Pésaj es el fin del poder del faraón

Pésaj marca el éxodo de nuestro egoísmo, la regla de la naturaleza terrenal, material, nuestro faraón. El faraón es dueño del hombre cien por ciento, excepto por un pensamiento, el único punto en el corazón que nos conecta con el Creador. 

Necesitamos dirigirnos al Creador con este punto y pedir que tire de nosotros más allá del extremo de la cuerda, fuera del poder del faraón. 

La pandemia de coronavirus, la cuarentena, las condiciones extremas que vivimos hoy, son precisamente antes del éxodo de Egipto, nos preparamos para abandonar la esclavitud egipcia, salir del poder del deseo de disfrutar, que nos separa, ir a la unión. 

Cuando comencemos a sentir nuestra unidad, será porque abandonamos Egipto y llegamos a la tierra de Israel, al deseo dirigido al Creador, Isra-el (Yashar-Kel). 

Egipto es nuestro estado actual, donde cada uno está dentro de su ego. Pero existe la tierra de Israel, el deseo de ir al Creador. La transición de Egipto a la tierra de Israel, de un deseo a otro, es llamada el éxodo de Egipto y está formada por muchas acciones. 

Esperemos hacer esta transición pronto y que nuestro deseo sea por al Creador, dentro de la vasija, llamada alma, así seremos dignos de ver, sentir y vivir en otra etapa de la vida- en una tierra más exaltada. 

Todos queremos salir de Egipto, fuera de nuestro egoísmo, abandonar el antiguo enfoque de la vida, que nos obligaba sólo a pensar y cuidar de nosotros mismos. Pues, esa es mi naturaleza, nací con ella y vivo con ella. Pero el punto en el corazón que despierta en mí, me llama a abandonar el egoísmo. 

Al principio, quiero abandonar un mundo y entrar en otro, simplemente porque pueden mejorar las cosas para mí. Pero después comienzo a entender que la transición de un mundo a otro, de Egipto a la tierra de Israel, es un ascenso, es ir de un nivel a otro. 

Egipto es cuidar de mí mismo e Israel es cuidar del Creador, dar placer a Él. Y para ir realmente hacia el Creador y no de regreso a mi mismo, el Creador me da una señal: si pienso en otros, voy hacia el Creador. 

El Creador deliberadamente rompió en muchas partes el deseo que Él creó, para mostrarnos que todos pensamos sólo en nosotros mismos. Pero si quiero aspirar al Creador, debo pensar en otros y con ese pensamiento pensaré en el Creador. 

Así seremos como el Creador, similares a Él: el Creador piensa en mí al cien por ciento, yo, también, en cierto porcentaje de mi deseo, pienso en Él. En ese grado, revelo al Creador y lo siento, me acerco a Él, me uno y la conexión surge entre nosotros. 

Al grado de mi conexión con la humanidad, con la sociedad, me dirijo al Creador y lo siento. Este es todo el proceso de salir de Egipto. En este camino pasamos por muchos cambios, de los cuales nos habla la Torá. 

La metodología de la ciencia de la Cabalá consiste de guiar al hombre a través de todas esas etapas, desde su egoísmo primordial básico hasta la similitud con el Creador al cien por ciento, eso se llama, fin de la corrección. 

Ya avanzamos por este camino. En realidad, al principio no entendíamos que todos estábamos bajo la tenaza del egoísmo, nuestro deseo de disfrutar. Pero gradualmente avanzamos y ya sentimos que el grupo es un medio para lograr al Creador, pero el egoísmo, llamado faraón, nos domina. 

Debemos escapar, se le llama éxodo de Egipto, convertir el egoísmo en otorgamiento con ayuda de la Luz que reforma, la Torá

Cuando el deseo cambia, de recepción a otorgamiento, es mi transición de Egipto hacia la tierra de Israel. En el camino hay muchos cambios, estaciones intermedias.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 31/mar/20, “Pésaj

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