Usa los consejos de los cabalistas

De acuerdo con el proceso correcto de avance, mientras más avanzamos, más nos sentimos impotentes, equivocados, insensibles y decepcionados de nosotros mismos. Ya tenemos algunas pistas de la fuerza espiritual que está frente a nosotros, pero aún no podemos trabajar con ella. Nos encontramos en un estado totalmente desesperado, sobre el cual está escrito: «Y los hijos de Israel suspiraron por el trabajo y lloraron y su clamor llegó a Dios». Exactamente esa es la señal de que nos acercamos a la entrada del mundo espiritual.

Aquí la pregunta es, quién pasará esta prueba y quién no. El que se aferra a sus amigos lo logra. Los sabios y orgullosos que mantienen distancia del entorno y del grupo, caen. Las fuerzas de la naturaleza permiten la entrada a la espiritualidad sólo a los que están dispuestos a unirse. Los que aún no lo están, son los que dejan que las fuerzas de la naturaleza los manejen. Unir significa querer que estas fuerzas, tanto negativas como positivas, actúen sobre nosotros y lo arreglen todo para que podamos llenar las células vacías del Kli (vasija) común del alma de Adam HaRishón.

Quien acepta entra en el mundo superior. Anularse es de suma importancia. El principal obstáculo es cuando te imaginas a ti mismo como un individuo independiente que comprende y toma decisiones, en lugar de ser una pequeña célula de Adam HaRishón. Ese enfoque te debilita en gran medida.

Todo se logra con el poder de la oración, es decir, estar de acuerdo en las correcciones que te hacen y entregarte al grupo y al Creador. Baal HaSulam, Carta 57: “De lo anterior se deduce que todo, pequeño o grande, se logra sólo con el poder de la oración. Todo el trabajo y la labor que estamos obligados a hacer, es sólo para descubrir nuestra falta de fuerza, ​​nuestra humildad y que no podemos hacer nada por nuestro propia poder, pero podemos decir una oración sincera ante Él«.

Puede que aún no pueda percibir la espiritualidad ni con mi corazón ni con mi mente, pero sé que tengo un escudo: mi decena. Me aferro a ella como el bebé se aferra a su madre, me cuelgo de ella como chango. Si no fuera por el grupo, caería en esta vida corpórea y fuera del camino espiritual, me convertiría en una persona común.

Este escudo se expandirá y se convertirá en mi conexión con el alma de Adam HaRishon, donde debo cumplir mi misión con respecto a todas las almas: recibir de ellas y otorgarles. Es la ley para la existencia de toda célula sana en un cuerpo sano en el mundo material. En espiritualidad también debemos comportarnos de manera similar.

Lo quieras o no, lo lograrás. Pero si estamos en el camino espiritual y usamos los consejos de los cabalistas para, con su medicina, evitar el golpe, avanzaremos rápido por el camino de la Luz, antes de embarcarnos en el camino del sufrimiento. Los cabalistas nos aconsejan fortalecer nuestra conexión con el grupo, de lo contrario, avanzaremos a golpes, eso llevará cientos de años y muchas vidas. Si lo hacemos con nuestro propio esfuerzo alcanzaremos la meta en unos pocos años.1

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 3/feb/20, Grito común al Creador (Preparación para el congreso en el desierto)

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