Exige

Debemos darnos cuenta de que no nos dirigimos al Creador ni tenemos contacto con Él, porque la conexión con el Creador está en contra de nuestra naturaleza. La espiritualidad se puede lograr sólo con la oración, pero no podemos hacerla. El Creador no nos permitirá hacerla. Es fácil para el hombre común recurrir al Creador, en todas las religiones y creencias, pero no debemos porque el Creador quiere que tengamos una conexión interna, verdadera y correcta con Él, que sea precisa, poderosa y mutua. Por eso, nos muestra que estamos lejos de esta conexión.

Una vez que descubramos nuestra incapacidad para recurrir a Él, orar, estar en contacto con Él, entenderemos que necesitamos un entorno, un grupo y una conexión, porque sólo así Lo revelaremos y juntos podremos dirigirnos a Él. De lo contrario, ni yo ni los amigos llegaremos al Creador. Solo juntos podemos hacerlo.

No es el Creador a quien la gente reza en todos los idiomas y en todas las religiones, como imaginan. Debemos revelar claramente al Creador, porque Creador (Boré) quiere decir «ven y ve» (Bo [ven] y [ve]).

Sólo con la súplica correcta y verdadera, después de conectarnos con el Creador, podremos cambiar nuestro estado y conocernos. La conexión con Él sólo puede ser en nuestra unidad y con una demanda común.1

Al suplicar al Creador que nos corrija, debemos ser tan persistentes como el bebé que llora y exige a su madre, confiando en que le responderá. Con esa demanda, nuestro deseo crece. Así progresa el hombre y el niño; así está organizada la naturaleza. Sin embargo, somos diferentes porque sabemos a quién recurrimos y podemos estar en equivalencia de forma con Él.

Todo lo que sucede en la naturaleza, en la materia inanimada, plantas, animales y hombre, todos los deseos de todos los tiempos y de todos los seres creados se acumulan dentro de nosotros y los llevamos a la conexión con el Creador. De lo contrario, el Creador no nos escuchará. Escuchó a los cabalistas en el pasado, incluso si estudiaban individualmente, pero ya no funciona. Por eso se nos llama última generación, tenemos una misión especial, pero no actuamos como los cabalistas del pasado, ellos sólo prepararon el escenario para nosotros. Ahora nos damos cuenta de esta tarea, en nuestra conexión especial.2

Debemos ir por encima de la división, demandar siempre al Creador, pedir y exigir, saber que no hay otra forma. Una y otra vez. El Creador disfruta nuestra demanda si no, ¿quizá no necesitamos nada? El Creador recibe placer de nuestra demanda a Él. Pero no puede dejarnos sentir claramente Su reacción; pues, comenzaríamos usarlo de modo egoísta y exigiríamos «danos, danos» aún más conocimiento y sensaciones.

Por eso, el Creador se esconde aún más. Se revela un poco en Su ocultación y necesitamos intensificar nuestra solicitud, poner más mente e intención y gradualmente acercarnos para comprender qué es la pantalla y qué la Luz reflejada.

Directamente, no logramos conexión con el Creador, sólo con nuestro cambio total. No puedo llegar al Creador con mis deseos y pensamientos actuales, porque chocarán. Más y menos simplemente chocan. Por eso, entre ellos debo instalar el adaptador correcto, se llama «restricción (Tzimtzum), pantalla (Masaj), Luz reflejada (Ohr Hozer), así mi deseo de recibir puede entrar en contacto con el deseo de otorgar del Creador. Tiene que haber algún tipo de dieléctrico [aislante eléctrico] en medio, que proteja de un cortocircuito y esta es la restricción, la pantalla y la Luz reflejada.

Primero, necesitamos una restricción para que, aunque sea yo solo, exija fuerza para restringir mi ego y no desee ver ni sentir al Creador; por el contrario, pediría a la fuerza que no me permita usar mi deseo de recibir. Pido fuerza para superar mi naturaleza. Por eso, me aíslo y, detrás de este aislamiento, pido intención de otorgar. No sé qué es, pero si es la naturaleza del Creador, Le pido que me dé un poco de esa cualidad. Así, recibo el atuendo del superior, el atuendo del Creador, el atuendo del gran sacerdote (el gran Cohen).

En la medida de este atuendo, envuelto en la Luz reflejada y seguro de usar mi deseo de recibir para otorgar, puedo actuar. Estamos muy cerca de entenderlo, está justo en frente de nosotros. Sólo necesitamos un poco más de esfuerzo para pedir, para exigir. Si no sentimos la respuesta, entonces, como bebé, nos volvemos aún más exigentes.

Si la madre no responde, el niño la agarra y tira de ella. Si aúno no responde, comienza a golpearla, grita, solloza y rueda por el suelo en histeria. Es un juego, porque cuando obtiene lo que quiere, se calma instantáneamente. Así lo hace actuar la naturaleza. Tenemos que hacer lo mismo con el Creador, molestarlo una y otra vez.

Pero, ya tenemos contacto inicial con Él, estamos muy cerca. El Creador nos pone condiciones cada vez más difíciles, todos los días, para que podamos lograr la verdadera demanda, una que Él pueda responder.

Necesitamos pasar por todo esto, pues no es una condición artificial, «si no gritas, no logras nada», más bien, es el proceso de construir nuestro Klí. Los gritos, el esfuerzo hecho para orar junto con los amigos, se convierten en nuestra nueva vasija espiritual. El deseo de recibir no es el Klí, el Klí debe construirse por encima del deseo de recibir. Este nuevo Klí se construye precisamente en nuestro contacto con el Creador, cuando Él no nos responde.

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 25/dic/19, “Plegaria”
1 minuto 9:40
2 minuto 53:40

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