La epidemia no es castigo, sino remedio

A lo largo de la historia, hemos recibido muchas señales de atención del Creador, el bueno que hace el bien. Pero al existir en cualidades egoístas, opuestas al Creador, percibimos estas manifestaciones de amor y cuidado como golpes y no sentimos necesidad de cambiar.

Así es como un padre amoroso obliga a su hijo a aprender, el niño solo quiere jugar, no escucha y piensa que su padre lo odia.

Esto es exactamente lo que sucede en el mundo: crisis, guerras, desastres, epidemias, el camino del sufrimiento por el que ha pasado la humanidad. Esto se debe a que nos negamos a aceptar el gobierno del Creador, como absolutamente bueno, que siempre trae el bien, es decir, adaptarnos a este gobierno.

Queríamos huir de las instrucciones del Creador como niños que no escuchan a sus padres y se esconden y discuten todo el tiempo. Por eso nuestra vida es tan amarga.

Pero ahora experimentamos un golpe especial como ningún otro. Se trata de calmar al mundo entero, a toda la humanidad y convertirnos en un todo único. Justo como cuando los padres pierden la paciencia y le dicen a los niños:¡»Es suficiente, cálmate ya»! Y obedecen esa acción tan estricta y se calman.

El gobierno superior desciende y se acerca cada vez más a nosotros, empieza a tratarnos de manera cercana, individual y directa.

¿Por qué la humanidad tomó este golpe de forma tan fuerte? ¿por qué le tenemos tanto miedo al coronavirus? Estamos acostumbrados a que cada año muchos mueran y nazcan en todos los países ¿por qué tenemos tanto miedo de este virus en particular?

Sabemos que dentro de cien años toda la población del mundo cambiará: todos morirán y nacerán nuevas personas, pero no es una tragedia. El virus, sin embargo, es un golpe psicológico. Hay una plaga oculta entre nosotros, no la vemos ni la sentimos, y no sabemos desde dónde nos golpeará.

Sin embargo, el virus realmente actúa en nuestro beneficio al ordenarnos que nos separemos unos de otros y que no salgamos de casa. Es como si nos dijeran: “¡Si no pueden tratarse bien, quédense en casa! Si aparece un poco de bondad, pueden salir, pero mantener una distancia de diez metros entre ustedes ”.

El virus nos muestra nuestras verdaderas relaciones: que no podemos estar juntos y si nos conectamos, nos transmitimos virus porque somos egoístas. Este virus es la revelación del gobierno superior.

El virus separa a la gente, en la medida de su egoísmo. La obliga a quedarse en casa en lugar de involucrarse en cosas inútiles y descabelladas. Nos muestra que podemos tener una mejor conexión. No vino a dañarnos ni a matarnos, sino a organizar nuestra vida correctamente. Esta es manos del Creador que nos educa con misericordia.

La epidemia no es castigo sino remedio. El virus enfría las relaciones alimentadas por el egoísmo, el deseo de ganar, triunfar y explotar a otros para beneficio personal. Detiene toda esta carrera.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 18/mar/20, lección sobre: «Pésaj (Pascua)»

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