En medio del campo de batalla entre las fuerzas del bien y del mal

La guerra entre los asmoneos y los griegos es una guerra interna en el hombre, quien descubre que está formado por dos fuerzas opuestas que deben estar constantemente una contra la otra. El problema es que nos rendimos ante la fuerza negativa, ante nuestro egoísmo, pues es más conveniente para nosotros complacerlo, que pelear contra él todo el tiempo. Como resultado, entendemos que no hay otra salida y que debemos dirigirnos al Creador para que pelee por nosotros, porque no podemos pelear contra nuestra inclinación al mal, la cual también viene del Creador. Una acción en contra de las fuerzas egoístas es cuando el hombre, con su ego, pide al Creador salir victorioso, en su lucha contra  el los griegos.

Esta guerra no termina hasta que el hombre gana y alcanza la Luz. Aunque sea una pequeña Luz en la vasija de Biná, esto ya es el comienzo de la revelación del alma. 

Antes que nada, debemos revelar que estamos en peligro y no podemos escapar del poder de nuestro egoísmo, que no nos permite dirigirnos al Creador. Toda esa guerra es sólo para acudir al Creador, a quien le pedimos fortaleza para unirnos. El éxito de la guerra es solamente eso. Así avanzamos hasta que ganamos.1

El ego no nos deja acudir al Creador en la decena, pero no evita que acudamos a Él de forma personal. El mundo entero le pide al Creador, esto es una Klipá, opuesta a la espiritualidad. El Creador puede ser revelado sólo en la decena y si la petición no es en la decena, no llega al Creador. 

El poder de la petición al Creador es el poder de los macabeos, el poder de la decena. Antes que nada, debemos unirnos y crear una fuerza común, tal vez aún muy pequeña, pero precisa, eso nos dará el éxito. 

Puedes convertirte en héroe en cantidad y calidad. Los que están desconectados son fuertes en número. Y los que están unidos como un hombre, poseen el poder de la calidad. 

Lo principal es tener oportunidad de dirigirse al Creador, porque toda esta guerra está dirigida a revelar lo que tenemos frente a nosotros y lograr ser similares a Él. La unidad no es la meta final, sino el medio para revelar el poder superior que alguna vez creó esta unidad y después la fragmentó.2

La canción de Janucá “Poderosa roca de mi salvación” dice: “Los griegos nos atacaron en los días de los asmoneos y penetraron el muro de la torre… “. Esto significa que debemos llegar a cierto nivel de conexión y construir una torre. Después sentiremos que los “griegos” nos atacan, penetran a través de los muros de nuestra fortaleza, es decir, el ego ataca, intenta ingresar en nuestros pensamientos y deseos y, destruirnos.3

Si en nuestra decena queremos que la grandeza del Creador entre en todo nuestro ser, que influya en nosotros como si en realidad Lo viéramos y sintiéramos, así atraemos la Luz que reforma y que construye esta sensación dentro de nosotros. Así, ya estamos detrás del muro de la fortaleza. Y los griegos aparecen, quieren entrar a través de los muros de nuestra torre, es decir, esos son todo tipo de pensamientos extraños, desde todas direcciones, intentando penetrar en nuestra fe por encima de la razón

Fe por encima de la razón -porque dentro de mi razón ni veo ni siento nada. Recibí de arriba una iluminación desde el trasfondo, que me sostiene en el aire como el imán sostiene a una pieza de metal. Gracias a esto, estoy en la torre detrás del muro. La torre y el muro fueron construidos para mí por la Luz superior, así que, dependo de ella. 

Con el fin de hacerme, incluso, más dependiente de la Luz superior y demandar aún con más fuerza, el Creador revela en mí defectos llamados “griegos”. Y debo pedir a Él y demandar que Él, una vez más haga un milagro y me deje hacerles frente. Por supuesto, no tengo la fortaleza y si el Creador no hace el milagro, ciertamente caeré. Por lo tanto, no tengo ninguna esperanza excepto pedir al Creador. 

Todo funciona de acuerdo a un sistema: el Creador hace algo malo, yo Le pido que corrija ese mal y Él hace el bien. Y así sucede en cada paso. Cada vez ocurre la misma historia. Finalmente debemos entender cómo sucede y qué necesitamos hacer hoy: dirigirnos al Creador pidiendo el poder de la fe por encima de la razón, para avanzar. 

El Creador construye un muro y envía a los griegos a destruirlo. El Creador opera en todos los lugares y estamos enmedio de este campo de batalla, entre los poderes del bien y del mal, para combinar a  ambos en nuestro interior. Entonces, nosotros, como seres creados con la fuerza opuesta al Creador y habiendo recibido una forma similar al Creador, nos convertimos en uno con Él.4

Debemos pedir fe por encima de la razón, porque eso es el muro detrás del que podemos ocultarnos. La torre es la grandeza del Creador construida dentro del muro -la fe por encima de la razón, es más grande que nuestra razón y sensaciones, gracias a la plegaria al Creador y a Sus acciones. Lo único que necesitamos es clamar juntos. Si pedimos juntos, ciertamente tendremos éxito. 

Por lo tanto, necesitamos reunir nuestro conocimiento, plegarias, aspiraciones y deseos, para entender, exactamente, qué queremos. Cada uno debe separarse tanto como sea posible de su propio “yo” y cuidar de la torre y del muro, es decir, la grandeza del Creador, la cual está dentro de la fe por encima de la razón.5

De la 3a parte de la lección diaria de Cabalá 24/dic/19, “Janucá” 

1 minuto 3:40

2 minuto 6:10

3 minuto 11:20

4 minuto 14:58

5 minuto 23:20

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