Singularidad de la fuerza que nos gobierna, parte 3

Entre el mal y el mar azul profundo. 

Sólo al sobreponerme realmente, con fe por encima de la razón, a los obstáculos que constantemente me derriban y me sacan del camino correcto, cuando sin importar lo que veo me adhiero a todos los eventos y a todas las fuentes de influencia hacia el Creador y a pesar de lo que veo, entiendo que Él se viste en diferentes personas, fuerzas y eventos. Esta es la única manera en que puedo hacer esfuerzos para corregir mi percepción del mundo y buscar al Creador. 

Pero no siempre tengo fortaleza para sobreponerme a todas esas dudas y trampas y aferrarme al Creador. No siempre puedo ver con fe por encima de la razón, al Creador en todo, aunque me esfuerzo por ver lo que veo. Aun cuando los obstáculos son muy serios y amenazantes, tengo que ver al Creador en ellos. 

Esa búsqueda se llama “fe por encima de la razón”, cuando me apresuro a ir hacia Él aunque es contrario a lo que siento. Si no puedo resistirlo, caigo en la sensación de nuestro mundo y sólo eso veo. 

Por lo tanto, el inicio del camino espiritual es comenzar a determinar al Creador en todas las acciones que sentimos y en lo que sucede, no sólo a nuestro alrededor, sino también dentro de nosotros- mi reacción al hecho que el Creador me maneja con todo tipo de figuras externas. 

Y aquí, tampoco reacciono, no soy yo: no tengo nada independiente, también es el Creador. Resulta que estoy en medio, entre la forma en la que el Creador me influye desde fuera y la forma en la que el Creador influye al mundo exterior desde dentro de mí. En medio de esas dos fuerzas de la intención correcta es donde no hay nada excepto Él y ahí debo encontrar mi estado claro. 

Baal HaSulam escribe que en esta búsqueda siempre se tienen más descensos que ascensos. Siempre hay más fracasos en mis intentos de descubrir al Creador, volverme fuerte como Él, dirigirme a Él y ver al Creador en cada acción. 

Existen muy pocas de esas condiciones. Mucho más que otras, cuando caigo veo sólo el mundo exterior y a mí mismo en este mundo, es decir, no al Creador desde dentro ni al Creador desde fuera, sólo a mí mismo y al mundo exterior. Esta es, podríamos decir, nuestra tragedia. 

El estado en el que siento “el mundo exterior y a mí” es llamado descenso. El estado en que siento que el Creador está dentro y fuera de mí, es llamado ascenso. 

¿Qué quiere decir que el Creador está dentro de mí? Es cuando siento que Él me hace virar. Él no ve siquiera mi esfuerzo interno para apresurarme directamente hacia Él, para ver este mundo como Su obra, 

Aquí realmente estoy entre dos fuegos -desde el interior siempre soy engañado y desde el exterior también. Ese ajuste binario “Tanto dentro como fuera de mí” es llamado “ajuste del Creador”, que no hay nada excepto Él y yo no existo, no existe ningún mundo exterior, sólo existe un Creador. 

¿Y quién soy yo? Soy el punto que está entre dos influencias: interna y externa.
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De Kabtv “Fundamentos de Cabalá”, 24/nov/19

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