de la que viene todo. Resulta que una mayor conciencia del principio “no hay nada más que el Creador, que es bueno y hace el bien” es posible sólo a través del centro del grupo. 

No es una demanda artificial, yo mismo, mi deseo, consisto en nueve discernimientos. Es lo que le sucedió a Maljut del mundo del infinito. Después que recibió la Luz que pasó por las primeras nueve Sefirot, sus cualidades quedaron impresas en ella. Cuando hace una restricción sobre el uso egoísta de su deseo, pantalla y Luz reflejada, construye un modelo de las primeras nueve Sefirot dentro de sí, el cual es llamado la imagen del Creador.3

¿Cómo abrimos la válvula en el centro de la decena, el pasaje hacia el mundo espiritual? Para hacerlo, es necesario abrir, con los dientes, el tapón que cierra el corazón de cada uno de nosotros en la decena.4

Está escrito, “Todos los ojos están fijos en el Reino (Maljut) de los Cielos”. Así es como tenemos que seguir aspirando a ir al centro de la decena, descubrir que desaparece de nosotros en cada momento. O nosotros mismos perdemos esta aspiración internamente o somos expulsados por obstáculos externos, pero al final sentiremos que todo vino del Creador. Así es como Él, cada vez más, nos muestra nuestra desviación, cuánto no estamos dirigidos hacia la decena. 

Es como si apuntara por una mira óptica y constantemente incrementara la precisión. Me parece que apunto al blanco, pero tan pronto como aumento la visión, veo que existe una desviación: cinco grados hacia la derecha. Ajusto el rango lo aumento otra vez y veo que me desvío hacia la izquierda. Una vez más ajusto e incremento la precisión, hasta que llego al límite máximo de mis capacidades y hasta entonces disparo. 

Así debemos dirigirnos a la decena: inicialmente apunto a su centro, después vemos que el Creador nos desvía en diferentes direcciones alrededor de ese punto. Hace esto con gran sabiduría, para que tengamos que ir contra Él todas las veces. Él tira hacia un lado y nosotros tiramos hacia el otro lado. Lo seguimos a Él para mantenernos en el centro. Se llama “la danza de la novia”. En esas danzas, relaciones, comenzamos a entenderlo y a sentirlo a Él.5

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 26/nov/19, “El centro de la decena, parte 2”

1 minuto 21:40

2 minuto 35:00

3 minuto 50:30

4 minuto 1:26:15

5 minuto 1:36:15

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