Cambiar a primera la velocidad espiritual

Estamos en un sistema integral, como ruedas dentadas conectadas. Esta es la forma de la decena, en la que todos deberían, en práctica, tener la experiencia sensorial de revelar que giramos juntos, como ruedas dentadas y dependientes. Cada una en su rotación determina el movimiento de las otras. Si yo giro, incluso un poco, soy responsable de girar a todas las otras ruedas dentro de la decena. Todos los amigos giran por mi causa, por lo tanto, soy responsable de mi giro. 

Estoy obligado a tomar en cuenta el movimiento general que causo, evaluar si es bueno para la decena y sólo en este caso, comenzar a girar en dirección óptima y de la mejor manera. No hacer ningún movimiento antes. 

Imaginen que son diez ruedas dentadas conectadas dentro de un mecanismo, donde cada una, al girar, hace girar a todos. Por lo tanto, antes de girar, debo tomar en cuenta cómo girarán todos y, si será bueno para todos. No se me permite hacer ni el más ligero movimiento sin tomar a todos en cuenta. 

¡Pero es imposible vivir así! Y por eso se nos da una oportunidad especial llamada “este mundo”, es decir una maquinaria tal que le permite a todos girar como quieran. 

Y la palanca de la caja de velocidades, se activa desde arriba, nos lleva a la siguiente y más elevada velocidad, donde nos encontraremos realmente conectados y nos veremos forzados a tomar en cuenta el movimiento general. Así nos elevamos al primer nivel espiritual. Y si formamos nuestras relaciones en este nivel y podemos girar juntos sin dejar a nadie fuera de la conexión, podremos avanzar y cambiar a la tercera velocidad, después a la cuarta, quinta y seguiremos hasta pasar por 125 grados. 

En cada nivel, estaremos más y más conectados y cada uno tomará en cuenta, el cada vez mayor número de ruedas dentadas en el sistema. Se ve, se siente y se puede calcular el sistema completo. El cálculo general para el sistema completo es el Creador, así, de esta manera lo construimos a Él, como está dicho: “Ustedes Me construyeron”. 

Hoy tenemos un problema: es como si estuviéramos en un auto con su caja de velocidades y no nos permite tomar en cuenta a otros, se requiere que cambiemos a la primera velocidad espiritual. Y aparece el coronavirus, nos trae problemas, evita que sigamos de la manera antigua y nos obliga a elevarnos. Para elevarnos al primer nivel espiritual, debemos comenzar a sentirnos y a adaptarnos mejor unos con otros ¿cómo hacerlo si no existe esa sensación? 

Esfuércense, pidan juntos, oren y de arriba recibimos la sensación de fortaleza mutua. El Creador armonizará nuestra conexión, nos unirá y nos permitirá sentir dependencia mutua, lo cual nos dará razón y entendimiento de cómo organizarnos en forma general. Y así, avanzaremos. 

Necesitamos hacer esa transición ahora. Sucederá de cualquier manera, lo queramos o no. Pero este cambio puede ocurrir como resultado de nuestro esfuerzo y participación consciente y será agradable, placentero, suave y amable. De otra manera, sucederá a con otra guerra mundial: la tercera, cuarta, quinta, sexta… ¿Quién sabe cuántas más guerras y problemas personales nos esperan? Es mejor para nosotros cambiar la velocidad nosotros mismos.
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De la lección diaria de Cabalá, 26/abr/20 “Conectando al mundo en la última generación”

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