Todos los problemas del mundo nos los envían para obligarnos a equilibrarlo

La espiritualidad se alcanza sólo con conexión. Estamos en el mundo espiritual, pero no lo sentimos; sólo nos sentimos a nosotros mismos. Por eso, debemos dar un salto en nuestra percepción, transferirla de lo personal, donde todos se sienten en este mundo, a la existencia dentro de la fuerza superior de otorgamiento y amor, unidos todos en una sola vasija, un deseo.

Todas las almas vienen del alma de Adam HaRishón porque después del pecado del Árbol del Conocimiento, se dividió en 600,000 almas. Y la única luz que llenaba esa vasija, el gran deseo, se dividió en muchas partes, cuerpos y deseos privados. Por eso, vemos este mundo dividido en miles de millones de personas con deseos conflictivos y fragmentados. Si queremos revelar el mundo espiritual, el mundo de la verdad, debemos unirnos.

Por eso, la primera lección de el Congreso Mundial de Cabalá 2020 fue «Nos hemos reunido aquí»; Realmente no hay nada más que hacer. Si nos juntamos y nos unimos en una sola alma, como fue antes de la destrucción de Adam HaRishón, antes del pecado del Árbol del Conocimiento, volveremos al mundo superior, en estado espiritual y seremos nuevamente, Adam HaRishón.

Por lo tanto, lo único que tenemos que hacer en, este mundo es buscar la forma de conectarnos con los demás. Por supuesto que va en contra de nuestra naturaleza, no hay nada más repulsivo y opuesto y no queremos escucharlo. Pero el Creador, la Luz superior, con infinita paciencia, actúa sobre nosotros una y otra vez, para enseñarnos que nada mejorará hasta que decidamos unirnos de manera positiva.

Humanidad es aprender. La gente aún no entiende lo que está sucediendo, pero la impresión de la crisis global y los problemas crecientes penetran nuestros sentidos y en nuestra memoria y nos guste o no, nos hace ser más sabios y adquirir experiencia. Algún día seremos tan sabios que entenderemos que la única salida es conectarnos.

Si estudiamos la sabiduría de la Cabalá, lo que hacemos nos quedará claro. Pues revelamos, no sólo la enfermedad y su causa que emana del ego humano, sino también la medicina que nos permite escondernos del ego. Si sufro mucho por eso, necesito liberarme.

La sabiduría de la Cabalá nos ayuda, sólo necesitamos organizar un pequeño grupo de amigos con ideas afines y atraer la Luz que reformas. Cabalá nos enseña que nuestros deseos pueden conectarse entre sí y trabajar juntos, con acciones llamadas «contracción», «pantalla«, «Luz reflejada», «golpe» y «recibir para otorgar». Al estudiar lo que sucede en nuestros deseos, gradualmente nos corregimos. Y cuando aprendemos y lo hablamos, la Luz que brilla sobre nosotros, gradualmente nos cambia.

Como dice el refrán, «centavo más centavo se acumula en una gran suma». Tenemos un sistema que puede incluirnos dentro de sí mismo, conectarnos y atraer la Luz que reforma para que influya en nosotros. Incluso si realmente no lo queremos, al final, exigiremos que la fuerza de otorgamiento, la relación altruista sobre nuestro ego, se revelen entre nosotros.1

Todas las almas vienen del alma única de Adam, creada por el Creador. Pero después de que Adam pecó con el Árbol del Conocimiento, es decir, se destruyó ese único deseo y dejó de ser como el Creador, perdió la intención altruista y se volvió egoísta; se dividió en 600,000 almas individuales. Una Luz llenó a Adam HaRishon en el «Jardín del Edén», es decir, en un estado donde se unió en una sola alma y retuvo la fuerza de otorgamiento, Bina, dentro de sí mismo, desapareció después de la destrucción y en cada partícula permaneció sólo una pequeña chispa.

Ahora que nos encontramos en cuerpos que visten a los fragmentos del alma, sentimos el deseo de unir todas las chispas espirituales. Por eso, nos reunimos y trabajamos en nuestra conexión, atraemos la Luz superior que brillará dentro de nosotros. Pero al regresar, la Luz se vuelve 620 veces más fuerte, porque actuamos contra la distancia que surgió entre nosotros y alcanzamos integración con la fuerza superior, el Creador.2

El deseo común estaba en el grado de Bina, que se llama alma, ​​cuando se hizo añicos, cayó al grado de Maljut. Necesitamos recolectar todas las partículas que cayeron en Maljut y elevarlas a Bina, al Jardín del Edén. Maljut es «este mundo» y Bina es «el mundo futuro». Por eso, con nuestra conexión, debemos elevarnos de este mundo, en el que ahora nos sentimos, al «mundo futuro», al grado de Bina, donde sentiremos una existencia eterna, perfecta, sin dificultades ni problemas, todo juntos, imbuidos del poder de otorgamiento y amor mutuo.3

La Luz superior siempre fortalece su brillo y cuando sentimos la iluminación del poder espiritual de otorgamiento y amor, nos sentimos cada vez más opuestos. Cada día nos sentimos cada vez peor, el mundo se vuelve cada vez más corrupto. No queda nada más que corregirnos y volvernos similares a la fuerza de otorgamiento que brilla sobre nosotros desde arriba.

Por eso, vemos el mundo en crisis, indefensos y sin comprender lo que sucede. Quizá todos los volcanes de la tierra se despierten mañana y comiencen a arrojar miles de millones de toneladas de ceniza a la atmósfera, para que ya no veamos el sol. El mundo se congelaría y se hundiría en la oscuridad. Pero nosotros mismos activamos esa fuerza porque vivimos en un sistema integrado y debemos saber equilibrar las fuerzas de la naturaleza. Si nos volvemos amables uno con otro, la naturaleza se volverá amable con nosotros.

Lo único que puede actuar sobre la materia inanimada, plantas, animales y sobre las fuerzas en la naturaleza, es el hombre. Además, el hombre es un pensamiento, una intención. El cuerpo físico es sólo un animal, pero con nuestras relaciones, podemos elevarnos un paso más: del nivel animal al humano. «Humano – Adam» es «como el Creador [Adameh LeElyon]».

Por lo tanto, debemos entender que todas las desgracias y problemas en el mundo se envían específicamente para obligarnos a cambiar y comenzar a poner el mundo en orden, a equilibrarlo. Para hacerlo, necesitamos acercarnos y trabajar en nuestro ego. Así, desde el nivel humano, desde el nivel más alto de la naturaleza, obligaremos a las demás fuerzas de la naturaleza, que están por debajo de nosotros en los niveles animal, vegetal e inanimado, a equilibrarse y el mundo encontrará paz y felicidad.4

El estado de nuestro grupo mundial Bnei Baruch es excepcional porque de los miles de millones de almas individuales, fuimos elegidos para estar en el sistema de Israel, es decir, ir «directo al Creador», eso llevará a la humanidad a la corrección.5

Del Congreso Mundial de Cabalá 2020, “Conectándose a la raíz de la vida” 25/feb/20, “Nos hemos reunido aquí”, lección 1

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