Despierto a la decena con mi esfuerzo

Llegó el momento de empezar a avanzar hacia la meta sagrada, es decir, que la creación revele al Creador en este mundo. Todo está en nuestras manos; nada nos lo impide. Todos los eventos que están sucediendo en el mundo, que supuestamente nos retrasan, en realidad nos ayudan a avanzar hacia la meta de la creación, a una mejor comprensión del propósito de la vida. Nos ayudan a entender que nuestro mundo necesita un ascenso espiritual: no ser corregido en el mismo lugar, sino elevarnos al nivel espiritual.

Cada vez será más claro para todos en este mundo, que no hay salida y que los cambios esenciales en nuestra existencia deben empezar aquí. Existiendo en la forma actual, constantemente estamos en un callejón sin salida. Ya no podemos seguir viviendo así.

Llego el momento de usar toda nuestra fuerza para abrir el camino a una vida espiritual perfecta y darlo a la humanidad lo más rápido posible. De hecho, subconscientemente todos lo esperan, pero no tienen idea de qué depende.

Nuestro grupo Bnei Baruch está formado por personas a quienes el Creador invitó a entrar en el mundo espiritual y acercarse a Él. Debemos entender esa responsabilidad y aprovechar la oportunidad. Tenemos dos semanas de trabajo espiritual muy intenso ante nosotros e intentaremos hacer todo lo posible, lo mejor posible y sin duda lograremos la meta más noble de la vida.

Hay momentos que determina el superior y hay momentos en que nos activamos desde abajo. Reservamos este momento especial para nuestro encuentro, el Congreso Mundial de Cabalá y llegamos a él con grandes y largos esfuerzos. Al mismo tiempo, vemos acontecimientos extraordinariamente temibles que se desarrollan en el mundo. Pero, es sorprendente que nada se interponga en el camino de nuestros amigos que viajan a Tel Aviv para el congreso. Esperamos a todos con una impaciencia aún mayor de lo habitual, preparados para recibirlos con los brazos abiertos.

Esperemos que en el tiempo que falta antes del congreso, nos preparemos mejor para la conexión, para que en lo más profundo de esta unidad, comencemos a revelar nuevas cualidades en las que el Creador pueda revelarse. En nuestro esfuerzo por unirnos lo más posible y aún más, veremos que el Creador nos da las condiciones para su revelación. Debemos sentirlo.

Sólo necesitamos revelar la necesidad de lograr la equivalencia con el Creador, de querer sentirlo, precisamente en su cualidad de otorgamiento. Que Él nos dé la cualidad de otorgar y estaremos encantados de trabajar con Él. Esperamos esa cualidad, aunque ni siquiera sabemos qué es exactamente. Le pedimos al Creador que trabaje en nosotros, estamos preparados para esta operación. Permitámosle hacer ese cambio, instalar en nosotros la cualidad de otorgamiento, que nos desarrolle y enseñe. Queremos ser arcilla en manos del maestro, que modele su semejanza en nosotros.

Lo que se requiere de nosotros es sólo el deseo inicial, no más. No tenemos necesidad real de otorgar y no podemos entender qué es; simplemente aceptamos que el Creador haga de nosotros lo que quiere. Es suficiente para que el Creador nos corrija.

Es difícil entender que la conexión entre amigos, entre personas, se puede lograr con el alcance del Creador ¿por qué la revelación del Creador depende de la unidad de egoístas por encima de su ego? Si se odian y se repelen, pero se esfuerzan por unirse, este esfuerzo, centavo a centavo, se acumula en una gran cantidad y construye una red de conexión.

En el interior, toda esta red está llena de odio, fuerzas de rechazo, por encima de ella, están nuestros tímidos intentos de conectarnos. El sistema de odio es tan sólido como el hierro. Por encima, tratamos de unir estos bloques de hierro con hilos delgados y a medida que lo intentamos, logramos tejerlos cada vez más. Comenzamos a descubrir que en estos hilos delgados que nos conectan, hay una cualidad especial: la fuerza superior de la Luz, que es mucho más poderosa que las barras de hierro del egoísmo. Así comenzamos a sentirnos unos a otros.

Es un proceso muy largo y cada vez nos lleva a la desesperación, pero el tiempo hace su trabajo y finalmente nos salva.

Debemos creer que el Creador organizará el grupo y a los amigos para nosotros, para que tengamos la oportunidad de revelarlo, llegar a ser como Él y darle satisfacción. Todo fue organizado desde arriba, lo único que necesitamos es prepararnos, un poco de esfuerzo y sucederá. El Creador nos organiza todas las condiciones, sólo necesitamos dar la cuota de esfuerzo que está en nuestro poder. Todo está calculado arriba. El superior está dispuesto a ayudarnos, tan pronto como hagamos lo que necesitamos, inmediatamente veremos el resultado correcto. El Creador se abrirá y preguntará: “Bueno, ¿dónde estabas? Te esperé mucho tiempo, ¡pero aún no llegabas!

Lo revelaremos todo tan pronto como demos el deseo, Kli, que está en nuestro poder.

Estamos preparados para la revelación; sólo debemos combinar nuestra desesperación, esfuerzo y aspiraciones, será suficiente. El poder de la oración depende de dos factores: conciencia de la impotencia y humildad. Por un lado, sentimos que no tenemos fuerza suficiente para revelar al Creador, pero la desesperación por lo insignificante de nuestra condición es aún más necesaria. Si combinamos estos dos sentimientos, tendremos la petición correcta. El Creador verá que somos conscientes de nuestra inutilidad y se revelará.

Si el Creador no nos ayuda, estamos perdidos. Tienes que sentirlo con todas tus fuerzas. Realmente queremos lograr fusionarnos al Creador ser equivalentes en nuestras cualidades y volvernos otorgantes, es lo único que pedimos. De lo contrario, esto no es vida.

No hay nada más que hacer, hemos llegado al límite: si el Creador no me da la cualidad de otorgamiento, desaparezco. Si no me conecta con el grupo, estoy perdido. Rezo para que me permita unirme a mis amigos y apoyarlos con todas mis fuerzas, servirles, darles y ayudarlos a lograr su objetivo. Lo que me suceda no es importante, sólo quiero su bien. Para hacerlo, vengo al congreso, para ayudar a mis amigos a lograr su objetivo y anularme totalmente.

Pasamos por muchos estados diferentes. A veces, la apatía ataca no puedes moverte ni sentir ni pensar ni hablar; estás totalmente desconectado. Y a veces ardes en deseo, estás dispuesto a conquistar montañas. El resto del tiempo, estás en algún punto intermedio, en diferentes estados de mente y corazón.

La pregunta es cómo despertar cada estado en bien de la decena. No debemos esperar a que el Creador nos despierte ni debemos despertar individualmente, debemos despertar con ayuda de la decena y nosotros mismos, despertar a la decena. Ese es el punto. Es sólo en nuestra conexión con la decena: despertarlos con nuestro propio esfuerzo, después, ser inspirados por ellos y actuar.

Incluso si no hay sentimientos ni pensamientos para el Creador, pero cumplo acciones materiales en relación con el grupo, todo se suma a mi cuenta.

Por lo tanto, no tenemos que esperar la misericordia del Creador. El trabajador del Creador es el que trabaja: sin que el Creador lo despierte ni le de ningún incentivo, tu buscas agregar esfuerzos, como el anciano que busca algo perdido, incluso antes de haberlo perderlo.
Del Tish 14/feb/20, «Preparación para el congreso»

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