Pandemia global

Vivimos un tiempo especial que será recordado en la historia como “pandemia del coronavirus”. La emergencia es tal que se ha vuelto global. Y todo por un diminuto virus, que apenas se puede ver, aún así se las ha arreglado para producir una revolución enorme y paralizar nuestra vida.

Aparte del peligro que implica la enfermedad, destruye todos los sistemas sobre los que está construida la sociedad. El virus amenaza a todos, desde un simple trabajador hasta el primer ministro.

Nos parecía que las estructuras que construimos eran poderosas y sólidas, pero resultó que un virus microscópico puede cortar el sistema desde la raíz. Los países están cerrando sus fronteras y pidiendo a sus ciudadanos que se aislen por un largo periodo. El mundo entero se oculta en su casa, se encierra.

¿Qué está sucediendo? Llega un pequeño virus que rompe todas las conexiones ventajosas que construimos para hacer dinero a expensas de otros, explotar y competir entre nosotros. Obviamente, ese no era un buen estado, porque la naturaleza siempre aspira a restaurar el equilibrio correcto, tanto como pueda soportar nuestra naturaleza egoísta que se esfuerza por usarlo todo.

Resulta que nosotros mismos engendramos este virus al llevar nuestras relaciones a un nivel egoísta sin precedentes. En consecuencia, apareció un virus, una partícula biológica capaz de romper todas nuestras relaciones egoístas.

La lucha no tiene fin en un mundo moderno donde todos quieren usar al otro o incluso destruirlo. El egoísmo cruzó todos los límites y como resultado, apareció el virus. El mecanismo integral de la naturaleza no podía soportar más ese nivel de interacciones humanas y reaccionó con el coronavirus.

La falta de conexión positiva entre la gente dio lugar a un fenómeno biológico en el nivel inferior. Las relaciones humanas representan el nivel más elevado de la naturaleza y afectan las conexiones físicas y biológicas por debajo de ellas,

Las epidemias no son nuevas en nuestro mundo. En el pasado, fueron tan severas que vaciaron ciudades enteras ¿qué es tan especial acerca del coronavirus? La tasa de mortalidad no es tan alta; inevitablemente cierto número de personas mueren cada año por la gripe estacional.

El problema es que a pesar del alto nivel de progreso que tenemos, no podemos poner nuestra vida en orden. Aunque tenemos pleno bienestar material, faltan las relaciones humanas positivas. Por eso no podemos construir una sociedad normal ni educar a nuestros hijos correctamente.

Todo es culpa del ego humano. La naturaleza nos muestra que sólo nuestro egoísmo necesita sanar y por eso nos revela el coronavirus. Este es el significado interior de la crisis.

Vivimos en un mundo global y la pandemia deja claro que nuestra conexión global podría ser peligrosa. Sin embargo, no tenemos opción: el desarrollo humano nos lleva a tomar conciencia de nuestra conexión y total dependencia mutua.

Al intentar detener la pandemia, los países se encierran, aíslan a la gente y rompen su conexión. Pero en última instancia, sólo nos daremos cuenta de que es imposible, porque así nos condenamos a una vida miserable como si volviéramos a los tiempos primitivos.
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De Kabtv “Nueva Vida #1211”, 10/mar/20

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