El secreto para superar el encierro del coronavirus

Medium publicó mi nuevo artículo «El secreto para superar el encierro del coronavirus«

Si eres como una de cada tres personas en el mundo, que actualmente tiene la orden de quedarse en casa, la pregunta de cómo hacer que esa situación tenga significado es relevante.

El surgimiento de la pandemia COVID-19 está empujando a la humanidad para que se de cuenta de que dependemos unos de otros. Nos envió a casa, no sólo para detener la propagación del virus, sino también para evitar que sigamos infectando al mundo con nuestra interacción problemática y de explotación, donde cada uno busca elevarse sobre la ruina de los demás. Nuestras relaciones desequilibradas tienen impacto negativo en los otros niveles de la naturaleza; inanimado, vegetal y animal y, la naturaleza reacciona a nuestra influencia dañina mandándonos golpes para tratar de estimularnos a equilibrarnos con ella.

¿Cómo encontrar fuerza interior?

El hogar se convierte en el lugar para arreglar nuestro desequilibrio con la naturaleza, primero practicamos nuestras relaciones armónicas con los demás. Es el lugar donde podemos comenzar a pensar en cómo ser más considerados. Pero a medida que pase el tiempo, nos impacientaremos fácilmente. Será más complicado mantener una actitud positiva cuando aumente el ego, el deseo de recibir en beneficio propio, hasta que ya no podamos llevarnos bien y nuestros lazos rotos creen divisiones, disputas, discusiones y confrontaciones.

“Cuando luchemos contra nuestro ego en lugar del de otra persona, el triunfo será más dulce y más agradable”

La sabiduría de la cábala, conocida también como sabiduría de la conexión, explica que estos estados son oportunidades para superar conflictos y generar cohesión y comprensión mutua. Como está escrito, “Cada uno ayuda al otro y le dice a su hermano: ‘¡Sé fuerte!”´ (Isaías, 41:6). En otras palabras al construir relaciones apropiadas entre nosotros, al ayudar, apoyar y alentar a otros adquiriremos la fuerza interior requerida para hacer el bien en el mundo, comenzando con los más cercanos a nosotros.

Los cabalistas aconsejan: Mostrar afecto y cuidado. Hazlo con tu mayor esfuerzo. Hazlo abiertamente e incluso artificialmente hasta que el hábito se convierta en tu segunda naturaleza. ¿Cómo podemos escuchar esos consejos, no se diga ponerlos en práctica, si contrarresta al sentimiento del corazón? Estaremos preparados para someternos cuando nos demos cuenta de que no hay otra manera y la alternativa es vivir la vida como prisioneros en nuestro propio hogar. Por el contrario, podemos aceptar este bloqueo como una oportunidad para examinar lo que debemos corregir en nuestra actitud mutua y vivir una vida más plena.

Los niños serán niños, los adultos no deberían.

Podemos preguntarnos de dónde sacan los niños la fuerza para superar su ardiente deseo de actuar en contra de su deseo natural, ¿cómo, por ejemplo, pueden los niños estar dispuestos a hacer concesiones para encontrar un terreno común y comprensión? Se puede lograr cuando los educamos con nuestro ejemplo. Si los adultos demuestran un comportamiento altruista y no actúan como niños tercos, sino que dan ejemplos de amor, cuidado y entrega, los niños imitarán esos ejemplos y al crecer se comportarán de manera similar.

Es muy complicado, pero los padres deberían obligar a los niños a hacer concesiones. Porque, si logran hacerlo, ganarán un estado mucho más tranquilo y feliz. Por eso, debemos explicarles (y también a nosotros mismos): “¿Crees que ganarás más si eres terco?” “¿beneficiará a alguien si te niegas a rendirte?” “¿tendrás alguna ventaja duradera si intentas forzar al otro?”

Es probable que estén de acuerdo después de unos segundos. De hecho, el principio es fácil de comprender, pero difícil de ejecutar. La naturaleza humana, el deseo de recibir, se resiste, ¿qué podemos hacer que nos ayude a superar nuestra naturaleza? La respuesta es: organiza un ambiente de apoyo, crea una atmósfera que ayude a los niños (y a nosotros mismos) a superar y dejar el ego y a ceder en un beneficio común.

Cuando tanto tú como tus hijos están cansados de escuchar de esos compromisos, debemos explicarnos una vez más: “Cuando luchemos contra nuestro ego en lugar del de otra persona, el triunfo será más dulce y más agradable”.

Sin embargo, no podemos darles sólo instrucciones huecas. Necesitamos profundizar más ordenando a nuestra propia naturaleza egoísta que renuncie a sí misma a cambio de una ganancia mutua. Al hacerlo, desarrollamos un nuevo enfoque para hacer compromisos, construimos dentro de nosotros esta característica para un propósito superior. Nos preparamos para ceder ante el mundo entero ¿para qué? Para calmarlo y traerle el mismo poder de compromiso, el poder de equilibrar nuestras luchas. Por tanto, a medida que enseñamos a nuestros hijos, también nos educamos nosotros mismos y al hacerlo nos elevarnos a un nivel más alto de consideración y responsabilidad mutua.

Poco a poco comenzaremos a ver que todos los miembros de nuestra familia logran cancelar su deseo frente al otro, se rendirán en beneficio de toda la familia con una sonrisa tranquila y agradable. Cuando adquirimos el poder de hacer concesiones, podremos extender esta habilidad desde una unidad pequeña a la sociedad en general. Así todos comenzaran a pensar y a actuar en beneficio de todos, en lugar de tratar de atraer a otros para que se beneficien individualmente. Y al hacerlo, todos recibirán lo que se requiere para su vida, como en familia.

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