“¿Por qué los israelíes que viven en Israel no sienten el antisemitismo?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “Por qué los Israelíes que viven en Israel no sienten el antisemitismo

Los judíos somos un pueblo con un ego aumentado, eso disminuye nuestra sensación de otros e incrementa la sensación de nosotros mismos.

¿De dónde viene este ego aumentado?

Viene de que los judíos alguna vez experimentamos estados elevados de unidad, inició con el grupo de babilonios de Abraham, que descubrieron juntos la ley de la naturaleza (“Ama a tu prójimo como a ti mismo”), eso nos dio el nombre, “Israel” (“Yashar Kel”, es decir, “dirigido hacia la fuerza única de amor y otorgamiento que habita en la naturaleza”), después caímos de esa sublime unión a estratos más profundos de ego que las otras naciones.

Por lo tanto, alimentar al ego con el placer que exige, se convierte en nuestra principal preocupación, igual que los demás pero, por naturaleza, con más intensidad y dirigida hacia nosotros mismos, eso disminuye nuestra sensibilidad hacia otros.

Es importante entender que estamos discutiendo un fenómeno natural, describimos las características naturales de cierto pueblo -la cualidad que surgió específicamente  debido a que nuestros ancestros, alguna vez, experimentaron estados elevados de unidad, en armonía con la naturaleza- estuvieron en estados superiores de amor y entrega por su conexión basada en la idea de unión, desde ese entonces hemos perdido la conciencia de esa unidad y ahora nos hemos hundido más en las profundidades del ego.

Otra manera de describir este ego aumentado es que alguna vez sentimos placeres más grandes que los que este mundo tiene para ofrecer, placeres espirituales y dado que nos separamos de la espiritualidad, ahora buscamos esos placeres elevados, pero sin contacto con la espiritualidad, en nuestros deseos corporales por comida, sexo, familia, dinero, honor, control y conocimiento.

Así, tras años de estar dispersos entre otras naciones, hoy nos sentimos en el Estado de Israel como en nuestra propia fortaleza. Sentimos como si hubiéramos regresado a casa, nos aseguramos con un ejército fuerte y tenemos la esperanza de permanecer con suficiente calma como está ahora, no queremos escuchar nada más.

Es un problema, porque con esa actitud simplemente ponemos escudos a nuestro alrededor lo mejor que podemos y en última instancia, esperamos ser atacados para comenzar a unirnos contra cualquier amenaza a nuestra calma ilusoria.

Al hacerlo, fracasamos en reconocer que existen ciertas leyes de la naturaleza actuando, las cuales tienen sus propias exigencias: la sociedad humana comienza a dar pasos activos para unirse -entiende positivamente la forma interconectada e interdependiente de la naturaleza misma- los judíos tenemos la llave para una nueva dirección positiva hacia esa unidad, pues antes, en la historia, alcanzamos esa unidad en tiempos de división social similares a los de hoy.

Así como en Israel, los israelíes no sienten el antisemitismo, los judíos en el extranjero no ven las muchas señales que apuntan a otro holocausto.

Continuar por la misma línea por la que vamos actualmente, no ayudará. Hoy, podemos ver patrones históricos claros que nos muestran que estamos en otro camino hacia una tragedia general.

Todo depende de si los judíos queramos abrir los ojos para ver que la transición hacia un futuro armonioso o un declive hacia el cataclismo en marcha, está en nuestra manos. Hasta que despertemos a lo que nos hace judíos -nuestra unidad (“ama a tu prójimo como a ti mismo”) por encima de la división (“el amor cubrirá todas las transgresiones”), con el fin de ser conducto para que la unidad se disperse en todo el mundo (“luz para las naciones”)- ningún cambio positivo tendrá lugar.

Así como el más grande cabalista del siglo 20, Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), en la década de 1930, hizo un llamado a los judíos en Varsovia para abandonar Polonia porque previó la carnicería inminente y ellos se negaron a escuchar su consejo pensando que todo resultaría bien (terminaron en el holocausto), más aún, lo forzaron a abandonar Polonia….así es hoy.

Sin embargo, la diferencia entre el surgimiento del sentimiento antisemita de los años 30 y el del mundo moderno es que hoy ,el antisemitismo es global. Hoy, incluso países en los que básicamente no hay judíos, tienen fuertes tendencias antisemitas, como Corea del norte y Corea del sur.

Por lo tanto, todo depende de cuánto la solución final despierte al antisemitismo en la conciencia humana: que nosotros, los judíos, entendamos la causa profunda del antisemitismo y comencemos a ajustarnos para unirnos más. Un pequeño despertar de nuestro deber de unirnos y veríamos el inicio de un cambio importante y positivo en la conciencia humana.

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