“¿Quién ganará la guerra si los más de 190 países se unen contra Israel? ¿qué pasará si Dios no ayuda a Israel?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Quién ganará la guerra si los más de 190 países se unen contra Israel? ¿qué pasará si Dios no ayuda a Israel?«

Definitivamente podría ser realidad que todo el mundo se una contra Israel.

Nosotros, el pueblo de Israel, podemos esperar más y más odio y puede ser en todas las formas que consideramos injustas. Por ejemplo, las recientes acusaciones en La Haya de crímenes de guerra de los que Israel inmediatamente se defendió o miríadas de otras formas de culpa contra nosotros.

Nosotros, el pueblo de Israel, tenemos la capacidad de encender una nueva luz en el mundo, donde todos piensen y hablen positivamente del pueblo judío y del Estado de Israel, pero la forma en la que nos comportamos actualmente nos trae cada vez más odio.

El odio contra nosotros es resultado de nuestra negligencia. Es la negligencia más grande: tenemos la capacidad de corregir el mundo, lograr el equilibrio natural de la sociedad humana en todo el mundo, difundir paz, amor y unidad por sobre la creciente división y odio, pero descuidamos nuestra capacidad para hacerlo.

Mientras las naciones del mundo más señalan nuestras aparentes irregularidades, más tratamos de defendernos. Pero, no sirve de nada tratar de defendernos así. Estamos entrando en un estado similar al que se desarrolló en Alemania en 1930, aunque hoy, no es una nación o región en contra de nosotros, es el mundo actual, globalmente conectado, el que nos frunce el ceño cada vez más.

No importa lo que hagamos para tratar de mejorar nuestra imagen, los avances en ciencia, medicina y tecnología que damos al mundo, con eso no podemos comprar una actitud positiva hacia nosotros.

¿Por qué? Porque el odio que sienten hacia nosotros es natural. Emerge de la ley de la naturaleza.

La naturaleza humana, el deseo egoísta de disfrutar a expensas de los demás, con base en pensamientos, acciones y proceder de cada uno, crece continuamente. Es la fuerza negativa en la naturaleza y es opuesta a la fuerza altruista y positiva de amor, otorgamiento y conexión. En nuestro tiempo, el deseo egoísta crece a proporciones enormes y la humanidad tiene multitud de problemas como resultado de ese ego que no encuentra equilibrio con la fuerza de amor y otorgamiento frente a él.

¿Cómo se puede equilibrar ese creciente ego con la fuerza positiva? Sólo con el método de corrección que fue hecho para lograr ese equilibrio, el método para revelar esa fuerza en la conexión positiva de la sociedad.

El pueblo de Israel originalmente se fundó como una nación que implementó el método de corrección. Surgió hace unos 3.800 años, en la antigua Babilonia, donde Abraham lo guió a la unión por encima de la división social desenfrenada de la época. Adquirieron el nombre de «Israel» (Yashar Kel, directo a Dios), de su objetivo que fue la fuerza de amor y otorgamiento. Atrajeron esta fuerza y los conectó por encima del ego divisivo que estallaba.

A medida que el ego, en la época de Abraham, destrozaba a la sociedad humana, él reunió a todos los que sentían necesidad de mejores relaciones, para enseñarles a conectarse por encima del ego divisivo, así es hoy: la gente que siguió este método, tiene la capacidad de comenzar a avanzar hacia una mejor conexión, más amor, unidad y paz, para ser un canal por donde la fuerza positiva de amor y otorgamiento se extienda a círculos más amplios de la humanidad.

Nuestra negligencia para ser conscientes de esta capacidad y nuestros esfuerzos continuos para incursionar en objetivos egoístas, por dinero, honor, control y conocimiento, permiten que el ego se vuelva loco y finalmente, provoca todo tipo de arrebatos, dolores y crisis. Como boomerang, las naciones del mundo sienten cada vez más odio hacia nosotros. Es un odio subconsciente, sienten que les ocultamos algo bueno, aunque no saben exactamente qué es, ni el pueblo de Israel ni las naciones del mundo pueden identificar racionalmente la razón principal del odio.

Es un hecho que Israel es odiado por todas las naciones, ya sea por razones religiosas, raciales, capitalistas, comunistas, cosmopolitas, etc. Es así porque el odio precede al entendimiento, pero, resuelven su odio de acuerdo con su psicología propia. -Yehuda Ashlag, Escritos de la última generación

Por lo tanto, hoy vivimos en un momento en el que si nosotros, el pueblo de Israel, no recordamos nuestra misión y no comenzamos a implementar el método de corrección que una vez cumplimos en la antigua Babilonia: unirnos («ama a tu amigo como a ti mismo») por encima de la división («el amor cubrirá todas las transgresiones») para enseñar la unidad a la sociedad (ser «luz para las naciones»), podría convertirse en realidad, que el mundo se una contra Israel.

Las acusaciones de la semana pasada en La Haya, que promovieron una investigación sobre crímenes de guerra cometidos por el Estado de Israel o por que la semana pasada, judíos de EUA, en Nueva York y Jersey City, fueron asesinados por motivos claramente antisemitas, son ejemplos de los últimos días, pero hay una larga serie de movimientos antisemitas intensos, que han aumentado exponencialmente en los últimos años.

El problema es que, como se menciona en la Torá, somos una nación obstinada, dónde a pesar de las distintas tendencias antisemitas, cerramos los oídos al llamado más profundo detrás del odio. Somos como un niño pequeño cuya madre se enoja con él y señala a su madre diciendo que es una mala madre, sin comprender la intención de la madre que desea que el niño corrija su conducta.

Por eso, no necesitamos señalar a la humanidad ni a los antisemitas ni a los que buscan iluminar nuestras malas acciones. Si en lugar de hacer eso, nos enfocarnos en nuestra propia unidad y tratamos de ser conscientes de la base ideológica que nos convirtió en nación, atraeremos la fuerza positiva de la naturaleza sobre nosotros mismos y, a través de nosotros, se extenderá a la humanidad. Con sólo hacer eso, provocaremos un cambio de actitud hacia nosotros, pues un nuevo estado de unidad entre la humanidad, traerá nuevas sensaciones positivas de felicidad, confianza, amor y paz. Así, nos sentiremos como una especie de grifo que permite que la fuerza positiva llegue a la humanidad y, en consecuencia, recibiremos una respuesta positiva del mundo.

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