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Mis pensamientos en Twitter, 1/abr/20

Dado que una sociedad espiritual se esfuerza por compartir bienes comunes de manera justa, el socialismo y el comunismo posterior son sus sistemas de gobierno y distribución. El virus mostró que cualquier sistema, bajo amenaza, en la búsqueda de la auto conservación, se inclina hacia la nacionalización.

La pandemia es un reajuste espiritual de la humanidad. Puede alterar nuestra conciencia, nuestra percepción del propósito de la existencia. Básicamente, puede suceder en nuestra lucha conjunta contra el #coronavirus. Pues el virus ataca a todos, sin frontera ni límites, ¡nos une!

Puedes salvarte del coronavirus, sólo escondiéndote «en nosotros» cuando dejamos nuestro ser, egoísmo y deseamos estar en conexión, en altruismo, por encima de nosotros, alejar nuestro ego (Aviut). Al salir de nosotros (T «A), entramos en el Creador que está justo entre nosotros.

El mayor problema para dominar el mundo superior es comprender que está en la conexión de nuestros egos, por encima de ellos. En la medida que nos oponemos al #ego, sentimos el poder de #otorgamiento, unidad, opuesto al poder de #recepción, rechazo. ¡Todo está entre nosotros…!
Me llamó la atención una carta, dice:

-Luchamos, los amigos del grupo están 100% comprometidos con la meta, ¡están dedicados al camino!
-Yo: ¿Hacia dónde van, a qué se dedican? Cuando la unidad es el objetivo, ¡el sentimiento de unidad es la sensación del Creador!…
#corrección
De Twitter,1 /abr/20

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“¿Cuáles son los beneficios del coronavirus a escala global?”(Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cuáles son los beneficios del coronavirus a escala global?

¿Cuáles podrían ser los beneficios de un virus que está enfermando a decenas de miles de personas y matando a miles más, en el mundo? 

Un beneficio es que nos asiste para darnos cuenta de lo pequeños y débiles que somos en presencia de una naturaleza mucho más grandiosa. 

El coronavirus es un ejemplo primario de que la naturaleza no discrimina entre ricos y pobres, famosos y desconocidos, poderosos y ordinarios, educados y no educados y muchas otras categorías que colocamos sobre nosotros. 

Por lo tanto, dado que se impuso una distancia social en todo el mundo, podemos en realidad contemplar que somos iguales en relación con la naturaleza. 

Podemos ver que las fronteras que establecimos entre nosotros y entre las naciones las niega y penetra un diminuto y minúsculo virus y haríamos bien si de forma sabia aprendemos de ese ejemplo. 

La naturaleza es un sistema total y quiere que nos elevemos en nuestra conciencia y nos relacionemos de forma integral, como ella funciona. 

Si usamos esta pandemia para llegar a la conclusión de que la naturaleza es más grande que nosotros y si nuestras relaciones son más integrales, si cambiamos nuestro paradigma previo, de tratar de beneficiarnos a expensas de otros a tratar de beneficiar a la sociedad humana y a la naturaleza de la que somos parte, lograríamos equilibrio con la naturaleza y experimentaríamos su reacción de forma positiva. 

Antes de que el coronavirus nos golpeara, dejábamos que nuestra naturaleza humana egoísta, que quiere beneficiarse a expensas de otros, nos separara más y más. 

El ego humano fragmenta la percepción de la realidad de la naturaleza integral en pequeñas piezas. 

Tan devastadores como han sido los efectos del coronavirus, es probable que si la pandemia no hubiera entrado en nuestra vida, nos hubiéramos causado más sufrimiento al dejar que nuestro comportamiento egoísta nos llevara a tal odio y división que podría haber causado, incluso, una guerra mundial. 

Por lo tanto, el principal beneficio del coronavirus es usar este periodo para darnos cuenta de que somos iguales ante la naturaleza, de que nuestra forma egoísta de vida, que nos llevó al coronavirus, nos dañamos a nosotros mismos y que seríamos prudentes si aprendemos a salir de la pandemia con actitudes más consideradas, de apoyo, de aliento y de entrega hacia otros.

El secreto para superar el encierro del coronavirus

Medium publicó mi nuevo artículo «El secreto para superar el encierro del coronavirus«

Si eres como una de cada tres personas en el mundo, que actualmente tiene la orden de quedarse en casa, la pregunta de cómo hacer que esa situación tenga significado es relevante.

El surgimiento de la pandemia COVID-19 está empujando a la humanidad para que se de cuenta de que dependemos unos de otros. Nos envió a casa, no sólo para detener la propagación del virus, sino también para evitar que sigamos infectando al mundo con nuestra interacción problemática y de explotación, donde cada uno busca elevarse sobre la ruina de los demás. Nuestras relaciones desequilibradas tienen impacto negativo en los otros niveles de la naturaleza; inanimado, vegetal y animal y, la naturaleza reacciona a nuestra influencia dañina mandándonos golpes para tratar de estimularnos a equilibrarnos con ella.

¿Cómo encontrar fuerza interior?

El hogar se convierte en el lugar para arreglar nuestro desequilibrio con la naturaleza, primero practicamos nuestras relaciones armónicas con los demás. Es el lugar donde podemos comenzar a pensar en cómo ser más considerados. Pero a medida que pase el tiempo, nos impacientaremos fácilmente. Será más complicado mantener una actitud positiva cuando aumente el ego, el deseo de recibir en beneficio propio, hasta que ya no podamos llevarnos bien y nuestros lazos rotos creen divisiones, disputas, discusiones y confrontaciones.

“Cuando luchemos contra nuestro ego en lugar del de otra persona, el triunfo será más dulce y más agradable”

La sabiduría de la cábala, conocida también como sabiduría de la conexión, explica que estos estados son oportunidades para superar conflictos y generar cohesión y comprensión mutua. Como está escrito, “Cada uno ayuda al otro y le dice a su hermano: ‘¡Sé fuerte!”´ (Isaías, 41:6). En otras palabras al construir relaciones apropiadas entre nosotros, al ayudar, apoyar y alentar a otros adquiriremos la fuerza interior requerida para hacer el bien en el mundo, comenzando con los más cercanos a nosotros.

Los cabalistas aconsejan: Mostrar afecto y cuidado. Hazlo con tu mayor esfuerzo. Hazlo abiertamente e incluso artificialmente hasta que el hábito se convierta en tu segunda naturaleza. ¿Cómo podemos escuchar esos consejos, no se diga ponerlos en práctica, si contrarresta al sentimiento del corazón? Estaremos preparados para someternos cuando nos demos cuenta de que no hay otra manera y la alternativa es vivir la vida como prisioneros en nuestro propio hogar. Por el contrario, podemos aceptar este bloqueo como una oportunidad para examinar lo que debemos corregir en nuestra actitud mutua y vivir una vida más plena.

Los niños serán niños, los adultos no deberían.

Podemos preguntarnos de dónde sacan los niños la fuerza para superar su ardiente deseo de actuar en contra de su deseo natural, ¿cómo, por ejemplo, pueden los niños estar dispuestos a hacer concesiones para encontrar un terreno común y comprensión? Se puede lograr cuando los educamos con nuestro ejemplo. Si los adultos demuestran un comportamiento altruista y no actúan como niños tercos, sino que dan ejemplos de amor, cuidado y entrega, los niños imitarán esos ejemplos y al crecer se comportarán de manera similar.

Es muy complicado, pero los padres deberían obligar a los niños a hacer concesiones. Porque, si logran hacerlo, ganarán un estado mucho más tranquilo y feliz. Por eso, debemos explicarles (y también a nosotros mismos): “¿Crees que ganarás más si eres terco?” “¿beneficiará a alguien si te niegas a rendirte?” “¿tendrás alguna ventaja duradera si intentas forzar al otro?”

Es probable que estén de acuerdo después de unos segundos. De hecho, el principio es fácil de comprender, pero difícil de ejecutar. La naturaleza humana, el deseo de recibir, se resiste, ¿qué podemos hacer que nos ayude a superar nuestra naturaleza? La respuesta es: organiza un ambiente de apoyo, crea una atmósfera que ayude a los niños (y a nosotros mismos) a superar y dejar el ego y a ceder en un beneficio común.

Cuando tanto tú como tus hijos están cansados de escuchar de esos compromisos, debemos explicarnos una vez más: “Cuando luchemos contra nuestro ego en lugar del de otra persona, el triunfo será más dulce y más agradable”.

Sin embargo, no podemos darles sólo instrucciones huecas. Necesitamos profundizar más ordenando a nuestra propia naturaleza egoísta que renuncie a sí misma a cambio de una ganancia mutua. Al hacerlo, desarrollamos un nuevo enfoque para hacer compromisos, construimos dentro de nosotros esta característica para un propósito superior. Nos preparamos para ceder ante el mundo entero ¿para qué? Para calmarlo y traerle el mismo poder de compromiso, el poder de equilibrar nuestras luchas. Por tanto, a medida que enseñamos a nuestros hijos, también nos educamos nosotros mismos y al hacerlo nos elevarnos a un nivel más alto de consideración y responsabilidad mutua.

Poco a poco comenzaremos a ver que todos los miembros de nuestra familia logran cancelar su deseo frente al otro, se rendirán en beneficio de toda la familia con una sonrisa tranquila y agradable. Cuando adquirimos el poder de hacer concesiones, podremos extender esta habilidad desde una unidad pequeña a la sociedad en general. Así todos comenzaran a pensar y a actuar en beneficio de todos, en lugar de tratar de atraer a otros para que se beneficien individualmente. Y al hacerlo, todos recibirán lo que se requiere para su vida, como en familia.

Después de la pandemia

El mundo parece estar en un puente angosto, lo principal es no tener miedo de dejar atrás el pasado. Tenemos otra preocupación: cómo enfrentar el futuro sin chocar con su espalda, sino afrontando adecuadamente el inevitable mañana

“Sólo si no colapsa, se repara”, dicen. Y añaden, “Algún día”. Yo digo “No se recuperará”. Pero el colapso no es necesario. Todos tenemos la tarea de sobrevivir al actual período, con el mínimo de pérdidas.  Para lograrlo, necesitamos ahorrar nervios y recursos, apoyar a los demás, relajarnos, pero no “desconectarnos”. Y lo más importante, necesitamos entender lo que está sucediendo, para que las consecuencias de la crisis no nos tomen tanto por sorpresa.

Para empezar, sentémonos y tomemos un respiro. El ser humano no fue hecho para el embrollo. Fue creado para pensar y actuar. Así que pensemos: en realidad, ¿qué perdimos? ¿qué nos motivó en esa vida? ¿para qué vivimos? ¿qué hicimos útil y con sentido? ¿qué preparamos para el futuro de nuestros hijos?

Francamente, sólo nos servimos uno a otro por dinero. Con o sin afán, cumplimos el principio formulado claramente por nuestros sabios hace miles de años: “Vayan y saquen provecho unos de otros”.  Parecía que funcionaba. Pero ¿qué atención nos dimos, que nos agotamos como hámster en su rueda de consumismo, sin pensar en nada más?

Imagina por un segundo, si venimos de otro planeta desarrollado y nos vemos unos meses atrás, no habría sido muy buena imagen. No, no en el sentido tecnológico, sino en lo más esencial de nuestra conmoción y ajetreo. Su “beneficio”, como el smog encima de la Tierra, ya se está empezando a dispersar.  Y de pronto, el virus llegó. “Deténganse, paren”, nos dijo. “Miren lo que han hecho al planeta y a ustedes mismos”. Miren más allá del mañana”.

Si realmente analizamos, sin maquillarlo, veremos que íbamos, no sólo hacia el colapso ecológico, sino que pudo haber llegado una guerra. De hecho, íbamos hacia los brazos de la guerra, hacia un estado de globalización desesperada, hacia un callejón sin salida de contradicciones. Así es la naturaleza humana: Cuando se está procesando una masacre, la sacamos de nuestra conciencia y al mismo tiempo, la toleramos, incluso la invocamos.

Aún no llegamos a ese grado de avance, pero la avalancha de consumismo desenfrenado llevó a la humanidad hacia el abismo. Paradójicamente, el virus nos está salvando. Fuimos salvados del egoísmo, en la necesidad de “absolución”, para restablecer el mercado de consumo.

Así que ¿vale la pena regresar? ¿qué olvidamos? ¿hay vida después del virus?

Estamos empezando a conocer de nuevo a nuestra familia, a nuestro mundo y a nosotros mismos.

Antes, muchos sólo dormíamos en casa, ahora vivimos ahí. Usábamos el internet por diversión, ahora nos conectamos con otros.

Hay muchas formas. Por supuesto queremos regresar a la rueda del hámster, con su variedad de placeres constantemente nuevos y distintos, tras los que ir y estar incluso dispuestos a soportar los dolores de que nos empujen desde atrás. Pero aún sin quererlo recordamos la amenaza del colapso, los crímenes desenfrenados, la supresión del malestar, las interrupciones en el abasto y la búsqueda del culpable. Finalmente, podemos usar este período para la reflexión.

Por supuesto,nada es fácil, no todos pueden “aguantar el golpe”, pero la experiencia misma, el cambio de ritmo, la perspectiva ¿no nos da un respiro? En los días despejados de trabajo, en una tarde de calma poco usual, escuchamos el eco de algo nuevo. Estuvimos sentados en casa, como niños en su escritorio para aprender algo, para que este “período” no sea en vano.

En cualquier caso, no podremos salir de la crisis tan pronto como entramos. Lo que está pasando ahora, no es pausa, ni vacaciones, ni destierro. Es un despertar. El virus no nos venció, más bien nos sacudió, nos regresó a la realidad, nos da oportunidad de tomar cuidadosamente el timón.

Hoy nos confronta con la necesidad de redefinir nuestros valores en los albores de una nueva era que requiere una actitud diferente hacia los demás y encontrar el propósito que impedimos. El viento se llevó las ilusiones y nos muestra la verdadera imagen. Así que ¿vamos de nuevo a dejar que la mente se nuble con espejismos? ¿nos reconciliaremos con el pasado, con la vanidad eterna, con la abundancia externa y con la devastación interna?

El mundo parece estar en un puente angosto, lo principal es no tener miedo de dejar atrás el pasado. Tenemos otra preocupación: cómo enfrentar el futuro sin chocar con su espalda, sino afrontando adecuadamente el inevitable mañana.

Nosotros mismos creamos una carrera de ratas y ahora podemos salir de ahí sin tanto golpe externo. Pues, lo principal es lo que está dentro: nuestras conexiones, nuestras relaciones, nuestra participación, la reciprocidad. Es suficiente lograrlo y todos los mecanismos —sociales, financieros, comerciales— empezarán a reestructurarse conforme al nuevo paradigma.

Pensemos en ello: ¿por qué vivimos? ¿cómo podemos construir nuestra vida de forma diferente, sobre principios distintos? La puerta para salir del egoísmo sin límites está abierta, usémosla mientras nuestro ego está golpeado y mudo.

Las aeronaves están en tierra, los barcos en los puertos, deberíamos estar en la escuela. No es humillante. Al contrario, tenemos oportunidad de hacer realmente algo por nosotros mismos.

Toda la vida estuvo dedicada a evitar esa pregunta. Preocupados ante la muerte,  justificandonos lo más posible. Sin embargo, el virus sugiere algo más. Así no podemos huir de la muerte. Para superarla, debemos sobreponernos al egoísmo que nos mata. Nuestro ego limita, nos da una sensación imperfecta y miserable del mundo, con las demandas de nuestro cuerpo. Sintamos el mundo en nuestra estructura general interna, en el alma. Así lo veremos totalmente distinto, infinito, eterno y perfecto.

No tiene nada que ver con la religión. La ciencia de la Cabalá no promueve ninguna creencia. Simplemente desarrolla el alma del hombre y nos hace felices. Ahora, cuando todos nos sentimos dentro de un mismo barco, debemos unir nuestros remos y dirigirnos a un mundo sin fronteras entre los corazones. Así, las barreras que quedan y nos  dividen, desaparecerán. El mundo del mañana se está construyendo ahora.
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Coronavirus: viendo hacia delante

Es como si nos hubiéramos convertido en participantes en un guión de Hollywood y estuviéramos siguiendo el desarrollo de los eventos desde dentro ¿podremos entender la esencia de lo que sucede y anticipar el resultado?

Ya es claro, el coronavirus se convirtió en uno de esos eventos raros, impredecibles con consecuencias a largo plazo que Nassim Taleb llamó “cisnes negros” (eventos no previstos con consecuencias extremas). Más tarde, en retrospectiva, todo se volverá claro y lógico, pero algo ya sucede ahora. Tenemos unas semanas o meses de reflexión ante nosotros y no sería muy sabio perder la oportunidad. Pues, no hay accidentes en la naturaleza y dado que las condiciones necesarias ya están, debemos usarlas con un propósito y no sólo esperar que venga el final.

Frente a nosotros, aparentemente, están varios meses de un estilo de vida inusual. Incluso después de que termine, no regresaremos a la rutina previa. Nuestra vida diaria será diferente ¿cómo exactamente? Depende de si queremos responder las preguntas principales que nos plantea el virus.

“Cuando todo termine, nos preguntaremos por qué tenemos que ir a trabajar a la oficina, ir a la escuela a estudiar o entrenar o ir a comprar en la tienda”, escribe Einat Wilf. Tal vez, ese será el momento en el que dejaremos atrás las estructuras de la revolución industrial.

Analistas, científicos y dirigente de compañías ya están discutiendo el nuevo paradigma digital, cambiando el enfoque de producción, su eficiencia, toma de decisiones y seguridad. La pandemia resaltó el hecho de que nuestro pensamiento inerte no está a la par del ritmo de la tecnología moderna.

Esto, sin embargo, es sólo parte de la imagen. Pues, no se trata tanto de tecnología: el punto es justo el concepto de éxito. Si no perdemos la oportunidad, la humanidad desechará mucho de lo superfluo y vivirá externamente más simple y prácticamente y además, su vida interna será más plena y multifacética. No sólo cambiará nuestra forma de vida, sino la forma en que pensamos y sentimos.

En este punto, lo único que queremos es que todo termine, pero vamos a juntarnos y ver los hechos de frente ¿qué nos dice la situación actual? ¿qué otras enfermedades del mundo nos revela el coronavirus?

El ministerio de salud no nos lo dirá. Sus directivas sólo nos desconectan y nos alejan de la vida que impone la sociedad, de sus valores actuales, ocio y pasatiempos. De pronto, la responsabilidad mutua dejó de ser una simple frase. Las prioridades están cambiando dramáticamente. El entretenimiento se está mudando al espacio virtual.

Es un preludio muy sombrío, pero no trágico. Intentamos aclimatarnos a un nuevo marco. Incluso estamos ayudando a otros, a extraños, eso ayer era una tontería para muchos. Por una parte, estamos limitados. Por otra, estamos descubriendo cosas nuevas inusuales. Es similar a un niño en desarrollo dirigido por su nodriza, ¿no es así?

Siguiendo la ruta de los enfermos, vemos cafés, restaurantes, tiendas, centros comerciales, supermercados y salas de banquetes. En realidad, esta línea punteada de una institución a otra construye casi toda nuestra vida. Viajamos al extranjero y es lo mismo en todos lados: se repite sin fin. Aún cuando en realidad no, sí es finito.

Ahora, viéndolo desde un costado, nos volvemos un poco más maduros y sabios. Imperceptible e implícitamente, una nueva sensación surge en nosotros. Tenemos una nueva actitud hacia ocio y entretenimiento, también hacia otros y hacia nuestra propia vida. La forma antigua se desvaneció como si los lentes se hubieran caído de nuestros ojos y nos expusiéramos a colores nuevos y brillantes.

Lo que hoy parece una prisión, en realidad, nos da la oportunidad de comenzar a tratarnos de forma más profunda y seria. Nos hacemos preguntas que, hasta ahora, fueron diligentemente oscurecidas por el paradigma previo.

En realidad, tenemos una oportunidad sin precedentes para reflexionar. El virus nos está llevando hacia la purificación y a una especie de desinfección de la mente y sensaciones. Está elevándonos hacia un nuevo nivel de pensamiento, entendimiento, deseo y conexión. Sin siquiera saberlo, ya estamos en contacto con un sentido que previamente no teníamos.

Adelantemos la cinta; el virus no será sólo una amenaza, también se convertirá en un descubrimiento. Debilita no sólo al cuerpo, sino conceptos y dogmas caducos, nos abre la puerta hacia un nuevo estado de la humanidad.

Nuestro primer impulso fue cerrar la puerta, calmar la situación y eliminar el obstáculo de la forma acostumbrada. Pero espera, no cierres la puerta de la conciencia. En la naturaleza -en ese sistema integral y único- no hay nada malo, nada equivocado. Todas sus respuestas son verdaderas y útiles incluso si, en cierto modo, son destructivas.

No puedes  luchar contra el virus descontando simplemente el sistema en el cual vivimos. El sistema no se irá a ningún lugar y continuará defendiendo su equilibrio ¿de quién?, podrías preguntar. De nosotros. Somos nosotros los que sacudimos el equilibrio general al sacudir el barco. Estamos orientados a consumir al mundo y a los otros en aras de alardear de forma tonta, por el deseo de estar en una posición más elevada y mejor en comparación con otros. Toda nuestra vida está subyugada a esta tarea, oculta detrás de muchos decorados que se ven sólidos pero son huecos.

Como resultado, en el nivel ambiental, destruimos conscientemente la tierra, Greta Thunberg está en lo correcto en este punto. Más importante, arruinamos la ecología social y fracasamos precisamente en la tarea que nos fue asignada por el sistema.

Nuestras relaciones y todo nuestro “progreso”, actúa en oposición a la naturaleza. Traemos desequilibrio y falta de armonía a todo lo que tocamos. Intentamos conquistar el sistema que nos dio a luz. Exigimos de la naturaleza que nos obedezca en nuestros juegos infantiles y sin sentido.

Por supuesto, la naturaleza está en contra. No es coincidencia que el virus nos fuerce a construir vidas más sanas y relaciones más responsables, a abandonar la producción innecesaria y a cuidar a otros.

Tal vez, crearán una vacuna o cuando la mayoría supere la enfermedad, dejaremos el aislamiento, siendo más maduros y viviendo de forma diferente y mejor. Tal vez le daremos significado a esta pandemia, que hasta ahora parece un “cisne negro”, un obstáculo desafortunado y no previsto en nuestra línea punteada.

Más tarde, se encontrará una explicación lógica para todos los “cisnes negros” ¿pero qué explicación daremos? ¿qué evita que lo hagamos ahora?

Por décadas, hemos deambulado por ilusiones de consumo, destruyendo la vida de futuras generaciones. Nos convertimos en ruedas dentadas de una maquinaria de sobre-producción global e indiferencia, que produce basura y quema recursos humanos y naturales en aras del egoísmo ¿para qué volveríamos a esto?

Incluso si consumiéramos dos o tres veces menos, nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos tendremos una vida más sana y colmada de alegría, mucho más creativa, duradera y universal. Un infortunio común puede ser trampolín hacia el éxito común.

El virus, en realidad, nos da oportunidad de sobrevivir. La naturaleza, a diferencia de la humanidad, no arruina ni destruye nada; sólo desarrolla, arregla y corrige. Nuestra percepción aún no ha llega a esa imagen, pero ya podemos extrapolar a partir de nuestro conocimiento, adelantarnos un poco y mirar más allá del horizonte descrito.

Veremos lo hostiles que fuimos con la naturaleza. Como un grupo de guerreros tártaros, pisoteamos los campos de la naturaleza y arrogantemente intentamos someterla a nuestras demandas egoístas.

De pronto nos veremos frente a la naturaleza y cada uno es toda la humanidad. Cada uno es personalmente responsable por mantener el equilibrio del sistema de la naturaleza. El individuo y el colectivo son iguales, dicen los cabalistas.

El virus es resultado del desequilibrio causado por los humanos en el sistema general. El humano es la parte que va al frente del sistema. Todos los impulsos del sistema están vinculados y se enfocan en nosotros. Dentro de sistema, aprendemos a responder el uno por el otro y además a responderle al sistema en sí.

No olvidemos cumplir con la distancia prescrita, quedarnos en cuarentena, cuidar a nuestra familia y ayudar a otros lo más posible. Ignorarlo sería como enterrar la cabeza en la arena mirando el pasado, cuando el mañana aún está en camino. La humanidad difiere de los animales en que se nos dotó de imaginación y sabemos cómo anticipar el futuro y ver hacia adelante. Nuestro “cisne negro” es mucho más de lo que nos parece.
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El coronavirus está cambiando la realidad, parte 6

¿Qué debe saber el hombre en el nuevo mundo? 

Pregunta: ¿Qué debemos saber en el nuevo mundo en el que de pronto nos encontramos?

Respuesta: Sólo hay una acción única y buena -acercarnos cada vez más-  y una acción única y mala -alejarnos y rechazar a los demás.

Pregunta: Si conozco el propósito de la existencia y puedo explicarme las causas del coronavirus ¿ayudará?

Respuesta: Es muy simple. Después de todo, el coronavirus o cualquier otro problema que se manifieste entre nosotros, es solamente resultado de nuestras conexiones incorrectas. Por lo tanto, no hay necesidad de ser sabio ni de aprender algo en especial. Sólo basta una muestra de nuestras malas conexiones.

Pregunta: Digamos que una persona escuchó nuestro programa, ¿luego qué? ¿debería decir “Eso es, ahora comenzaré a tratar bien a todos”?

Respuesta: Esto no le ayudará, porque no puede cambiar su naturaleza. La gente sólo puede cambiar su naturaleza al colocarse bajo una influencia positiva de forma regular. Para lograrlo, se requiere escuchar regularmente nuestro canal y permitir que se clarifiquen nuestros pensamientos y sensaciones.

Pregunta: ¿Dice usted que necesitamos aprender a estar en la conexión correcta?

Respuesta: Por supuesto.

Pregunta: ¿Podría ser que no regresemos al mundo anterior en el que vivíamos y que este virus no termine?

Respuesta: Naturalmente.

Pregunta: Sin embargo existe la idea de que en unas cuantas semanas todo será más cordial y estará bien ¿quién sabe? La humanidad ha pasado por muchos cataclismos.

Respuesta: Entonces será una distinta. La naturaleza no nos dejará. Ocurrirá de la nada, como este virus ¿quién sabía que aparecerá? Surgió de repente y de forma inesperada. Por ejemplo, cuando empezamos el Congreso Mundial de Cabalá en Israel, a finales de febrero, prácticamente no había nada. Y cuando lo concluimos, una semana después, ya había pánico en Israel y en todo el mundo.
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De Kabtv “El coronavirus está cambiando la realidad, parte 6”,  12/mar/20

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¿Por qué Cabalá no es la religión líder en el mundo?

Pregunta: Si la idea principal de todas las religiones en el mundo es unir a la gente bajo cierta idea común y elevarla hacia un poder superior, ¿por qué la ciencia de la Cabalá no se convirtió en religión líder en el mundo en esos 6,000 años?

Respuesta: La ciencia de la Cabalá apareció hace 6,000 años, los fundamentos de las religiones hace 3,500 años, en la antigua Babilonia. El crstianismo surgió hace cerca de 2,000 años y el Islam 600 años después.

La ciencia de la Cabalá no es religión. No necesitas creer, sólo necesitas comprender. La razón por la que surgieron las religiones es que la ciencia de la Cabalá fue ocultada.

Cabalá no afirma nada sin fundamento; fomenta que el hombre revele y entienda de qué habla. Es una ciencia llamada Jojmat HaCabalá (sabiduría de la Cabalá) es decir, sabiduría. No es ningún acto sagrado ni pases de manos ni nada de eso.

No afirma que debes creer. Debes llegar a un estado llamado fe. Pero esa fe es un estado de otorgamiento, de elevarme por encima de mi ego, no la fe de la que hablan los religiosos.

Es decir, Cabalá no tiene absolutamente nada qué ver con ellos. Así que, no importa quién eres ni qué eres. Nacionalidad ni género importan. Lo principal es el deseo de saber por qué y para qué vives. Cabalá no divide a la gente en ningún tipo de denominación. Quien lo desea viene y la estudia.
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De Kabtv “Fundamentos de Cabalá”, 2/feb/20

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Amor propio

Pregunta: ¿Qué es amor propio?

Respuesta: Es nuestro egoísmo, cada uno conoce cuando una persona se ama a sí misma indefinidamente, inconscientemente, sin fundamento, porque esa es la fuerza de la naturaleza. Subconscientemente existe en nosotros.

Pregunta: ¿Pero al mismo tiempo disfruto a expensas de los demás?

Respuesta: No necesariamente a expensas de los demás. Simplemente amor por nosotros mismos -es nuestro ego.
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De Kabtv “Fundamentos de Cabalá ”, 2/feb/20

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Encuentro contemporáneo de amigos

Pregunta: La reunión contemporánea de amigos se transmite en todo el mundo. Grupos e individuos de cientos de países participan. Sus representantes hablan de la importancia de la meta. Mostramos materiales en video, hablamos de noticias de difusión y escuchamos música.

¿Es normal? ¿hay algún tipo de opción de reunión clásica? Una cosa es cuando un pequeño grupo de cinco a diez personas se reúne en un entorno íntimo. Otra es cuando ves a miles de personas alrededor y, por supuesto, sólo algunas tienen la capacidad técnica para hablar, etc.

Respuesta: Creo que no importa. Para mí, parece lo contrario: cuando un gran grupo de todos los países ve el sistema del que forman parte, el objetivo hacia el que avanzan, es de gran ayuda.

No creo que haya espacio para se diluya ni que se distancien de la meta ni haya confusión para avanzar. De ningún modo. Me gusta lo que está pasando. Creo que es clave para nuestro desarrollo correcto.

El mundo avanza para garantizar que cada uno y la humanidad, se eleven por encima de la imagen mundana, superficial y pequeño burguesa, encerrada en las fronteras de países y pequeños grupos con maestros personales. Vemos que esto se está acabando porque así es mucho más largo y más difícil avanzar hacia el Creador.
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De Kabtv «Principios de Cabalá», 11/mar/19

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Lección diaria de Cabalá – 1/abr/20

Preparación para la lección
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Lección sobre: «Pesaj (Pascua)»
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Escritos de Baal HaSulam, «Arvut (Garantía mutua)»
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Escritos de Rabash, «Uno siempre debe vender las vigas de su casa» (1984)
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