Coronavirus: ¿una bendición disfrazada?

Thrive Global publicó mi nuevo artículo: «Coronavirus: ¿una bendición disfrazada?«

 

 

 

 

 

 

 

Soccer Football – Campeonato Gaucho – Gremio v Sao Luiz – Arena do Gremio, Porto Alegre, Brazil – March 15, 2020 Gremio players wearing masks before the match is played behind closed doors as the number of coronavirus cases grow around the world

REUTERS/Diego Vara

La vida volverá a la normalidad después del coronavirus, pero la normalidad no será lo que conocemos. Después de que desaparezcan los síntomas de abstinencia del abuso del consumismo, la gente despertará a una nueva realidad. Mientras más tiempo le tome a la humanidad superar COVID-19, más diferente será la vida posterior.

El mejor escenario predice que la vacuna contra el virus estará disponible a fines de 2020, ¿cuántas empresas sobrevivirán a un cierre forzado durante tanto tiempo? ¿cuántos lugares de recreación y entretenimiento pueden permanecer cerrados durante tantos meses? Y lo más importante, ¿cómo será nuestra vida sin todo eso?

En mi opinión, no será la aniquilación total de la recreación ni del entretenimiento, pero habrá mucho menos y de diferente forma, ¿puedes imaginarlo? ¿puedes imaginar una vida que no sea perseguir placeres ficticios que casi siempre terminan en soledad, lo que nos lleva a buscar el siguiente placer prometido, sólo para encontrar la siguiente promesa rota? ¿qué nos deleitará cuando la búsqueda inútil y fútil de satisfacción sea detenida por causa de fuerza mayor?

En este momento, hay más preguntas que respuestas en torno a la pandemia de COVID-19. Más allá de las obvias, cuándo se encontrará la vacuna, el germen activó preguntas muy profundas. Por ejemplo, dejamos de contaminar el mundo, al frenar de manera tan radical vuelos, transporte y producción, nuestra huella de carbono se redujo drásticamente, mejoró la calidad del aire, disminuyó el agotamiento de los recursos naturales y en general, hace que la humanidad sea un sueño hecho realidad para los entusiastas del medio ambiente, como Greta Thunberg y los millones de personas que sufren por el daño que le estamos causando al planeta. Viéndolo así, ¿el virus es tan malo? ¿tal vez es malo para nosotros, pero bueno para el resto de la realidad? Si ese es el caso, entonces, estamos en desacuerdo con la realidad y ciertamente no es bueno ¿cómo llegamos a esto?

Como dije, aún es muy temprano para responder estas preguntas; estamos en lo que los periódicos llaman “una historia en desarrollo”. Pero cuando el polvo baje, no hay duda, veremos una imagen diferente a la de antes de que fuera lanzado al aire.

Algunos puntos de reflexión

Estas son algunas de las cosas en las que reflexiono en estos días:

1. La naturaleza por sí misma, es armoniosa y equilibrada. Cuando se rompe el equilibrio, como cuando hay una sobrepoblación de una especie, la naturaleza encuentra la forma de equilibrarse, aumentando el número de depredadores de esa especie o eliminando el exceso de animales de una u otra manera. Si la naturaleza parece intentar sacrificarnos, creo que deberíamos preguntarnos por qué lo hace ¿nos hemos vuelto tan perjudiciales que se ve obligada a desechar a algunos de nosotros?

2. Si el virus es la forma en la que la Naturaleza sacrifica a la humanidad, ¿implicaría que si no nos comportáramos tan mal, el virus no hubiera sucedido?

Hay preguntas aún más profundas que podemos hacer:

1. Hasta ahora, el coronavirus ha sido bastante “gentil” con nosotros. El número de víctimas es relativamente bajo y los síntomas, la mayoría de las veces, son leves. Al mismo tiempo, vemos que de alguna manera, el virus desenreda todos nuestros lazos; nos está aislando, desajustando nuestra forma de vida anterior, aunque no nos amenaza con matarnos de hambre, ¿qué significa eso, para nosotros? ¿podría ser la forma en la que la naturaleza nos dice que el problema radica en nuestra conexión? Si fuéramos más empáticos y más considerados entre nosotros, ¿influiría eso en la enfermedad? Tal vez no sería así y deberíamos haber sido más empáticos y considerados desde antes. Ahora, es demasiado tarde, tendremos que salir de la tormenta e intentar ser diferentes cuando termine. Pero, tal vez sería…

2. Además, la naturaleza, como dijimos, es equilibrada. Pero los humanos, es evidente que no lo son. Somos condescendientes con la naturaleza, somos condescendientes entre nosotros y nunca dejamos de jugar. Pensamos, que nadie piensa, que somos superiores a la Naturaleza, que podemos vencerla si sólo nos esforzamos lo suficiente y durante suficiente tiempo ¿pudiera esta incongruencia entre la naturaleza general y la naturaleza humana, ser la causa del brote?

De una forma u otra, el virus, a su manera, es una bendición disfrazada. Necesitamos reflexionar y hoy hay tanta gente preguntando o simpatizando con quien pregunta, que me hace sentir optimista. Vamos a encontrar una vacuna contra el coronavirus, pero la pregunta que más me inquieta es, si vamos a encontrar una vacuna contra la enfermedad que nos ha afectado durante siglos: nuestra naturaleza humana egoísta.

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