Por encima del amor y del odio está el lugar de encuentro con el Creador

Nuestro camino va del odio al amor. Somos seres creados, es decir, somos opuestos al Creador; estamos hechos de egoísmo; de otra forma no podríamos existir. Si no tuviéramos un deseo egoísta y malvado, no seríamos seres creados. El ser creado es el que tiene inclinación al mal. Los que no tienen ego no se consideran seres creados, por lo tanto, la materia inanimada, las plantas y los animales no pertenecen a la verdadera creación, pues no son opuestos al Creador. No tienen libre albedrío ni sentimientos de odio y rechazo; siguen instintivamente las leyes de la naturaleza.

El odio en el hombre viene de su oposición al Creador, a la fuerza de otorgamiento, amor y conexión. Por eso, todas las cualidades, sentimientos, pensamientos y deseos egoístas que tiene el hombre, inicialmente le fueron dados para que pueda existir frente al Creador.

El mal es sólo lo opuesto al Creador. Todas nuestras cualidades se dividen en; similares al Creador y opuestas a Él. Todo lo que va en contra de otorgamiento, amor y conexión es malo. Por otro lado, es una gran alegría descubrir las cualidades opuestas al Creador porque nos dan derecho de existir como seres creados y ser humanos, no animales.

Los animales no tienen inclinación al mal. Aunque se matan y se devoran mutuamente, lo hacen sólo para sobrevivir. Los animales no quieren lastimar a otros; sólo los humanos lo hacen. Cada vez que los malos deseos despiertan en mí, hacia los demás, debo entender que son cualidades humanas, es decir, el ser humano está despertando en mí, incluso si está destrozado, sin corregir y es malvado. Sin eso, no puedo separarme del Creador.

Por lo tanto, debemos estar contentos del mal que se revela, de los pecadores. Pues, es imposible corregir un pecado que no se ha revelado. La corrección del ego se convierte en acciones espirituales y logros espirituales sublimes. Por eso, nuestro camino va del odio al amor. Es imposible amar si antes no pasaste por todas las etapas del odio. Una persona indiferente no siente odio ni amor porque el trabajo es convertir el odio en amor.

Mientras más te elevas, más odias, la línea izquierda se revela en ti y más duro debe trabajar para ir al amor, a la línea derecha. Así existimos siempre, entre odio y amor. Cuando el rechazo del grupo se revela una y otra vez, debemos entender que es la transición a un nuevo grado, que siempre comienza con destrucción. Es la única forma de subir los grados de conexión y amor.1

El ser creado siempre comienza en la línea izquierda, en la revelación del mal, del odio y de la ruptura que preparó el Creador desde el inicio. Él creó un sistema perfecto y luego lo rompió. Por eso, en lugar de perfección, se nos revela odio y rechazo. Supuestamente, si corregimos lo que creó el Creador, maduramos y nos volvemos más inteligentes. Mantenemos ambas líneas, pero avanzamos en la línea media, entre odio y amor.

La fuente de amor y odio es el Creador. El amor es la cualidad del Creador, emana directo de Él, el odio es la cualidad opuesta que surge de Él como existencia de ausencia. Estas dos bases, líneas derecha e izquierda, existencia desde la existencia y existencia desde la ausencia, amor y odio vienen del Creador. Así te relacionas con ellos.

No debo atribuirme ni odio ni amor a mí mismo, porque lo recibo de arriba. Siempre debo asociarme con la línea media, equilibrar odio y amor para que actúen como uno solo. No pueden existir uno sin otro. Yo, como ser creado, no puedo existir en un solo pensamiento, en un solo deseo, siempre en la combinación de opuestos.

Debes ver un sistema solo frente a ti: el grupo y al Creador en su interior. Si llegamos al primer punto de conexión entre los amigos, el Creador se revela dentro de esta conexión. Si logramos una conexión más poderosa, el Creador se revelará aún más y sigue. Cada vez, al revelar el siguiente grado de conexión, revelamos nuevas cualidades del Creador, en su opuesto. Descubro odio y rechazo en mí mismo, al vencerlos, logro conexión y revelo las cualidades del Creador. Así, empiezo a hablar con Él.

A cada segundo, cambian mis pensamientos, deseos y actitudes hacia los demás y siento cómo me trata el Creador y lo que quiere decirme. Si deseo llevar todas mis relaciones a la conexión y al amor, respondo al Creador y le hablo. Así comienza nuestro diálogo con el Creador, nuestra conexión con Él; todo es en la decena, en el grupo, en la conexión con los amigos.

El Creador está dentro de la sociedad, dentro del grupo y dentro de la humanidad, depende del nivel de conexión que logro con Él. Así me acerco cada vez más a la adhesión con el Creador.2

El Creador creó sólo amor y odio, entonces ¿cuál es la línea media? Si no hay sentimiento de amor u odio, el hombre está como muerto, no hay ser creado.

La línea media es la medida de adhesión del ser creado con el Creador. No soy ni amor ni odio. Me construyo cuando entiendo que hay dos fuerzas y prefiero una sobre la otra, valoro más las cualidades del Creador que las cualidades del ser creado. Al conectar dos líneas, me construyo entre ambas.

Por eso debo cuidar el equilibrio de los opuestos, no tratando de borrar ni menospreciar; ni odio ni amor, sino usarlos de forma equilibrada. Atribuyo ambas fuerzas al Creador y le agradezco igualmente las dos. Incluyo ambas cualidades y siento que soy independiente de ellas, pero puedo construir un punto de conexión con el Creador en la línea media, entre odio y amor.

Pues, ambas vienen del Creador. Lo que viene de mí es la capacidad de conectar estos dos sentimientos y atribuirlos al Creador. La línea media se construye así. Inicialmente no existe, somos nosotros, los seres humanos, quienes la construimos con nuestra actitud hacia el Creador.

Recibimos dos fuerzas del Creador: una buena y una mala. La fuerza mala nos separa del Creador, la fuerza buena nos permite conectarnos. Con esta actitud hacia la creación, sentimos que hay un lugar especial llamado línea media que nos conecta con la realidad.

La línea media es el hombre, Israel (Yashar-Kel), que significa «directo al Creador», porque me lleva como flecha directo al Creador.

Las líneas derecha e izquierda son sentimientos, sensaciones, condiciones y leyes, según las cuales trato de estar en equivalencia de forma con el Creador. Pero el encuentro con el Creador es en la línea media, donde no hay odio ni amor. Hay un tercer componente que está por encima de ambos, se llama «adhesión».

El amor se construye sólo por encima del odio y son inseparables. Sin embargo, la adhesión, la línea media, existe por sí misma, independiente de odio y amor.3

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 20/feb/20, Ama a tu amigo como a ti mismo: del odio al amor

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3 minuto 43:44

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El punto entre el odio y el amor
Mis pensamientos en Twitter, 20/feb/20

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