Matzá es nuestro primer pan de pobreza

Debemos trabajar constantemente en nuestro ego tratar de lograr unidad y dentro de ella, conexión con el Creador. Si no podemos conectarnos en la decena, no podremos conectarnos con el Creador. Por eso, está escrito: del amor de los seres creados al amor del Creador.

Cada vez que intentamos conectarnos, es como si amasáramos la mezcla de harina y agua. Mientras trabajamos en la masa, que aún no está lista para ser horneada, no se convierte en Jametz[levadura]. Lo principal es seguir, esforzarnos más para que no se convierta en Jametz. ¡Incluso podemos trabajar todo el día! El deseo de recibir no está arruinado mientras trabajemos en él.

Cuando alcanzo el estado correcto, es decir, la conexión correcta y siento que estoy dispuesto a ignorar todo, para conectarme con mis amigos, ahí puedo conectarme con el Creador.

Así, salgo de la autoridad del faraón a la autoridad del Creador y veo a la decena como un medio para salir de la esclavitud de Egipto y estar bajo la autoridad del Creador. La decena está a la mitad, como una estación intermedia.

Así, queda claro lo importante que es la Matzá [pan de Pésaj]; Es el símbolo central de Pésaj, la fiesta de la libertad, de salir de Egipto, salir de la intención egoísta al otorgamiento, de la autoridad del faraón a la autoridad del Creador.

No podemos dejar de trabajar en nosotros mismos, en la conexión en el grupo, nos presionamos como masa, hasta que estemos tan mezclados, que la masa se vuelva totalmente homogénea. No quedará ni harina ni agua, todo se fusionará en uno.

Después de lograr esa compresión en nosotros mismos, esos ejercicios, convertir a la decena en un solo material monolítico, sentiremos que estamos listos para conectarnos con el Creador. El Creador, con su presión externa, nos despierta para esa conexión. Pero la pregunta es, si nosotros como grupo podemos despertarnos para amasar nuestra masa aún más rápido y convertirnos en Matzá.

Matzá es que el hombre está dispuesto a luchar contra su ego para conectarse con el grupo. Que esté preparado para presionarse a sí mismo, para hacer una masa en la que no estén separadas la harina del agua, que estén totalmente combinadas. La harina, es decir, el deseo de recibir, absorbe el agua y juntas se convierten en un solo material.

Los diez amigos están integrados muy fuertemente en su anhelo por el Creador, sin importar la dirección que cada uno tenga. Llegamos a una dirección, una comprensión, un sentimiento que lo combina todo. Así tomamos la forma de Matzá, pan de la pobreza, es decir, estamos preparados para estar juntos sin ninguna distinción entre nosotros.

Esta es la preparación para salir de Egipto. Hacemos Matzá de nosotros mismos y la horneamos en Egipto. Matzá es el nuevo personaje del grupo conectado.

Nuestro deseo de recibir es harina y el deseo de otorgar, la Luz que nos ilumina un poco desde arriba, es agua. Vertimos el agua en la harina y comenzamos a trabajar con ella, amasando hasta prepararla y hornearla.

Esto significa que debemos lograr un poco más de comprensión del Creador y de sus cualidades de otorgamiento y conexión, para poder entenderlo y empezar a constituirlo cada vez más en nuestro deseo, aún egoísta.

Lo más importante no es cuánto deseo personal de otorgamiento tiene cada uno, sino nuestros esfuerzos comunes. Avanzaremos en la medida en que tratemos de entrar en el deseo de otorgar para que nuestra harina tome la cualidad del agua, en la medida en que combinemos el deseo recibir con la intención de otorgar.

Si la conexión en el grupo es resultado del esfuerzo común de la decena, atraeremos la Luz que reforma para que nos conecte. Con cada gota de agua unimos otro gramo de harina a la masa, a un cuerpo, depende de nuestro esfuerzo general en el grupo.

Si la masa se vuelve suave y homogénea, es decir, nuestro ego, la forma individual de todos desaparece, quiere decir que está preparada para hornear y haremos una Matzá.

Matzá se llama, pan de los pobres, porque lo horneamos en pobreza, en ausencia de fuerza, sensación y comprensión en mente y en corazón. Pero luego, con ayuda de esa nueva forma que recibimos, podemos cruzar la frontera entre las posesiones del faraón y las posesiones del Creador, liberados del ángel de la muerte, de nuestro deseo egoísta.
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De la 4a parte de la lección diaria de Cabalá 12/abr/20, “Pésaj

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