El dolor en el camino a la felicidad

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 11/may/20

Estamos equivocados al llamar a la COVID-19 pandemia; es una crisis global que desencadenó la pandemia. La crisis era una bomba a punto de explotar, mucho antes del brote, el coronavirus simplemente inclinó al mundo al acantilado del que colgaba desde hace muchos años. Así que, estamos equivocados si esperamos que los días pre-corona regresen. No lo harán, tampoco nuestra vida.

A medida que salimos del encierro, descubriremos que la vida cambió y nosotros también. Los valores pasados parecerán absurdos e inmaduros. No entenderemos por qué perseguimos esos objetivos, ¿por qué fue importante usar esa marca y no otra? ¿por qué idolatramos a la gente por su aspecto o le atribuimos sabiduría a los que sabían regatear? ¿nos dieron algo valioso?

Muy pronto, nos daremos cuenta de que lo que realmente nos hace felices, son buenos amigos y una familia cálida. Si lo tienes, eres el hombre más rico del mundo. Pronto, lo sentiremos todos.

La belleza de la riqueza familiar y de los amigos, es que mientras más tienes, más enriqueces a otros. Porque los amigos y la familia son personas que se conectan y comparten, se cuidan y ayudan unas a otras. En esta riqueza, o bien; todo el mundo es rico o todo el mundo es pobre.
Podemos decidir por qué camino queremos ir. El dolor en el camino hacia la felicidad que la COVID-19 abrió para nosotros, puede ser pequeño o grande; la elección es nuestra.

 

 

 

 

 

 

 

 


[Foto de Tyler Nix en Unsplash]

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