La secuela más importante de los incendios forestales de Australia

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La devastación de los incendios forestales australianos de 2019-2020 es un ejemplo conmovedor de que el planeta ya no puede soportarnos.

Puesto que, nosotros, la sociedad humana, aún no tomamos conciencia de que la naturaleza es un organismo vivo y la tratamos como algo inanimado, pensado que podemos explotarla y abusar de ella como nos plazca, ahora estamos sintiendo sus duros golpes una y otra vez.

La naturaleza, que no es nada menos que el universo, es nuestro hogar y nuestra alma. Es superior a nosotros y así debemos relacionarnos con ella para lograr una existencia armoniosa y equilibrada. Sin embargo, actualmente pensamos que es inferior, pero, observamos lo contrario: una amalgama de problemas y crisis que nos afectan negativamente de muchas formas.

La naturaleza es una fuerza y ​​un pensamiento y estamos incluidos en ella. Ella nos dio vida y no puede ser que lo que da vida sea inferior al ser vivo.

“Si fuéramos conscientes de la profunda interconexión e interdependencia de todos y de todo, veríamos el daño enorme que estamos causando al planeta y a nosotros mismos”.

Por eso tenemos problemas. Iniciamos nuestra trayectoria de choque con el planeta hace mucho tiempo y ahora, gradualmente, comenzamos a ver su respuesta. La respuesta negativa que sentimos es para que tomemos consciencia de que debemos relacionarnos con la naturaleza, como con un organismo único y vivo, del cual somos parte. Así, transformaríamos nuestra actitud hacia ella y buscaríamos una buena relación, entre nosotros y con la naturaleza, como lo hacen las células y los órganos del cuerpo humano. Y anhelaríamos, en cada uno de nuestros actos, obtener beneficio óptimo para el cuerpo unido de la humanidad y la naturaleza.

Si fuéramos conscientes de la profunda interconexión e interdependencia de todos y de todo, veríamos el daño enorme que estamos causando al planeta y a nosotros mismos. También, veríamos que el daño principal es en el nivel de las relaciones humanas, es decir, nuestra actitud mutua. Nunca antes se vivió ningún período de la historia como lo hacemos hoy, donde un odio abrumador y profundamente arraigado estremece a la humanidad.

La naturaleza no puede tolerar ese odio. Más que cualquier otra influencia que nosotros, como humano, tenemos en los niveles inanimado, vegetal y animal de la naturaleza, nuestra influencia negativa mutua es lo que causa esta respuesta nociva y feroz de la naturaleza hacia nosotros.

Los incendios forestales de Australia, junto con la creciente cantidad e intensidad de otros desastres ecológicos que observamos en este tiempo, representan la mano dura de la naturaleza y su objetivo es mostrarnos que el problema se debe únicamente a nuestra actitud mutua. Al cambiar esa actitud, es decir, al intentar elevarnos por encima del odio que se expande entre nosotros y a pesar de él, conectarnos positivamente, desencadenaríamos un efecto dominó que enviaría ondas de armonía a toda la naturaleza. En consecuencia, la respuesta de la naturaleza también nos sería favorable y los desastres ecológicos serían cosas del pasado.

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