El coronavirus nos saca de la rueda viciosa

¿Hay una conexión entre los eventos corporales que suceden en el mundo por la pandemia de coronavirus y nuestros cambios internos?

Todos comenzamos en este mundo en el estado animal; al principio no hay nada espiritual en nosotros. Pero de repente este virus viene y nos ayuda. No hablo del sufrimiento que acompaña este proceso, sólo de las consecuencias espirituales. En esta vida es imposible ganar sin pagar.

Veamos sólo la ganancia espiritual. Con ayuda del virus, nos distanciamos de nuestra vida anterior, que fue una carrera por todos los placeres posibles inventados artificialmente por nosotros.

Establecimos estas metas inventadas para nosotros en este mundo y seguimos compitiendo por quién las alcanzaría primero. Esto nos permitió estar orgullosos y llenar cada vez más nuestro egoísmo, comprando cosas que no necesitamos, sólo para presumir a los demás.

Así era nuestra vida, pero el virus llegó y en cuestión de pocas semanas despejó el mundo del consumismo, de la basura. Nos ordenó ir a casa y pensar en cómo vivimos nuestra vida ¿queremos seguir así, seguir corriendo y compitiendo?

¿Queremos seguir llenando nuestra vida, desde el nacimiento hasta la muerte, con diferentes juegos, sólo para evitar pensar en el sentido de la vida? ¿o pensamos en el significado de la vida? ¿vale la pena vivir?

En primer lugar, el coronavirus nos educa, nos convierte en personas nuevas. No lo pensamos antes. Simplemente vimos a los demás, hicimos todo lo posible para no ser peor que nuestro vecino. Y pasamos la vida buscándolo. El ego siempre trató de que prosperara y tuviera éxito para no avergonzarme al compararme con los demás.

Pero el virus está destruyendo toda la base del egoísmo. Hoy ya no nos preocupa más. ¡Ve la ayuda que recibimos, un golpe espiritual! Ahora la pregunta es ¿cómo vamos a usar esta lección? El virus nos detiene y nos saca del camino. Antes de la pandemia, ya temíamos que el mundo fuera hacia el abismo. Vivíamos anticipando una crisis inminente, un desastre ambiental o una tercera guerra mundial, que nos mataría a todos.

Pero ahora vemos que podemos llegar a una forma de vida totalmente diferente. La vida puede estar llena de otras cosas, como está escrito: «Verás tu mundo en esta vida».

Si comenzamos a alejarnos del ego hacia el otorgamiento, gradualmente llevamos nuestros deseos al otro lado de la realidad, cruzamos el horizonte, vamos más allá del egoísmo, más allá de la frontera de este mundo.

Así, avanzamos hacia la paz eterna. No necesitamos morir; vamos a dejar morir nuestro deseo egoísta, no necesitaremos sentir la muerte física. Cambiaremos el cuerpo como se cambia la camisa vieja. Tiras la camisa vieja y te pones una nueva y comienza a vivir de nuevo. Así, las reencarnaciones circulan una tras otra. Los deseos se renuevan en mí y cada vez renuevo mi vida. No hay nada que temer.

Ahora entendemos la esencia de este mundo y del mundo superior. De hecho, difieren sólo en el deseo. Si cambio mi deseo de recibir a otorgar, avanzo de mundo en mundo, cruzo la frontera entre la vida material y la espiritual, eso es muerte material. Matamos el deseo de disfrutar y somos libres. Me libero de mi deseo egoísta y ahora existo en otorgamiento.

Hace dos meses, era imposible hablar de esto. Todos pensaban en mil problemas de la vida, de su negocio. Ahora el virus nos mandó de vacaciones a pensar en la vida espiritual. Nos eleva a otro nivel y nos hace pensar en la eternidad, en el sentido de la vida. El coronavirus es una fuerza espiritual que nos penetra y nos eleva del grado de la muerte material al grado de la eternidad espiritual.
[262544]
De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 2/abr/20, Extractos seleccionados

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta