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Reinventando la cultura

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 14/may/20

No hay duda de que el entretenimiento sufrió un gran golpe como resultado de la crisis del coronavirus. Muchos en la industria, lo dejaron y muchos más tendrán que dejarlo. Yo no le prestaría especial atención al resto de las artesanías moribundas, si no fuera por su importancia en nuestra vida, especialmente entre los jóvenes.

La industria del entretenimiento no sólo refleja el espíritu de la época; en muchos sentidos, lo crea. Tiempo nuevo requerirá nuevo entretenimiento y cuanto antes nos demos cuenta, mejor para todos. Las estrellas de las redes sociales, por ejemplo, perderán su popularidad, no porque hayan hecho algo mal, sino porque la gente se sentirá menos atraída por lo que pasa en las redes sociales, que giran en torno a la apariencia y la extravagancia. Comenzará a buscar significado y valor social en las palabras y acciones de los demás.

La cultura es un campo dinámico, nadie puede decir con certeza qué forma tendrá la cultura en la era emergente. Pero no tengo duda de que la era anterior al coronavirus no volverá; se fue para siempre.

Con toda probabilidad, los ídolos del futuro darán más valores como, solidaridad y unidad a la comunidad. No sólo promoverán la cohesión social, sino que darán ejemplo con sus propias acciones.

Los artistas escénicos también adaptarán su música y espectáculos al espíritu emergente: sus canciones, obras de teatro y películas defenderán una conexión humana cálida y mutua y su arte reflejará su posición. Quizá ganen menos dinero, pero serán mucho más ricos en amigos, amigos de verdad.

Quizá hoy, esta perspectiva parece sombría para quienes aspiran a tener fama y fortuna, pero mañana sentirán que es la forma más natural de vivir. No entenderán cómo pudieron haber pensado de otro modo ni en lo que tuvieron, cuando tenían toneladas de dinero, pero nadie con quien compartirlo.

Mis pensamientos en Twitter, 14/may/20

El progreso espiritual se da, sólo con la condición de que sientas la autoridad del Creador en el mundo. No hay otra fuerza más que Él. Es decir, siempre estás dentro del Creador. Pero tu ego te impide sentirlo. ¡Así que quítalo! ¡Intenta sentir al Creador con más y más claridad!
De Twitter, 14/may/20

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Mis pensamientos en Twitter, 13/abr/20

La COVID-19 nos dio una lección de humildad

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 14/may/20

Probablemente, ningún peligro se haya minimizado más, que el coronavirus. Desde el caso 1, el virus se describió como un tipo de gripe, una amenaza insignificante para la salud y básicamente, no como problema. Sin embargo, podemos ver que ese error tuvo gran impacto en la sociedad humana. Encubiertamente, la COVID-19 destrozó los cimientos de nuestra civilización. En dos meses, la humanidad capituló ante un enemigo que no puede ver ni oír ni oler ni saborear ni tocar y cuya nocividad es cuestionable.

Gripe o no gripe, uno por uno, los gobiernos revocaron todas las actividades públicas, congregaciones religiosas y políticas, congresos profesionales, deportes y entretenimiento, centros comerciales, fábricas, empresas de alta tecnología, transporte y recreación. A pesar del costo inimaginable, los jefes de estado sucumbieron en masa al bicho y detuvieron a su nación.

Aún más extraordinario, ahora, mientras los gobiernos intentan reiniciar su país, la gente no está entusiasmada en participar. No es sólo que no tuvo ingresos durante el cierre, aunque esto también es cierto. Es más profundo que eso: la humanidad está perdiendo interés en una civilización que aclama a las personas según sus billeteras.

Aunque los encargados de formular políticas y los magnates insisten que se retome lo que se dejó hace dos meses, pues quieren aprovechar al máximo la recuperación, a costa nuestra, esto no sucederá, no esta vez. La gente cambió.

No sólo los magnates y los gobernantes recibieron una lección de humildad con el virus, todos lo hicimos. Todos aprendimos que somos vulnerables, dependientes de otros para satisfacer nuestras necesidades más básicas, desde salud y alimentación hasta la compasión humana. Aprendimos que lo que realmente nos hace felices es una familia cálida y buenas amistades, no las tendencias populares ni los colegas sonrientes.

Estamos aprendiendo a ser iguales. Nos damos cuenta de que es más gratificante cooperar que competir, que es muy gratificante compartir, cuidar y liberarnos, por fin, de nuestro ego. El coronavirus nos dio vida al someter a nuestro ego.

Y como lo hace el niño, damos pequeños pasos. A veces tropezaremos, a veces caeremos, pero nuestro objetivo debe ser siempre claro: aprendemos a unirnos. Si nos esforzamos por vivir en unidad, la vida nos enseñará lo que debemos guardar del pasado y lo que debemos desechar. No necesitamos tomar decisiones por adelantado, sólo tratar de unirnos unos con otros y ver qué tipo de sociedad emerge, cómo abastece a sus miembros, recompensa a sus campeones y reprocha a sus enemigos.

A medida que cambian nuestros valores, también lo hará la causa de nuestra alegría y tristeza. Nuestras aspiraciones se adaptarán, sin esfuerzo, al nuevo entorno y prosperaremos hasta que todo lo que nos rodea prospere.

Dado que el vínculo humano será el objetivo final de la sociedad, no tendremos miedo por nosotros mismos ni por nuestros hijos ni por nadie a nuestro cuidado. No tendremos que preocuparnos por comida ni por vivienda ni por atención médica ni por educación ni por los amigos de nuestros hijos ni por nuestros amigos. Simplemente, no tendremos que preocuparnos. Y nuestra única demanda será hacer el bien a los demás, al menos, en la misma medida que ellos lo hacen por nosotros.

Debemos temer al virus y cuidar nuestra salud, pero también debemos agradecer que viniera en nuestra ayuda. Nos salvó de matarnos unos a otros y destruir nuestro planeta; nos dio oportunidad de comenzar de nuevo. Así, con toda honestidad, estoy agradecido por la lección de humildad que la COVID-19 nos dio a todos.

Fot de Jeshua Earle en Unsplash

¿Quién teme a la educación?

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 14/may/20

A menudo, cuando digo que COVID-19 está educando a la humanidad, hacen una mueca, como si dijera algo inapropiado. A la gente no le gusta ser educada; le gusta estar en la cima y, ​​ educación significa absorber el conocimiento de otra persona. Eso coloca al educador arriba y al estudiante abajo.

Pero, ¿si sabes que el profesor lo único que quiere es lo mejor para ti? ¿qué pasaría si supieras que la maestra te ama y quiere que tengas éxito y que tengas la mejor vida que puedas tener? ¿no aprenderías con gusto?

Todo nuestro problema es que pensamos que estamos en guerra con la naturaleza, razón por la cual tratamos de dominarla. Pero la naturaleza nos creó; no podemos estar por encima ni ganarle, por mucho que lo intentemos. Además, la naturaleza no desea dañarnos. Es armoniosa y mantiene a todas sus partes en unidad. El humano es el único elemento en la naturaleza, que se resiste a esa armonía y quiere estar en la cima.
Al obligarnos a estar en cuarentena, la naturaleza nos muestra su belleza, se acercó a nuestra puerta (a menudo literalmente), limpió el aire y el agua y nos enseñó el daño que, todo el tiempo, nos causamos a nosotros mismos y a nuestro entorno.

Ahora que vamos a salir del encierro, podemos elegir defender nuestra armonía con la naturaleza o deshacernos de ella y reanudar nuestra diversión. Si elegimos lo primero, la naturaleza nos recompensará diez veces. Seremos mucho más saludables, más seguros y más felices que nunca. Si elegimos la autocomplacencia, la naturaleza, como maestro vigilante, nos castigará nuevamente, pero con más severidad, pues no aprendimos la primera vez. La elección, como siempre, es nuestra.

La obsesión por la reapertura de la economía nos puede salir cara

Medium publicó mi nuevo artículo «La obsesión por la reapertura de la economía nos puede salir cara«

El discurso principal que escuchamos en los medios es simplemente; cuándo vamos reanudar el proceso económico. Nadie parece preguntarse para qué deberíamos reanudarlo. Nadie pregunta si los negocios que cerraron estaban haciendo algo bueno por alguien, aparte de sus dueños, ni si cerrarlos no fue realmente lo mejor para todos. COVID-19 nos dio oportunidad de examinar todo lo que consumimos y decidir qué necesitamos realmente. Pero, de alguna manera, parece que evadimos la oportunidad.

Una cosa sería, si sólo perdiéramos la oportunidad de agregar valor a nuestra vida al elegir lo que es bueno para nosotros y rechazar lo redundante. Pero el problema real es mucho peor: el consumo excesivo nos hace agotar los recursos de la Tierra, explotarnos mutuamente y desperdiciar dinero que podríamos usar mucho mejor que en accesorios, dispositivos y parafernalia que desecharemos dentro de un año, cuando la moda cambie.

Lo peor, es que puesto que no aprendemos la lección de COVID-19, que deberíamos haber aprendido, pronto habrá un brote mucho peor, que no dañará sólo a enfermos y ancianos, cuya tasa de mortalidad será mínima. Seremos afectados por una plaga que lastimará a niños y adultos, la tasa de mortalidad será mucho más alta que la de COVID-19 y la recuperación mucho más lenta, más dura y más dolorosa. Podemos esperar a que esto suceda, pero también podemos superar la obsesión por la reapertura de la economía y ver que el coronavirus nos trajo a un mundo completamente nuevo.

De manera encubierta, el virus nos trajo a una nueva era. Es como si fuéramos a un nuevo país donde no conocemos ni cultura ni modales y nos comportamos como lo hicimos en nuestro país anterior. Pero en este nuevo lugar, todos se comportan de modo diferente: no compiten. Comparten, son considerados, se cuidan y no toleran la explotación.

En el nuevo país, a la gente no le gusta ir de compras. Van a la tienda para obtener lo que necesitan y pasan el resto del tiempo juntos. Como la tecnología se desarrolló hasta el punto en que muy pocos necesitan trabajar en la producción, la mayoría simplemente socializa. Pues están conectados y se sienten cercanos entre sí, no sufren los dolores causados por el hombre, como, depresión, abuso de sustancias, trastornos alimentarios o violencia. Y como pasan la mayor parte del tiempo socializando, sus ídolos son personas que destacan en acercar los corazones de todos.

Nosotros, la humanidad, fuimos admitidos en este país. Aún no nos damos cuenta, pero ya estamos allí. Por eso, de repente, nada funciona y no hay razón aparente. En este nuevo país, damos pequeños pasos. Y como los bebés, debemos pensar dos o tres veces antes de dar otro paso.

No hay necesidad de temer; no es un país hostil. Si pensamos positivamente en los demás, el nuevo país nos aceptará y nos enseñará qué hacer y cómo. Lo único que nos exige es tratar de aprender a conectarnos, en lugar de controlar, que es lo que nos enseñaron en nuestro hogar anterior.

El mundo soñado que hemos buscado, donde todos somos felices, no está en ninguna parte en particular. Está dentro de nosotros. El viejo mundo se está agrietando y rompiendo y el nuevo mundo, la nueva realidad está emergiendo. Así como nuestros pensamientos malintencionados crearon el viejo mundo, nuestros nuevos pensamientos están engendrando un mundo nuevo. Estos son pensamientos de conexión, vínculo y preocupación mutua. Pero, aún ignoramos su presencia. Sin embargo, ya son lo suficientemente fuertes como para romper nuestro mundo obsoleto.

Todo nacimiento es doloroso y todo inicio es difícil, pero podemos hacerlo mucho más fácil si queremos participar. Si resistimos, nuestro nacimiento será doloroso. Si participamos en el proceso por voluntad propia, será una experiencia maravillosa. Pues, ¿qué podría ser mejor que venir a un lugar donde todos realmente quieren ser amigos tuyos y tú quieres ser amigo de todos?

La Tecnología de la Conexión

Medium publicó mi nuevo artículo «La tecnología de la conexión«

La actual crisis de COVID-19 impulsó el uso de la tecnología, hasta el punto en que todos los ámbitos de la vida se conectaron de la noche a la mañana: servicios, trabajo y comunicaciones. Pero el tipo de innovación que ahora requiere la humanidad, se extiende mucho más allá de la tecnología, ésta es sólo un medio para llegar al ámbito de la verdadera innovación social. Mejorar nuestra conexión humana, es el software más profundo e importante de todos, es precisamente la renovación social que nos permitirá sobrevivir y terminar con seguridad el siglo XXI.

Si tratamos a los demás con cuidado y somos considerados con el ecosistema circundante, prosperaremos en este mundo integral, seremos similares a él.

Michael Laitman

La sacudida global del coronavirus reveló nuestra gran interconexión e interdependencia y que somos totalmente vulnerables en manos de la naturaleza, no sabemos cómo lidiar con la situación. La humanidad está infectada con un ego exagerado. Todos y cada uno deseamos estar mejor situado que los demás y nos esforzamos siempre por tener control sobre todos. Esta actitud egoísta tan arraigada se opone diametralmente a la integralidad que se encuentra en el sistema de la naturaleza, como es cada vez más evidente.

Recibimos una lección notable sobre empatía: debemos pensar en el bienestar de los demás porque, en un sistema circular como en el que vivimos, mi bienestar depende del bienestar de los demás y viceversa. Por eso, el método para salvar la contradicción entre la singularidad del ego humano y la totalidad de la naturaleza es desarrollar una mejor interacción social mutua. La innovación más importante en este ámbito es requisito absoluto y la forma de lograrlo tiene varias etapas.

Lograr el avance social

En primer lugar, debemos darnos cuenta de que pertenecemos a un sistema, una familia global interconectada. En segundo lugar, debemos tomar conciencia de que nuestro bienestar futuro depende de nuestras buenas relaciones, sin importar origen, nacionalidad, género o color. Tercero, debemos aprender y enseñar las leyes integrales de la naturaleza que pueden sintetizarse en: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” e implementarlas entre nosotros, de inmediato.

Si tratamos a los demás con cuidado y somos considerados con el ecosistema circundante, prosperaremos en este mundo integral, seremos similares a él. Nuestros deseos e intenciones humanas son la fuerza más poderosa en la naturaleza y afectan todo lo que sucede en el mundo. Por eso, si los seres humanos mejoramos nuestra actitud hacia los demás, seremos sistemáticamente inmunes contra cualquier enfermedad o daño potencial.

Esta es la transformación que necesitamos, una renovación social generalizada que trascienda a cualquier avance tecnológico. Si manifestamos responsabilidad mutua, descubriremos en la naturaleza suficientes recursos para satisfacer a todos. Nadie temerá nada porque a nadie le faltará nada.

Por lo tanto, con un enfoque más interno en nuestras relaciones, con cercanía en nuestros corazones, surgirán asombrosas innovaciones sociales. Esta nueva afinidad nos ayudará a elevarnos juntos a un nivel en el que podremos comprender el gran propósito de la vida, la esencia de nuestra existencia, donde estaremos estrechamente enlazados como en una red. Por lo tanto, un cambio innovador en las relaciones entre la gente, pondrá en marcha influencias de gran alcance en todo el sistema y afectarán positivamente nuestra salud, empleo, economía, educación y garantizará un buen futuro para todos, en todo el mundo, seremos una gran familia.

Como cualquier otro

Pregunta: Supongamos que le presto 1,000 pesos a alguien y me regresa un sobre con un peso dentro ¿cómo debo comportarme en este mundo? 

Respuesta: En este mundo, si estás rodeado de personas ordinarias, no espirituales, no puedes comportarte en manera espiritual. En el mundo corporal, necesitas ir con fe en la razón. Puedes avanzar con fe por encima de la razón sólo en un grupo de cabalistas con puntos de vista similares. 

Pregunta: ¿Cuándo llega un cabalista al nivel donde, para él, el mundo entero se convierte en una proyección del Creador? 

Respuesta: Este es un alcance personal. No puedes ver que el cabalista actúe diferente de los demás ni que tenga una actitud poco realista hacia el mundo. No hay nada especial ni extraño en él. 

Pregunta: Digamos que Baal HaSulam, al hacer una compra en una tienda, le da al vendedor $1,000 y recibe a cambio no $500 sino $1 ¿cómo reaccionaría? 

Respuesta: Exigiría el cambio porque existen esas leyes en nuestro mundo. En cada grado en el cual interactúo con la realidad, debo actuar en correspondencia. 

Comentario: Pero detrás de todos los vendedores, sentiría una sola fuerza: el Creador. 

Mi respuesta: No importa. Precisamente para sentir al Creador y estar en el estado corregido con Él, debe exigir el cambio porque, en este nivel, esa es la manera en la que el Creador establece las leyes. Pues, las leyes egoístas de nuestro mundo también son establecidas por el Creador

Pregunta: Resulta que incluso si el alma de una persona está en un nivel diferente, en un estado diferente, aún vive en la sensación de este mundo. Mientras éste exista, ¿debe uno comportarse como todas las otras personas? 

Respuesta: No sentirás nada diferente acerca de él ¡Nada en absoluto! Le gusta la comida sabrosa, dormir y pasear. No verás nada espiritual en él para nada. 

Pregunta:  ¿Cuál es la diferencia? 

Respuesta: Esta diferencia no es manifiesta con respecto a ti. Él está en una relación diferente con el Creador. El Creador se revela a él y él se revela al Creador. En este grado, están en conexión uno con otro. Además quiere que todos los otros habitantes de este planeta alcancen al menos el mismo nivel que el suyo. 

Pregunta: Y si un cabalista, por ejemplo, viaja. Además de todo lo que ve y escucha, ¿siente al que se lo está dando: al Creador? 

Respuesta: Por supuesto. Esas son sus sensaciones personales. 

Pregunta: ¿Él disfruta el viaje en sí, la comida y los bellos paisajes y además siente la fuente que le da este placer

Respuesta: Lo disfruta todo.
[263246]
De Kabtv “Fundamentos de Cabalá”, 1/abr/19

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Cualquiera puede convertirse en judío

Observación: Una de las razones del antisemitismo es el cosmopolitismo y el globalismo, que cuenta con el apoyo de los judíos.

Mi comentario: Este  es de naturaleza judía porque el acercamiento de los judíos al mundo siempre ha sido integral. El mundo es un sistema integrado que está interconectado en todos los niveles. Viene de su raíz espiritual.

Observación: Hay otra declaración interesante, que el antisemitismo es como un virus en la humanidad, como una nube de odio que eclipsa la conciencia de la gente.

Mi comentario: Tan pronto como se organizó el estado babilónico en el que la gente tuvo que unirse y el egoísmo comenzó a manifestarse entre ellos, la técnica para corregirlo apareció de inmediato. Todo fue a partir de ahí.

La técnica de unión se llama Cabalá. El grupo que la acepta se llama judío de la palabra «Yijud» (unión). Los que están en contra son las naciones del mundo.

Observación: A menudo afirma que esto no tiene nada que ver con la nacionalidad.

Mi comentario: De hecho, no existe la nacionalidad judía. Según Rambam, Abraham reunió su grupo de toda Babilonia.

Pregunta: Supongamos que si alguien se une a la metodología de la unidad, ¿se convertirá en judío?

Respuesta: Si cualquiera. Las personas de diferentes nacionalidades que se unieron a este grupo a lo largo de la historia, por regla general, se convirtieron en grandes judíos. Por ejemplo, el rabino Akiva, Onkelos y muchos otros. Incluso la abuela del rey David era moabita.
[263165]
De Kabtv «Análisis del sistema del desarrollo  del pueblo de Israel” 22/jul/19

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Transformación del punto en un Partzuf espiritual

Pregunta: ¿Es la unidad en la decena una adición de atributos en cada miembro a la decena?

Respuesta: En unidad, aspiras a que la decena entera se sienta como un todo y que todos sus anhelos sean por el Creador, no por sus propios atributos corporales, que se conecten en el centro en un punto. En ese punto que se revelará el Creador.

Pregunta: ¿Habrá diez atributos en ese punto?

Respuesta: Sí, ese punto creará el Partzuf espiritual.
[260355]
De Kabtv «Fundamentos de Cabalá», 12/ene/20

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Lección diaria de Cabalá – 14/may/20

Preparación para la lección
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Lección sobre: «Hazte de un Rav y cómprate un amigo – 2» (1985)
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Lección sobre: «Fe por encima de la razón»
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Lección sobre: «La última generación del mundo»
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Escritos de Baal HaSulam «Prefacio a la Sabiduría de la Cabalá», punto 26
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Destacados  seleccionados
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