“¿Cómo afectará el coronavirus a la economía mundial? (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cómo afectará el coronavirus a la economía mundial? 

Para empezar, tras este prolongado periodo de condiciones que dio el coronavirus, nuestra actitud hacia el mundo se volverá diferente y habrá cambios importantes. 

Cambiaremos psicológicamente, en correspondencia, nuestros sistemas, conexiones y percepciones cambiarán tanto que no habrá retorno al mundo pre-coronavirus. 

El mundo post-coronavirus será nuevo. Nuestros comportamientos y conexiones serán diferentes a lo que fueron antes del coronavirus. 

Pienso que tendremos mejor sensación de lo que es y no es, esencial en la vida y que valoraremos una definición más interna de la conexión y cercanía mutua. El grado de nuestro cambio psicológico determinará el grado de cambio en nuestros sistemas, la economía incluida. 

Durante el periodo del coronavirus, mientras estamos en un largo distanciamiento social y condiciones de quedarse en casa, pienso que la economía debe operar a modo de emergencia: que el gobierno de lo básico para vivir a cada uno -comida, vivienda, agua, electricidad y servicios municipales. También pienso que al enfocarnos cada vez más en lo básico para vivir, caerán muchos negocios que realmente no necesitábamos. 

Mientras más soportemos este periodo, más incrementará nuestra conciencia de lo que es más importante en la vida. En su turno, esto calmará nuestra carrera de ratas egoístas-competitivas que solíamos correr. 

En términos de cómo será la economía mundial al final del periodo del coronavirus, no pienso que podamos describir los cambios por el momento, porque el tiempo juega su papel. Hemos estado en esas condiciones por poco más de un mes. Digamos que estaremos en esas condiciones por otros seis meses. Aún no podemos imaginar los cambios por los que habremos pasado al final de ese periodo. 

Idealmente, operaremos más en equilibrio con la naturaleza, es decir, con más consideración y responsabilidad mutua. Actuar como una gran familia que observa los medios que tiene a su disposición y los asigna de la mejor manera a cada miembro en forma benéfica mutua. 

En correspondencia, las situaciones que vemos actualmente, donde, por ejemplo, que un miembro de la familia no puede pagar la renta y otro reciba millones para sostener su reserva personal de mansiones y yates, ya no tendrá sentido y encontraremos maneras de suavizar las diferencias en esas situaciones para el beneficio común. 

Esa lógica no es ni socialista ni capitalista ni comunista. Su base es entender las leyes de la naturaleza y lo que la naturaleza nos requiere con el fin de equilibrarnos con ella. 

Sin embargo, para legar a ese tipo de economía, necesitaríamos pasar por un cambio importante en nuestras actitudes mutuas -un cambio en nuestra prioridad de beneficio propio, hacia beneficiar a otros. 

De la misma manera, si no avanzamos hacia este cambio de actitud, podemos esperar que nuestra economía no cambiará para ser más equilibrada con  la naturaleza. 

Es por eso que pienso que aún es muy temprano para decir cómo será la economía y el mundo, al final del periodo del coronavirus. Es como si estuviéramos en un tren que abandonó su parada previa y nos dirigimos a la siguiente, la cual nunca hemos visitado. 

Llegar a esos cambios requiere de un aprendizaje que enriquezca la conexión. 

Este aprendizaje tiene como objetivo mejorar nuestro entendimiento del mundo interdependiente en que nos encontramos hoy y cómo la interdependencia de hoy requiere de consideración, responsabilidad, apoyo y estímulo mutuos para sobrevivir y vivir vidas satisfactorias. 

Más aún, mientras más incrementa el desempleo debido a que muchos negocios no esenciales quiebran, por una parte y además debido a que los medios tecnológicos reemplazan a los recursos humanos, por otra parte, más estamos preparados para una solución económica diferente a las que tenemos hoy. 

He escrito extensamente de mi apoyo por el ingreso básico universal como la solución, pero sólo bajo la condición de que el ingreso básico sea entregado a cambio de participar en un aprendizaje que enriquezca conexión, para que las conexiones sociales sean más positivas y la gente aprenda a aceptar, entender y relacionarse bien con todos y se involucre en crear una nueva atmósfera de consideración, apoyo, conciencia y sensibilidad mutuas. Si el ingreso básico no es dado junto con ese aprendizaje, la sociedad se paralizará. 

Por lo tanto, pienso que las condiciones del coronavirus nos acercarán a ese tipo de economía, incluso si sólo nos prepararnos psicológicamente para ello. 

Mientras más pronto lleguemos a actitudes de consideración mutua y a una economía que refleje ese cambio de actitud, más pronto veremos en la sociedad, menos violencia, crimen y abusos, junto con una cada vez mayor felicidad personal y social. 

En última instancia, es una cuestión de a qué le damos valor. 

En Hebreo, la palabra para “dinero” (Kesef) tiene la misma raíz lingüística que la palabra “cubrir” (Kisui). Por lo tanto, si cambiamos la cubierta sobre nuestra sociedad de una valoración consumista, de mi valor propio que va de acuerdo a la cantidad de riqueza, estatus y poder que uno tiene, hacia uno donde no valoramos la riqueza individual ni el estatus ni el poder, sino la contribución hacia una sociedad conectada positivamente, estaremos en nuestro camino hacia un mundo más equilibrado con la naturaleza y experimentaremos vidas más armoniosas.

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