Desespérate de tus propias fuerzas

La sabiduría de la Cabalá respeta las dos fuerzas que actúan en la realidad: la fuerza de atracción y la fuerza de rechazo. Ambas vienen del Creador y ambas son igualmente importantes ante Sus ojos. También debemos tratarlas de la misma manera.

La fuerza de rechazo no es menos importante que la de atracción. Por supuesto, preferiríamos la fuerza de atracción, pero así se ve en nuestro deseo de recibir, que no es espiritual. Sin embargo, se dice que debemos bendecir lo malo, incluso más que lo bueno y relacionarnos igual con lo bueno y lo malo. Así estaremos bajo restricción, en el punto medio, independientes de todo y así podremos elevarnos por encima de nuestra naturaleza y ser libres.

Por lo tanto, es muy importante que pasemos por los estados buenos y malos por igual, pues sólo desde ese punto, podemos tomar las decisiones correctas.

La entrada al mundo espiritual es muy especial. Es como si se te permitiera ingresar o se te rechaza, una y otra vez. Por eso, estudiamos nuestra psicología interna, hasta qué punto queremos o no queremos lo espiritual. Hay momentos en el estudio, en los que la entrada está abierta, pero no queremos entrar. El Creador tiene que atraernos.

Debemos estar preparados para esos estados opuestos, para llegar al mundo espiritual, pero antes que nada, debemos estar atentos al punto medio que nos permite tener equilibrio e independencia, cuando no nos sentimos atraídos ni por el bien ni por el mal, sólo por la grandeza del Creador, que determina la dirección correcta de desarrollo.

La grandeza del Creador se revela sólo en el punto medio, en la línea media. Es decir, es importante no inclinarse hacia la izquierda ni hacia la derecha, sino permanecer en medio, por encima del conocimiento y de la razón, así no me importe si me siento bien o mal. Lo importante es permanecer en el punto central y luchar por el Creador. Si aspiro a la línea media y la imagino, puedo imaginar las fuerzas que actúan sobre mí: izquierda, derecha y media.1

Deberías estar totalmente desesperado de tu fuerza. Pero esta desesperación debe ser por ti mismo, no por el camino ni por la meta. Si de repente te desespera por la meta, debes hacer todo lo posible para volver al equilibrio; de lo contrario, no estarás en la realidad correcta. El estado correcto es cuando no me inclino ni a la izquierda ni a la derecha, me esfuerzo sólo por la grandeza del Creador para aferrarme a Él.

Y si estoy en el punto correcto, descubriré que no tengo fuerza ni mente ni forma de dar un paso adelante. Como si estuviera suspendido en el aire, es una condición muy importante en nuestro desarrollo. Pues, cuando entiendo que no tengo nada y nada me ayudará, veo que sólo me queda la oración. A partir de ese estado, surgirá la verdadera oración, porque no tengo apoyo ni oportunidad de avanzar, la verdadera oración es lo que me ayudará. Es un grito en el desierto, desesperación de mi propia fuerza.

Pero no es debilidad, como nos parece. En este momento, aún confiamos en nuestra fuerza. Pero mientras más nos acercamos a la entrada espiritual, más nos regocijamos, pues revelamos que nos falta fuerza, es decir, somos más dependientes del Creador.

Y en la entrada, ves que sólo el Creador puede salvarte, ayudarte, la pregunta es, ¿puedes pedir ayuda o no? Puedes orar sólo con el apoyo de la decena: es la primera condición necesaria para recurrir al Creador con una oración.

Sólo en el Minyan, en la decena puede realizar acciones espirituales, recurrir al Creador, alabarlo, pedir y asociarte con Él, sólo ahí. De otra forma, no puedes elevarte por encima de tu ego para pedir al Creador y no sabrás qué pedir. Por eso, sólo en tu decena puedes entrar en la espiritualidad.2
De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 12/feb/20, Desesperación de tus propias fuerzas
1 minuto 0:20
2 minuto 7:45

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