El Creador me ve a través de la decena

Es imposible salir de un descenso estando solo; mientras más avanzado se vuelve el estado, más difícil es entender, aceptar y superar. La única forma es pedir ayuda a los amigos. Sólo si me inclino ante ellos y les imploro, puedo salir, con ellos, del descenso.

El Creador, aunque me da una carga del corazón, no me toma en cuenta, sino que pone en mi la carga de toda la decena. En consecuencia, una persona no puede hacer nada, porque el Creador se refiere a la decena en general y, después de la decena, a cada uno de nosotros: para mi, para otro, para el tercero, etc.

Por lo tanto, no te asustes cuando cae sobre ti una carga pesada. Cae sobre ti para que recibas ayuda de toda la decena. Comparte esta carga con todos y verás que no es pesada para nada. Solamente una cosa es difícil: entender que a través mío se le dio esa carga  a toda la decena y debo unirme a los amigos.

Si una estufa de 200 kg cae sobre mi, de seguro que no podré sostenerla. Si cada amigo en la decena levanta 20 kg, ya es mucho más factible.

El Creador nunca envía una carga del corazón con la intención de que sea para mi solo, siempre para la decena. Él no me ve solo, siempre me ve a través de la decena, sólo así.
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De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 22/abr/20, “En lo concerniente a por encima de la razón”

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