«¿Es inevitable otro holocausto, esta vez en Estados Unidos?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: «¿Es inevitable otro holocausto, esta vez en Estados Unidos

Las señales de una situación extremadamente peligrosa para los judíos, similar a la época anterior al Holocausto, están aquí, esta vez en Estados Unidos, donde un número históricamente alto de ataques antisemitas violentos, se reportan cada día. En Nueva York, las agresiones deliberadas contra judíos, sólo por ser judíos, se han vuelto particularmente recurrentes. Los grupos de monitoreo de crímenes de odio, le llaman «epidemia».

De hecho, en la ciudad de Nueva York, 2019 fue el año con más registros de incidentes antisemitas: alrededor de 214 quejas, en comparación con 182 casos del año anterior, según datos de la policía. Estos últimos son aproximadamente la mitad de todos los crímenes de odio reportados en la ciudad.

Slow-rolling pogrom” en Nueva York

En una carta reciente, enviada a Andrew Cuomo, gobernador de la ciudad de Nueva York, cuatro legisladores judíos lo instaron a declarar estado de emergencia, en medio de la oleada de ofensas antisemitas, expresaron gran preocupación, pues «ya no es seguro ser identificable ortodoxo en el estado de Nueva York. No podemos ir de compras ni caminar por una calle ni enviar a nuestros hijos a la escuela ni siquiera, orar en paz».

Describen la amenaza contra la comunidad judía estadounidense como “Slow-rolling pogrom” (Pogrom de desarrollo lento) y agregan: «Los crímenes de odio antisemitas han crecido en números aterradoramente altos en los últimos meses… los judíos ortodoxos identificables en y alrededor de áreas que representamos han sido blanco de una erupción de violencia nunca vista en la historia moderna. Los judíos ortodoxos están siendo regularmente agredidos, amenazados, apuñalados y asesinados, en un número cada vez mayor».

No puedo ver la situación actual y voltear a otro lado. Durante la última década he advertido en artículos en los medios de comunicación y en libros, sobre la amenaza de la posibilidad de un nuevo “Shoah”, en suelo estadounidense, a la luz del creciente sentimiento anti-judío en múltiples frentes. Hace sólo unos años, cuando me reuní con líderes judíos para expresar mi preocupación, reaccionaron con incredulidad.

Ahora, su perspectiva cambió. Dov Hikind, ex asambleísta demócrata del estado de Nueva York cuestionó: «¿Por qué los judíos están siendo agredidos como fueron agredidos en la Alemania pre-nazi?» y agregó: «Si hace 20 años hubieran preguntado a los judíos, si un Holocausto pudiera suceder en Estados Unidos, hubieran recibido una respuesta uniforme: “Es imposible, no en Estados Unidos”. Bueno, ya no es el caso.

El reconocimiento del cada vez mayor, antisemitismo estadounidense es el primer paso positivo para afrontar el problema y desenterrar su solución. Expresé esto en mi nuevo libro The Jewish Choice: Unity or Anti-Semitism (La opción judía: unidad o antisemitismo) de la siguiente manera:

“Es claro que el siglo XX marcó un nuevo nivel en la crueldad de la humanidad, especialmente hacia los judíos. Experimentamos el Holocausto y no podemos estar seguros de que no volverá a suceder. Si sucedió una vez, puede suceder dos o tres veces y el creciente odio global hacia los judíos y hacia el Estado de Israel demuestra que el temor a un segundo Holocausto está bien fundado. Esto, una vez más, nos recuerda la necesidad de volver al método de Abraham -de unirnos por encima de nuestras diferencias- y a nuestra misión de dar ejemplo al mundo, al hacerlo».

El principal cabalista, Rav Yehuda Ashlag, escribió a principios de la década de 1950:

“El mundo, erróneamente considera al nazismo como una rama particular de Alemania. En verdad, es la rama de una democracia y socialismo que se quedaron sin … modales ni justicia. Por lo tanto, todas las naciones son iguales en esto y no hay ninguna esperanza de que el nazismo haya perecido con la victoria de los Aliados, porque mañana, los anglosajones adoptarán el nazismo, pues ellos también viven en un mundo de demócratas y nazis». (Escritos de la última generación)

El deber judío es prevenir una nueva tragedia

Nuestra nación judía se forjó con una ideología de misericordia y amor fraternal, cuando extraños acordaron unirse y hacerlo como iguales. Nos convertimos en una nación y prometimos ser «como un hombre con un corazón». Desde entonces, nuestro deber es mantener esta conexión y transmitirla, es decir, ser «luz para las naciones», no como derecho sino para servir a los demás. Por lo tanto, la misión del pueblo judío es cumplir y ser ejemplo de amor a los demás, ante el mundo.

Con el tiempo, abandonamos la conexión única que una vez cultivamos y, nos volvimos egocéntricos. Pero ahora que la globalización nos hizo interdependientes, la humanidad busca una manera de vivir junta y en paz, pero no puede encontrarla. Hasta que los judíos vuelvan a aprender a estar tan unidos como antes, el mundo carece de acceso al conocimiento de cómo hacerlo y continuará culpándonos de sus problemas. Su demanda no satisfecha se proyecta indefectiblemente como antisemitismo, como presión creciente, hasta que cambiemos nuestro curso de acción hacia la cohesión, en lugar de hacia la división.

Así que, ser luz para las naciones es una tarea práctica: hacemos la paz entre nosotros y el mundo también estará en paz.

Unidad para el bien

El mundo siempre examina lo que hacemos, por eso, cada vez que mostramos falta de armonía, es un mal ejemplo que se refleja en el mundo. Si nos peleamos, proyectamos esa falta de armonía a las otras naciones y ellas también comienzan a luchar. Pero en el fondo, sienten que su lucha, de alguna manera, tuvo su origen en nosotros y lo expresan en forma de rencor creciente hacia nosotros.

Nuestro problema es que nos unimos sólo cuando un enemigo común nos amenaza. Si convirtiéramos la unidad en un proceso consciente, no necesitaríamos ningún resultado oscuro de un nuevo Holocausto para unirnos. Por lo tanto, los tiempos apremiantes que enfrentamos nos exigen con urgencia que tomemos una decisión desesperada. Nuestra opción judía puede ser: permanecer divididos y en desacuerdo y sufrir las consecuencias o, revertir nuestra actitud hacia los demás, hacernos responsables, cuidarnos unos a otros y difundir esto al mundo. Si elegimos sabiamente lo último, una nueva realidad de confianza, amistad y apoyo mutuo se desarrollará ante nosotros, en Estados Unidos y en todo el mundo.

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