Átate fuertemente a la fuente

La sabiduría de la Cabalá difiere de todas las otras ciencias en que este conocimiento y alcance es entregado de generación en generación, de cabalista a cabalista, en una cadena contínua que comenzó desde Adam HaRishón. Adam es llamado el primer hombre, porque fue el primero en recibir la revelación del Creador. Después de él, este conocimiento fue transmitido a través de todas las generaciones: veinte generaciones desde Adam hasta Abraham y de Abraham en adelante. En cada una de esas etapas: Adam HaRishón, Noé, Abraham, y otros, esta sabiduría fue transmitida y desarrollada. 

Cabalá es especial porque el estudiante no recibe conocimiento sino conexión con la fuente. El estudiante debe conectarse con el maestro y recibir todo a través de él. No tiene otra manera, porque el maestro está delante de él en la cadena que conecta con la fuente de esta sabiduría que se extiende desde Adam HaRishón hasta el mundo de infinito. 

La transmisión del conocimiento cabalista depende de la conexión entre estudiante y maestro. La principal y más elevada comunicación es “de boca a boca” (“Pé el Pé”), es decir, a través de las pantallas mutuas que funcionan entre ellos. Sin embargo, debe haber, al menos comunicación “de boca a oído” (“Pé el Awzen”)- primera etapa de aprendizaje. 

“Cabalá” significa recepción de la Luz que reforma y después de la Luz interna. Se puede abrir el camino para la Luz, sólo a través de una pantalla mutua con esfuerzos mutuos del estudiante y del maestro. Sin embargo, al estudiar esta sabiduría uno mismo, sólo se puede recibir conocimiento abstracto. Pero, si hablamos de la verdadera sabiduría de la Cabalá, es decir, de entregar sabiduría espiritual, sólo es posible a través de la transferencia del maestro al estudiante o grupo de estudiantes. Aquí es necesario formar una vasija (Kli) especial, un instrumento para recibir el mensaje espiritual transmitido desde la fuente superior hacia la inferior. 

Esto no significa que el estudiante debe estar más bajo que el maestro en su alcance espiritual. Un ejemplo de esto es el Arí, que se elevó por encima de todos los cabalistas que lo precedieron. No es necesario que cada eslabón sucesivo en esta cadena sea inferior a los eslabones previos. Esto se refiere sólo a la entrega de este conocimiento, pero su revelación en cada cabalista corresponde con la raíz del alma y los esfuerzos que realiza. 

Esta cadena de transmisión de la sabiduría de la Cabalá se extiende desde Adam HaRishón a través de otros cabalistas y el que quiere llegar a ser cabalista, es decir, recibir alcance, debe conectarse con un maestro. No puede evaluar cuán alto es el alcance del maestro y no importa. Si esta cadena cae en cascada de esa manera y le fue revelada, tiene que atarse lo más fuertemente posible a la fuente, al maestro e intentar recibir la sabiduría de la Cabalá de esa fuente. 

Lo más importante en Cabalá es: ¿de quién aprendes? Esta es la primera pregunta: ¿quién es tu maestro? La principal preocupación del estudiante es aclarar si está aprendiendo lo que se le enseña. Es decir, debe ser lo más cercano posible al mensaje que el maestro quiere comunicar, para conectarse con el maestro y a través de él, con toda la cadena que se extiende hasta Adam HaRishón. 1

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 20/nov/19, Fe en el Rav

1 minuto 0:20

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