Cómo responder a las preguntas acerca de la muerte en la era del coronavirus

Mi nuevo artículo: «Cómo responder a las preguntas acerca la muerte en la era del coronavirus«

A medida que el Coronavirus continúa en su viaje mundial y el pánico penetra en el conglomerado humanos, algunos encaran la pregunta radical y última acerca de la muerte.

¿Cómo deberíamos responder ante la muerte? ¿qué es la muerte? ¿qué nos ocurre luego de la muerte?

La naturaleza nos rodea con sabiduría y grandeza. Nacemos y nos desarrollamos dentro de la naturaleza. Muchos sistemas funcionan con base en el momento, para sostener nuestro cuerpo por 70, 80 e incluso 100 o más años.

“Parte de nuestro problema a escala global es el despertar global de preguntas más profundas de la vida.”

¿Por qué? ¿para qué se supone que debemos nacer, vivir y luego morir?

Soportamos años difíciles y dolorosos entre el nacimiento y la muerte ¿cuánto placer exprimimos realmente esos años? Cuidamos nuestro cuerpo a la manera de Sísifo y sentimos cada vez menos energía para seguir adelante.

Es como si cambiaramos, de ser organismos vivos que respiran, a una etapa biodegradable y después nos desintegramos por completo.

¿Hay algún beneficio para esa existencia? ¿o se supone que luchemos por años para abrirnos camino en la vida lo mejor que podemos hasta que finalmente morimos?

Evalúa el propósito de la vida en los cuatro niveles de la naturaleza

En la naturaleza, todos y cada uno de los detalles, aún los más finos, tienen beneficios y continuidad.

Existen tres niveles distintos en la naturaleza: inanimado, vegetal y animal. El hombre en su etapa actual de desarrollo, pertenece al mundo animal. La humanidad, sin embargo, es diferente, como nivel “hablante”, es más alto que el animal.

Entonces, ¿qué hace a los humanos diferentes de los animales?

Somos fundamentalmente mamíferos que respiran, tenemos dos piernas y las necesidades básicas de los animales; comer, beber, dormir y reproducirse. Además, tenemos una capacidad mental y emocional adicional, que nos permite absorber conocimiento y sabiduría. Criamos niños, pasamos el conocimiento de una generación a la siguiente, desarrollamos herramientas y a nuestra sociedad para sentirnos mejor y más cómodos.

En otras palabras, tenemos las necesidades básicas de supervivencia; alimento, vivienda, sexo, familia, también tenemos necesidades sociales. Nos comparamos con los demás y, nos separamos unos de otros, nos vestimos, alojamos y encontramos satisfacción llenando nuestra casa y cuerpo con innumerables productos a los que hacemos publicidad entre nosotros.

Así que, ¿somos simplemente “animales inteligentes” que descubrimos cómo sentirnos más cómodos en el mundo?

Diferencia fundamental entre humanos y animales

La diferencia fundamental entre humanos y animales es que nosotros, los humanos, tenemos una aspiración más profunda, sembrada en nuestro interior, de ir más allá de los límites de nuestro cuerpo temporal de proteínas.

También tenemos la habilidad de reconocer esta aspiración. En tanto animales, le tenemos miedo a la muerte y queremos vivir. Pero en adición a nuestra condición animal, sólo nosotros, los humanos, nos preguntamos para qué vivimos.

No todos los humanos se preguntan sobre el significado de la vida. Alrededor de una décima parte de la población adulta lo hace, todos los niños lo preguntan, pero pronto se olvidan.

Por lo tanto, el coronavirus, los conflictos entre diferentes países y facciones, la caída de los mercados y la feroz división social: o sea, el daño que las células de la sociedad se hacen a sí mismas, se propaga como enfermedad en el cuerpo de la humanidad.

Parte de nuestro problema a escala mundial, es el despertar global de preguntas más profundas de la vida.

Viaje a la última sensación de nuestro origen común

Espero que con esas preguntas, el hombre busque respuesta, que rechace los millones de influencias materiales que lo distraen de su viaje hacia la percepción sublime y hacia la sensación de nuestro origen común, que en el camino, aprenda e implemente las leyes de esa realidad perfecta.

Si buscamos activamente descubrir la respuesta a nuestras preguntas, es como si peláramos las capas de una cebolla, comprendemos más profundamente la necesidad de conectarnos positivamente con los demás. Con nuestra conexión positiva, entramos en la sala de control de la realidad, equilibramos nuestra actitud con la actitud de la naturaleza de amor mutuo y otorgamiento en una totalidad interconectada e interdependiente.

Cuando alcanzamos equivalencia de forma con la naturaleza, nos convertimos en parte saludable y provechosa en el sistema de nuestra existencia y entramos en contacto directo con la cualidad fundamental de la naturaleza, amor y otorgamiento y sentimos una vida nueva y perfecta, libre de miedos, errores y problemas.

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