El coronavirus es resultado del odio mutuo

Para establecer orden en el mundo, necesitamos conectarnos y así la Luz del Creador se revelará entre nosotros, llenará nuestra conexión de la Luz superior. Con nuestra conexión con toda la humanidad, traeremos la Luz del Creador, que iluminará al mundo entero.

Así el mundo, en lugar de tener miedo al coronavirus y mantenernos alejados, podrá conectarnos con una conexión buena y hermosa, tanto entre nosotros como con la naturaleza inanimada, vegetal y animal, es decir, con el entorno.

El mundo entero se elevará a un nuevo grado de conexión y corrección. Con esta conexión integral y sintiendo su naturaleza integral, el mundo alcanzará a la fuerza única que gobierna y organiza nuestra vida. Así, el mundo logrará sentir y alcanzar al Creador.

Este proceso ya está sucediendo. Si no entendemos sus primeros indicios suaves, en forma de coronavirus, la siguiente vez se revelará de forma mucho más temible. No debemos esperarlo. El coronavirus sigue actuando muy suavemente, nos amenaza con una epidemia para evitar actividades innecesarias que sólo destruyen a la naturaleza.

Sin embargo, la próxima vez, una epidemia podría acabar con media humanidad, afectar a todos los hogares. Si no aprendemos de esta experiencia y pensamos sólo en regresar a salones de belleza y hoteles, recibiremos una advertencia más fuerte de la naturaleza.

El coronavirus deja en claro que debemos cambiar el comportamiento mutuo, entre nosotros y hacia la naturaleza en sus niveles; inanimado, vegetal y animal. Al final, deberemos poner nuestra vida en esta tierra, en orden.

Es obvio para todos que esta vida no es lo mejor y debe corregirse. Así que vamos a hacerlo y no volver a lo de antes. Ahora, cuando volvamos a la vida normal después de la cuarentena, organicemos nuestras relaciones de forma diferente, hagámoslas más correctas, nos hagamos ningún daño a nadie y menos aún al medio ambiente. Ya antes de la epidemia, decíamos que valdría la pena cambiar, así que, hagámoslo.

Pensemos qué conclusiones útiles se puedan extraer de la experiencia de la epidemia, ¿qué lecciones podemos aprender? ¿cómo debemos cambiar? Tal vez podamos encontrar la razón de la epidemia y asegurar que no vuelva a suceder. Si ya hicimos algunos cambios positivos, no los perdamos. Cambiaremos, poco a poco, a familia, escuela, trabajo y eliminaremos negocios innecesarios con productos redundantes.

Hasta ahora, no veo que haya cambios en la mentalidad de la gente. Los líderes no entienden lo que está sucediendo y tratan, por cualquier medio, de regresar al estado anterior. Por supuesto, ahora son más cautelosos, pero no saben qué hacer.

No es que sea mala voluntad, simplemente, mentalidad estrecha, incapacidad para entender los cambios que ocurren en la naturaleza y que causaron el coronavirus. Hay muchos otros virus que nos esperarán, si no comenzamos a cambiar.

Vemos que los egoístas no pueden unirse: ni en Europa en desintegración ni en China ni en EUA ni en India. Nadie puede tener buenas relaciones, todos están en contra de todo y de todos. Por encima de esta desunión general, nuestro grupo puede convertirse en la fuerza de conexión con la meta de unirnos bajo el lema, «Conexión por encima de la separación».

No importa que siga habiendo separación, no nos ocupamos de eso; solo construimos conexión por encima de la separación. No tenemos que luchar contra la separación, porque todos somos diferentes y nos odiamos. Que así siga, pero sobre esto, queremos estirar los hilos de amor, de conexión entre nosotros, para que todos los crímenes sean cubiertos con amor. Este es nuestro lema.

Sólo un sistema así puede controlar al mundo, porque hay un gran egoísmo humano y también está la fuerza superior del Creador, la conexión universal común. Con estas dos fuerzas, podemos hacer todo, porque todo está junto, dentro de nosotros y podemos controlar el mundo si damos ejemplo y difundimos el método de conexión.

El coronavirus permanece como está, no lo tocamos. Necesitamos observar las reglas de distanciamiento social que el coronavirus nos impuso, es decir, dos metros de distancia y en cuarentena domiciliaria. Sin embargo, al mismo tiempo, desarrollamos nuestra conexión interna, hasta que nuestra unidad destruya todos los virus. Pues, el virus es resultado de nuestro odio mutuo.

En nuestro mundo, no hay nada más que el deseo de recibir y no se puede separar del odio hacia los demás ni del deseo de otorgar, que genera amor por el prójimo. El coronavirus es resultado del odio y se muestra en forma tan biológica, como el virus.

Reduzcamos un poco nuestro odio o al menos, seamos conscientes de que existe y tengamos la intención de deshacernos de él. Esa intención limitará el odio y en ese momento veremos que nos curamos del virus. Esto es lo que los líderes mundiales deberían saber.
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De la lección de Cabalá 25/abr/20, «Fe por encima de la razón»

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