¿Por qué es importante destacar la santidad y pureza del idioma hebreo?

De mi página de Facebook Michael Laitman 19/ene/20

A medida que nos acercamos al día del idioma hebreo, que se celebra anualmente en Israel, por motivo del cumpleaños de Eliezer Ben Yehuda, conocido como el padre del hebreo moderno, me gustaría destacar la santidad y la pureza del idioma hebreo.

En una época en la que las redes sociales generan todo tipo de híbridos dentro del idioma hebreo, veo la importancia en hacer un esfuerzo especial para luchar por un hebreo puro. La importancia se deriva del hecho de que el idioma hebreo original, señala la inteligencia interna de la nación.

¿Por qué sucede esto especialmente en el idioma hebreo?

Porque a diferencia de otros idiomas, el hebreo ha perdurado por generaciones, desde el tiempo de la Biblia hasta su forma contemporánea. El hebreo evoluciona, cambia y se diversifica constantemente. Pero, de hecho, si pudiéramos hablar con el rey David usando el hebreo moderno, las posibilidades de que nos comprendiera, serían mayores, que, por ejemplo, las de un rey francés con respecto al francés moderno.

El hebreo tiene características concisas y su estilo va directo al punto. Por ejemplo, dos o tres palabras en hebreo, se traducen en cuatro o cinco palabras en el español. Aún más importante, no es un lenguaje inventado por el hombre. Como escribió Abraham en el libro Sefer Yetzirá (Libro de la creación) hace ya unos 3,800 años,”con las veintidós letras: [el Creador] creó todo el universo. Formó todo lo que se hizo y todo lo que se hará en el futuro”. Según la sabiduría de la Cabalá, las veintidós letras del alfabeto hebreo son veintidós códigos, que los cabalistas usan para describir el proceso de alcance espiritual.

Las líneas horizontales y verticales que forman las letras hebreas, expresan dos cualidades espirituales fundamentales:

*Las líneas horizontales expresan la fuerza del amor y otorgamiento en el alma.

*Las líneas verticales expresan las luces, es decir, los placeres espirituales que llenan el alma.

Por eso, las veintidós letras hebreas y su forma, expresan veintidós modos en los que la Luz superior da satisfacción al alma.

Cuando creamos las letras hebreas en nuestra alma, es decir, alcanzamos sus cualidades espirituales y lo hacemos con intención de amar y otorgar a otros como lo hace el Creador, nos volvemos como Él. Así entendemos el modus operandi del Creador y sentimos el estado eterno de la creación.

Entramos en el mundo espiritual en la medida en que desarrollamos el deseo de amar y otorgar. La letra hebrea Mem Sofit (ם), con su forma cuadrada, simboliza ese deseo. Cuando adquirimos el deseo de amar y otorgar, sentimos que el amor del Creador nos rodea por completo, igual que la figura geométrica del cuadrado, que es un espacio definido y protegido.

Los cabalistas codificaron sus estados espirituales en las letras hebreas, expresando su ascenso de este mundo corporal al mundo espiritual eterno. Las veintidós letras describen los estados reales a los que son sometidos en su proceso de desarrollo espiritual. Cuando estas letras se combinan en palabras y oraciones, emerge el idioma hebreo.

Si leemos textos cabalistas con el deseo de descubrir, comprender y sentir la realidad de los mundos espirituales, el poder de las letras abrirá nuestra alma. Entonces, verdaderamente comenzaremos a sentir la realidad espiritual y a “hablar hebreo” en el sentido más exacto del término.

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