El virus no distingue nacionalidad ni color de piel.

El coronavirus no reconoce ni límites ni diferencias sociales. No distingue nacionalidad ni color de piel: negro, blanco, amarillo, rojo. El sistema humano en relación con la naturaleza es como diferentes niños en relación con su madre. La madre los ama a todos.

No lo vemos con nuestros ojos egoístas, debemos corregir nuestra visión. La corrección radica en cambiar totalmente la naturaleza de la conexión entre la gente a una ayuda mutua integral. Si no sucede, nos espera una serie de golpes continuos de la naturaleza, que nos obligarán a sacar la conclusión correcta.
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De una conversación con David Blumenfeld, 25/mar/20

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